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  Número 261 | Diciembre 2003
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Nicaragua

Crisis en la FACS - Una lucha por la institucionalidad y contra la corrupción

La FACS, la más importante ONG de Nicaragua, atraviesa por una crisis en la que se expresan, como en un espejo, varias características de la crisis nacional. Henry Ruiz, el Comandante “Modesto”, vinculado desde su inicio a la FACS y hoy vicepresidente de su Junta Directiva, habla para Envío de las raíces de la crisis.

Equipo Envío

El viernes 28 de noviembre, la opinión pública nicaragüense, ya estremecida por la excarcelación de Arnoldo Alemán por una orden judicial decidida por Daniel Ortega, fue estremecida nuevamente por otro insólito fallo de los cuestionados tribunales de justicia nacionales: el Comandante de la Revolución Henry Ruiz, miembro de la Dirección Nacional histórica del Frente Sandinista, el legendario “Modesto”, había sido condenado a un año de prisión por el supuesto delito de falsificación de documentos públicos.
La condena alcanzaba también a José Ángel Buitrago, Pedro Antonio Blandón, David Callejas y Ramiro Bermúdez, los otro cuatro miembros de la Junta Directiva de la Fundación Augusto C. Sandino (FACS), como resultado de uno de los 50 juicios civiles y penales promovidos en distintos tribunales del país por el destituido gerente de ese organismo, Edwin Zablah, quien, a su vez, había sido acusado en octubre por la Junta Directiva ante el Ministerio Público por los delitos de lavado de dinero, fraude, asociación para delinquir y apología del delito en el saqueo de fondos de la institución hasta por la suma de dos millones de dólares.

“LOS DUEÑOS DE LA JUSTICIA”

El sábado 29 de noviembre, los miembros de la Junta Directiva de la FACS dieron una conferencia de prensa para explicar la situación. Desde el primer momento en que llegó a los medios de comunicación el conflicto en el que estaba inmersa la FACS -agosto 2003- Henry Ruiz señaló que Lenín Cerna -ex-jefe de la seguridad del Estado durante el gobierno sandinista- y Daniel Ortega están detrás de esto. En la conferencia de prensa, volvió a reiterarlo: Ellos, que son los dueños de la justicia en Nicaragua, que han perdido la moral y han pisoteado las instituciones del país, son los que están en esto... Mientras Daniel Ortega libera a Alemán quiere encarcelarnos a nosotros... Aunque queramos tapar esa realidad, ya comenzamos a ser víctimas de esa realidad.
Henry Ruiz y el resto de los directivos -a la par de él y con palabras también contundentes- explicaron que estaban siendo castigados por luchar por la institucionalidad y contra la corrupción, exactamente las mismas banderas con las que tanta gente, en esos mismos días, repudiaba el re-pacto Ortega-Alemán. La lucha contra la corrupción -dijo Modesto- es una lucha política y se ha convertido hoy también en una lucha moral y en una lucha ideológica. Es moral porque uno se tiene que afianzar mucho para que la corriente de la corrupción masiva no te pase arrastrando. Y es una lucha ideológica porque después de haber defendido durante la revolución los valores del “nosotros” se ha impuesto el mío, mío, y mío. Es el trastocamiento de esos valores lo que nos tiene hoy sentados en el banquillo. Ruiz terminó su comparecencia, afirmando con tranquilidad y sin alzar la voz, en su habitual estilo: A mí no me asusta la cárcel. Soy un viejo luchador, soy parte de un proceso político novedoso que quiso transformar este país con una cara distinta. En la cárcel y donde sea, seguiré preservando los valores por los cuales un día me fui al monte y por los cuales fui un día funcionario del Estado de Nicaragua.

“LAS MANOS HAN SIDO METIDAS”

El efecto causado en el país, y especialmente en el sandinismo, por la sentencia contra Ruiz y sus compañeros -todos ex-funcionarios del gobierno sandinista- y las valientes palabras de Modesto, obligaron a Daniel Ortega a hacer público un comunicado en el que expresaba su total rechazo a las insinuaciones de presuntas influencias en el caso de la FACS, quería dejar sentado su expreso respaldo al Comandante de la Revolución Henry Ruiz Hernández y hacía el más vehemente llamado a que cese la controversia y de ninguna manera prosiga ventilándose en los tribunales comunes, ámbito en donde lo había colocado él mismo actuando “detrás de Zablah”.
Modesto no se quedó callado. El 4 de diciembre, más tenso aún el ambiente político, él y los otros cuatro miembros de la Junta Directiva de la FACS se presentaron en los juzgados a apelar la sentencia, nada menos que ante la jueza Juana Méndez -quien estaba decidiendo su sentencia definitiva contra Alemán en el caso de “la guaca”-, ya que a ella le correspondía decidir en este nuevo caso, que recibió de manos de otra jueza de tendencia sandinista, Julia Mayorga. Ante los medios, que lo esperaban en los juzgados, Henry Ruiz respondió a Ortega: Las afirmaciones que hemos hecho son ciertas. Aquí no se trata de decir: Yo no fui, yo no metí la mano. Porque las manos han sido metidas y están metidas. Y no solamente en el caso de la FACS, sino en el caso de todo el sistema judicial, donde tienen metidas las manos. Y aclaró: Si Daniel Ortega me respalda a mí, debe respaldar a todos los miembros que conforman la institucionalidad de la Fundación. Que comience a recapacitar, pero no sólo en este caso. Debería recapacitar con todos los otros problemas que el país está viviendo por su culpa. En esta ocasión, Modesto confesó que la crisis que estaba viviendo Nicaragua esos días, expresión de una crisis más profunda -de la que habló extensamente para Envío en la página 30 de este mismo número- había despertado en él nuevamente la pasión por retornar a la actividad política. Como sandinista -dijo-, pero no en el Frente Sandinista, porque ahí no hay nada que hacer. Similar idea expresó en una extensa entrevista que concedió esos días, la primera que doy en un programa de televisión en los más de sesenta años de vida que tengo.

NACIDA DE LA REVOLUCIÓN

La FACS tiene su origen en la Revolución Sandinista. Se autodefine como un Organismo No Gubernamental y como tal, privado, sin fines de lucro, apartidario y democrático. Creada como ONG en marzo de 1980, la dirección sandinista le definió como objetivos contribuir a transformar la realidad nicaragüense mejorando las condiciones de vida de la población más empobrecida del campo y la ciudad y acompañar a los sectores populares en su desarrollo integral, sin distingos políticos, religiosos y étnicos. En realidad, el objetivo era captar una gran cantidad de recursos privados que, en nombre de la solidaridad con la Nicaragua revolucionaria, fluían principalmente desde Estados Unidos y Europa, y que los donantes deseaban se transfirieran directamente hacia las comunidades.
Desde su fundación hasta 1990, la FACS estuvo políticamente adscrita al Departamento de Relaciones Internacionales del FSLN, cuyo último jefe fue el Comandante Modesto. Formalmente, hasta marzo de aquel año la Fundación contaba con una Asamblea de Miembros, una Secretaría y Subsecretaría General, un Consejo de Administración y una Asamblea de Contrapartes. A finales de los años 80, había sido nombrado como secretario general Edwin Zablah, después que tuvo que regresar a Nicaragua declarado non grato por el gobierno de Honduras porque supuestamente aprovechaba su cargo de embajador para “espionaje”. Era la época en que en territorio hondureño se refugiaban las bandas de mercenarios financiados por Estados Unidos para hacerle la guerra a Nicaragua.

EL PODER REAL

El poder real de la FACS estuvo siempre en la figura del secretario general, quien poseía un poder generalísimo para representar, administrar y adquirir compromisos de diversa naturaleza. A raíz de la derrota electoral del FSLN en febrero de 1990, la Fundación pasó a formar parte de lo que se llamó el patrimonio de ese partido. Y dentro de la distribución de áreas de influencia entre los principales dirigentes sandinistas, la FACS continuó bajo la autoridad de Modesto. Entre 1991 y 1994, se gestó una crisis interna en el partido que desembocó en la salida de un notable grupo de antiguos ministros y cuadros intermedios del gobierno revolucionario encabezados por el ex-Vicepresidente de la República Sergio Ramírez. Fue en ese período que Henry Ruiz y la FACS se alejaron de la influencia del partido. Los dirigentes sandinistas nunca han abandonado su idea de “recuperar” la FACS para utilizar su prestigio y sus fondos en provecho de sus objetivos políticos y personales.

DUDAS Y SOSPECHAS

En los últimos trece años, la Fundación se convirtió en el ONG nacional más importante de Nicaragua -un país donde las ONG son especialmente abundantes-, tanto por la enorme cantidad de donaciones que administraba, como por su influencia y prestigio nacional e internacional. Según cifras que hoy aporta el grupo de Zablah, la FACS ha movilizado en 23 años de existencia unos 70 millones de dólares en 800 proyectos de desarrollo, que han beneficiado de manera directa a unas 900 mil familias e indirectamente a más de 2 millones de personas.

A partir de 1996 se empieza a hablar, cada vez con mayor frecuencia, en círculos restringidos de la sociedad civil nicaragüense de manejos oscuros de la FACS y en particular de su gerente, el secretario general Zablah. Creaban sospecha, por ejemplo, los fondos con que el gerente había abierto una casa de cambios y un restaurante exclusivo de comida alemana. También llamaba la atención la suntuosa mansión de Zablah, en una de las aristocráticas zonas de Managua. Para acallar las sospechas, una respuesta habitual en el ambiente de las ONG nacionales era “Zablah siempre fue un hombre de mucho dinero”. Cuando quiebra el Interbank, en agosto 2000, no sólo se confirman las sospechas sobre la gestión de Zablah, sino también crece la preocupación en la Asamblea de Miembros de la FACS.
A partir de aquí, el Comandante Modesto sintetiza para Envío momentos claves de la crisis de la FACS y su valoración de la misma.

PRIMERA SEÑAL:
LA QUIEBRA DEL INTERBANK

“Desde hacía varios años, la Fundación Augusto C. Sandino (FACS) tenía una crisis por falta de gestión y gerencia de recursos. Eso se notaba en la reducción de la cartera de proyectos. Ésta fue la primera señal de la crisis interna. La segunda fue la quiebra del Banco Intercontinental (Interbank), donde la Fundación perdió recursos y tuvo que despedir a unos cuarenta trabajadores de la institución.
No hay que perder de vista que el Interbank nació como un proyecto de la gerencia del FSLN. Como nació con poco capital, se pidió a los sandinistas más cercanos que aportaran dinero. Y también se le pidió a la FACS. A mí me consultaron y les dije que hablaran con el gerente, con Edwin Zablah. Si hay dinero -les dije- me parece normal colocar una parte para que crezca el capital inicial. El Interbank creció y llegó un momento en que Zablah ya se había convertido en banquero. Se le dijo entonces: No hay que seguir ahí, hay que retirar ese dinero, que se necesita para ampliar proyectos. Compañeros miembros de la Asamblea como Alan, el doctor Zúñiga, Casta Zepeda, Ruth Marcenaro y yo le decíamos a Zablah que se retirara del Banco, pero no quiso. Creo que ahí se profundizó la crisis. Al no retirarse nunca, se tragó la quiebra y la quiebra arrastró consecuentemente a parte del personal ya calificado que se había formado en la Fundación durante varios años.

Cuando ocurrió la quiebra del Interbank, todos los miembros de la Asamblea -que hasta ese momento teníamos un papel consultivo debido a los poderes que habíamos otorgado al gerente, a Zablah- empezamos a llegar a las oficinas para ayudar a enfrentar la crisis. Fue entonces que constatamos muchas cosas que no sólo nos disgustaron sino también nos llevaron a tomar la decisión de impulsar cambios sustantivos en la FACS. Pudimos constatar, por ejemplo, que Zablah utilizaba para su uso personal y familiar tres vehículos de la FACS o que sus hijos impartían órdenes a los funcionarios como si se tratase de su empresa. Hasta de un camión disponía Zablah para sus negocios o para cualquier asunto suyo. Fue mucho después, cuando ya se hizo la reforma de los Estatutos y se eligió una directiva, que nos enteramos que Zablah cometía otro tipo de abusos, como utilizar las tarjetas de crédito de la Fundación y las propias -pagadas con fondos del organismo- para beneficiar a empresas ligadas a él y a su familia.”

LLAMÓ “CORAJE” A LO QUE ERA DELINCUENCIA

“Una de las medidas que tomamos, aun antes de la quiebra del Interbank, fue contratar a un consultor externo, Marvin Ortega, para que hiciera un diagnóstico de la organización de la Fundación y nos propusiera una estrategia de trabajo, una visión, una misión y reformas a los estatutos. El consultor se entrevistó con todos nosotros y en 1999 pasó muchos meses ganando mucho dinero, pero al final nunca vimos el resultado de su trabajo. Durante todo ese tiempo, Zablah ya no rendía informes a la Asamblea de sus gestiones administrativas y de sus viajes al exterior para buscar financiamiento. Hubo otro elemento, que es parte del método que Zablah mismo ha revelado en los últimos meses: cuando se asomaba la quiebra de Interbank, él retiró las acciones que la FACS tenía en el banco para subsumirlas. Creó en Panamá una ONG -llamémosla así- y las puso a su nombre sin pedirle permiso a nadie. Esto se lo censuramos. Se le dijo que eso no podía ser. Se le advirtió que por actos de este tipo o menores, se iban los ejecutivos de cualquier organismo. Él nos señaló que aquello era un acto de coraje por parte de él. Incluso, mencionó que si me consultaba a mí, sabía que yo le hubiera dicho que no. Entonces, ¡iba huyendo! ¡Eso es delincuencia, pues! En esa ocasión le recordé que no había vendido las acciones que tenía en el Interbank, pese a que se lo pasamos diciendo durante dos años.”

REFORMA TOTAL EN LA FACS

“Por todo esto es que decidimos dar acogida a la iniciativa de hacer una reforma de los Estatutos. Desde sus inicios, la FACS era gobernada por un Estatuto muy simple, con un poder generalísimo para la figura del Secretario General. Primero, la reforma se pensó parcial, pero en el camino se convirtió en total, porque tocaba fundamentos de doctrina y se le daba a la institución un rumbo, una misión, los objetivos que debía perseguir. Se definía para qué debía ser la Fundación y cómo debía gobernarse. Con la reforma total de los Estatutos desaparecía la figura del Secretario General con poderes generalísimos, se introducía el concepto de Junta Directiva y se aprobaba la política de ampliar la Asamblea. Toda esta reforma se envió a la Asamblea Nacional, que según la ley debía sancionarla. Una vez aprobada por el Poder Legislativo, los nuevos Estatutos se publicaron en el diario oficial La Gaceta y por tanto se convirtieron en Ley. En el año 2002 se hizo todo este trabajo, en marzo de 2003 estaban publicados los Estatutos y en mayo se completaron los nuevos miembros de la Asamblea y se hizo la elección de la Directiva”.

“EL SEÑOR DE LAS DECISIONES”

“Zablah ha dicho que él participó en este proceso, lo cual es cierto. Que él empujó la reforma, lo que no es cierto. Fueron las circunstancias de orden político -los miembros de la Asamblea no queríamos seguir- lo que le obligó a participar de la reforma. Aunque nunca lo dijimos, estábamos entendidos que si no se hacían las reformas nos íbamos de la FACS. Incluso, yo había dicho dos años antes que no seguía, y no porque conociera la corrupción, sino porque me disgustaba el método de dirección, pues aquello ya se había convertido en una Fundación familiar y para eso no era la FACS. Si ése hubiera sido su objetivo, yo no me hubiera sumado.

Aprobado y publicado el Estatuto, nos convocamos para adecuar la Asamblea ampliada. Zablah tenía en mente -porque lo había hecho circular- que él iba a ser el Presidente de la Junta Directiva, bajo la lógica de que a él no le importaba que hubiera una nueva figura, si la podía mangonear. Al fin y al cabo, él se consideraba el ejecutivo, el señor de las decisiones.
Pero cuando fuimos a las elecciones nadie ¡nadie! lo postuló para un cargo en la Directiva. Más todavía: creo que se le quemó el cerebro en ese momento, porque tampoco él se autopropuso. Estoy seguro que si se hubiera postulado para un cargo todo mundo hubiera dicho que sí. Pero finalmente quedó sin cargo. Pues bien, ese mismo día, mientras estaba observando el fenómeno que se estaba dando ahí, yo levanté la mano y pedí a la Asamblea que le ordenara a la directiva hacer su primer acto de administración designando al director ejecutivo, y propuse que, si ese acto se aprobara, se nombrara a Edwin Zablah para que tuviera un cargo. Así fueron los hechos.”

7 DE AGOSTO: ESTALLA LA CRISIS

“Pasados los días, Zablah se dio cuenta de que había dejado de tener la autoridad que antes poseía qué ya no contaba con el poder omnímodo. Y entonces comenzó a no divulgar los Estatutos, a amenazar -como suele hacerlo- a los cuadros tanto administrativos como a los contralores, al contador. A decirles: Aquí no ha pasado nada, nada ha cambiado. Y comenzó a ocultar información. Así me lo dijeron a mí los funcionarios.
Entonces, ya como miembro de la directiva, como vicepresidente, le pedí al presidente, José Ángel Buitrago, que tomara posesión. José Ángel hizo varias intentos y ¡cerrado! Nunca estaba Zablah en la oficina, prometía estar al día siguiente o pasado mañana, siempre huyéndole al encuentro, porque eso significaba el traspaso inmediato de la autoridad a la Junta Directiva. De repente, Zablah desapareció, se fue para España y desde allí, el 7 de agosto, obtuvo el em-bargo de las propiedades y activos de la FACS y de FIDESA -una financiera vinculada a la FACS, dedicada a créditos ventajosos-. En esa operación, Zablah apareció como dueño de ambas instituciones y, coludido con el juez, fue nombrado depositario de todos los bienes. Desde ese día estamos en los tribunales. No hemos podido anular aún ese embargo”.

RESPALDO DE DANIEL ORTEGA Y DE LENÍN CERNA

Actualmente, hay varios casos judiciales. Otro es el de Francisco (Paco) del Teso, un español, quien reclama una cantidad grande de dinero por servicios prestados a la Fundación Sandino-Nicaragua, por un trabajo a realizarse en España, con la Fundación Sandino-Europa. Nunca oí hablar de eso, y se suponía que una cosa así debía ser informada a la Asamblea de la FACS. Aunque fuera una vez al año nos reuníamos y nos tenían que haber informado. Si había una deuda, tampoco nunca nos lo informaron. El auditor interno dice que no existe y el contador dice que no aparece esa deuda en la contabilidad.

Después, apareció una señora de nombre Lucrecia Guerrero, como una supuesta especialista en finanzas que se encargó de hacer el estudio de mercado para la financiera FIDESA. Esa señora no tiene la formación académica para haber realizado ese trabajo, pero tiene la costumbre de prestarse a este tipo de vicios. Ya sabemos que Zablah la sacó del país. Y lo hizo, porque la citamos ante los tribunales para absolver posiciones, y si lográbamos demostrar que ese trabajo no se hizo, anulábamos el embargo y por lo tanto, podíamos ingresar a las instalaciones de la FACS, tomar posesión de la contabilidad, ver las cuentas, etc.

El mismo 7 de agosto, cuando Zablah hizo desde España el embargo, llamaron a Alfredo Alaniz, director de FIDESA, desde las oficinas de Edwin Zablah y le avisaron que las cuentas de FIDESA estaban embargadas. Alaniz tenía su propia idea de por qué había sucedido esto, pero se comunicó con Zablah para saber qué estaba sucediendo. Zablah le dijo que había tomado la decisión de embargar los bienes ¡porque la Junta Directiva se estaba desviando de los objetivos de la FACS! Y pidió la cabeza de tres directivos de FIDESA, José Ángel Buitrago, Yamil Zúñiga y Casta Zepeda. En el caso de la FACS pidió la renuncia “de toda la gente de Henry Ruiz”. Horas después, dijo que también yo debía renunciar. Alaniz le preguntó qué se le había metido en la cabeza, y Zablah le respondió que contaba con el respaldo de Daniel Ortega y de Lenín Cerna.”

“UN GOLPE DE MANO BIEN PLANIFICADO”

“Ese respaldo se gestó mucho antes. Zablah vivía hablando despectivamente de Daniel Ortega. Decía que la FACS debía ser un ente apolítico como son todos los organismos, aun cuando tuviera una inclinación. Un día, apareció Daniel Ortega en la inauguración de unas casas construidas con apoyo de la FACS en Chiltepe. Lautaro Sandino -director de proyectos de la FACS- me lo contó. Nadie sabía de antemano que iba a llegar Daniel Ortega. Ya allí, Zablah se disgustó por dos cosas: porque se gastó mucho dinero para homenajear a Daniel, y porque Ortega quedó en llegar a una hora y como siempre, llegó dos, tres horas después. No le puse mente a lo que me contaron porque pensé que aquello no tenía importancia. Pero para mí, desde ahí se rehizo el contacto entre Zablah y Ortega. Y deduje después que esta crisis es un plan, un golpe de mano bien planificado.

Cuando estalló el problema, el abogado de Zablah, Mario Cruz Rosales comenzó a llamar a los directivos que pudo, entre otros, a Pedro Antonio Blandón. Primero preguntaba: ¿Usted es militante del partido, usted es sandinista? Para aclarar después: El Comandante Ortega está manejando esto directamente y yo estoy hablando en nombre de él para decirle: En nombre del Partido renuncie a su cargo en la directiva de la FACS. A cada uno de los directivos les dijo lo mismo. Después, Lenín Cerna llamó al presidente de la directiva de la FACS, a José Ángel Buitrago, para “negociar” las renuncias de todos los directivos. Por eso es que yo he hablado de la presencia de “la corte celestial” en este conflicto. En el caso de FIDESA, hay un negociador permanente que se llama Luis Lacayo Debayle -un compañero para mí muy estimado-, que ha estado negociando con las autoridades del FSLN a través de los prestamistas de FIDESA. Y con quien se ha tenido que encontrar para eso es con Lenín Cerna.
Incluso, y sin riesgo de parecer infidente, el presidente de la Comisión de Ética del Frente Sandinista, el compañero Emilio Rapaccioli -en quien tengo confianza- ha tenido que sentarse con Daniel Ortega y Lenín Cerna a discutir el asunto de FIDESA y de la FACS. Entonces, aunque Daniel dice que no está metido -él siempre tiene cáscara para estar negando lo que hace- afirmo que el está directamente involucrado en la crisis de la Fundación.”

“ESTO NO ES UN ASUNTO DE CAPOS”

“Los trabajadores de la FACS, han sido manipulados, y en alguna medida, hay cierta docilidad de su parte. Pero hay gente que no respaldó a Zablah. El contador no lo hizo. Zablah despidió al auditor, al administrador, a la directora de los programas de emergencia, a la cajera, incluso a la recepcionista, dizque porque podía ser “una espía”. Además, ha sembrado el terror entre los empleados y hoy la gente se agarra duro de su puesto de trabajo. Y por otro lado, los trabajadores no han tenido la oportunidad de conocer a los miembros de la Junta Directiva, sino que sólo han escuchado lo que Zablah les dice: que nosotros llegamos a barrer con todos. Y lógicamente, la gente defiende su empleo.

En cuanto a los donantes internacionales, algunos han buscado comunicación con nosotros. Pero también debo protestar porque de CIC Batá, una ONG para el desarrollo de Andalucía, España, el señor Juanjo Molina -responsable de proyectos en Nicaragua- habló conmigo, me buscó, como autoridad, como miembro de la directiva y hablamos. Pusimos las cosas sobre la mesa de manera clara. También habló con José Ángel Buitrago. Pero al final, terminó dando la vuelta y prestándose a todos esos campos pagados que han salido en los periódicos respaldando a Zablah. También está el caso de Stefan Declerc de OXFAM Bélgica, quien vino al país, pero se escondió. Pidió una entrevista privada, pero para nosotros esto no es un asunto privado. Nosotros estamos en una querella por la legalidad y la institucionalidad. Y no es asunto de resolver estas cosas conmigo. Yo sigo siendo amigo de las personas, no tengo ningún problema con mis amistades, pero aquí no se trata de amistad. Se trata de que hay unas decisiones establecidas. La Fundación tiene unas normas para que se respeten, para que sus integrantes sepan a qué atenerse, y para que nos respeten. No es tampoco un asunto de capos. Es un asunto de legalidad y de institucionalidad.”

“LA ESTATURA MORAL DE ESTE SEÑOR”

“Ahora, hay 50 juicios entablados por Zablah y apenas uno ha sido fallado en primera instancia, en donde la jueza nos condena a los cinco miembros de la Junta Directiva a un año de prisión. El panorama es, por decir lo menos, arduo. Vienen juicios que nos han entablado por coacción, por estafa y por otros delitos. En ello vemos cómo son las características del sistema judicial en Nicaragua. El jueves 4 de diciembre logramos ver que el abogado Mario Cruz Rosales, el mismo que nos amenazó a nombre de Daniel Ortega, introdujo un escrito en uno de los juicios, donde retiró los cargos contra uno de los directivos, el doctor Joaquín Solís Piura, porque supuestamente fue engañado por el resto de la directiva. Ahora sucede que hasta este científico -un antiguo batallador por la democracia y en la lucha contra la dictadura somocista-, de conocida solvencia intelectual, ha sido supuestamente engañado por nosotros, los “maleantes” de la Junta Directiva. Una manipulación completa, que indignó a Joaquín cuando lo supo.

En uno de los juicios Zablah me acusa a mí de calumnias por una declaración que salió en el diario La Prensa, donde digo que este señor ha hecho de la FACS un modus vivendi. Ahora nos ha demostrado más: que no sólo es su modus vivendi, sino también su modus operandi.

Recientemente, Zablah llamó a Ramiro Bermúdez, otro de los directivos, y le pidió reunirse. Ramiro consultó con nuestro presidente, José Ángel, y accedió. Dice Ramiro que habló con Zablah unas dos horas y media. Lo que él pide es que renunciemos todos. Es increíble: después que ha hecho todo esto, que ha enlodado la dignidad y la honra de las personas, ahora dice que a quienes él ha calumniado, deben renunciar para quedarse él con la FACS y con FIDESA. Esto te da la estatura moral de este señor.”

“EN ESO ESTAMOS”

Según Jose Angel Buitrago, Presidente de la Junta Directiva de la FACS: Si hemos descubierto en sólo dos meses que el señor Zablan hizo malversación de fondos, uso inadecuado de tarjetas de crédito para beneficiarse él y sus familiares, uso de testaferros para hacer autoembargos y transferencias de importantes sumas de dinero para cuentas en el extranjero que no son de la FACS, sin autorización de la Junta Directiva, nos parece que lo indicado es investigar lo que pasó durante los 18 años que Zablah actuó como gerente. La lucha por la institucionalidad y contra la corrrupción lo exige. Y en eso estamos.

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