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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 258 | Septiembre 2003
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Nicaragua

La brújula apunta al Norte

En un mar de incoherencias y de inestabilidad política, el Presidente Bolaños y su equipo siguen marcando un rumbo nacional poco convincente. Se sienten fuertes y seguros. El único rumbo que se ve claro en la brújula nacional es el que apunta al Norte.

Equipo Nitlápan-Envío

Guaca es un tesoro escondido. Guaca fue también sepultura, la de nuestros antepasados indígenas. Hace más de un año fue destapada “la guaca” del ex-Presidente Arnoldo Alemán. Por causa del hallazgo de ese tesoro que él alimentó con dinero público, y a causa de la codicia de poder que mantuvo a pesar de haber sido descubierto, Alemán perdió el cargo de Presidente de la Asamblea Nacional, fue desaforado y despojado de la inmunidad de diputado que le servía de escudo, fue apresado y llevado a los tribunales y permanece bajo arresto en espera de juicio desde el 22 de diciembre.
A pesar de toda esta cadena de reveses, la guaca no revelaba todavía su molde de sepultura. Esa hora parece haber llegado. Claramente, la brújula apunta al Norte.

LAS TRES PALADAS


Arnoldo Alemán es ya un cadáver político, afirmó triunfal el Presidente Enrique Bolaños. Las tres paladas de tierra, caídas una tras otra sobre el reo Alemán, justifican su afirmación.
Primera palada. El 8 de agosto la jueza Juana Méndez ordenó que Alemán fuera trasladado de su casa-hacienda, en donde guardaba arresto domiciliar, a una celda de la Dirección de Investigaciones Criminales (DIC) de la Policía Nacional. El traslado de la cómoda hacienda El Chile a la angosta cárcel de El Chipote se hizo efectivo el 12 de agosto en la tarde.
Segunda palada. El 12 de agosto en la noche la Corte Centroamericana de Justicia rechazó la demanda interpuesta contra el Estado por Alemán, quien reclamaba su libertad alegando no poder ser sometido a juicio por el escudo de inmunidad de su cargo de diputado al Parlamento Centroamericano. Tercera palada. El mismo 12 de agosto se conoció en Nicaragua que se ha abierto en Estados Unidos un juicio civil contra Arnoldo Alemán bajo la presunción del delito de lavado de dinero. Tres paladas consecutivas y aplastantes. La primera afecta de forma sustantiva la estrategia política cotidiana de Alemán. La segunda resultó devastadora para su estrategia jurídica. La tercera daña ambas, y cancela prácticamente su estrategia electoral.

LO JURÍDICO Y LO POLÍTICO


Cualquier nicaragüense mínimamente informado entendió que la orden de traslado de Alemán a la cárcel no fue decisión exclusiva del resorte judicial -como dijo el Presidente Bolaños- ni tampoco una rectificación de la jueza Méndez, quien durante casi ocho meses otorgó ilegalmente a Alemán el privilegio de permanecer preso en su casa, y que habría escuchado, por fin, las críticas que se le hacían, tal como lo interpretó el Ministro de Gobernación. Cualquiera en Nicaragua entiende que el caso Alemán es tan jurídico como político. Cualquiera sabe que todo lo que al actual destino de Alemán atañe tiene tanto que ver con los delitos que cometió como con acuerdos de conveniencia política entre los factores de poder del país. Y cualquiera sospecha con fundamento que, aunque Alemán hubiera robado todo lo que robó, lo que en definitiva lo ha llevado a los tribunales y a la cárcel fue su empecinamiento obsesivo en seguir siendo protagonista, confrontando a Bolaños y apostando por su reelección. Con menos codicia y obsesión por el poder, Alemán no estaría hoy tras las rejas, sino disfrutando de un sabroso exilio.

LOS HILOS Y LA MARAÑA


Durante ocho meses, y desde la dorada prisión de su casa-hacienda, Alemán continuó plenamente activo en la política nacional. Visitas, comunicaciones, llamadas, reuniones, decisiones, tácticas y estrategias: todos los hilos de las estructuras partidarias del PLC, todas las votaciones de los diputados del PLC en la Asamblea Nacional, siguieron estando en sus manos. Esta situación resultaba intolerable para la estrategia política de Bolaños: extirpar el arnoldismo del liberalismo para reorganizar el antisandinismo bajo liderazgos más modernos.

En la cárcel de la DIC, donde ya no está a sus anchas y el control de visitas y de comunicaciones es más riguroso, Alemán ha comenzado a perder hilos. Y esto se nota en la espesa maraña de pugnas en la que están enredados los dirigentes del PLC, divididos y subdivididos por ambiciones, lealtades, promesas, liderazgos, candidaturas, cargos, salarios, cuentas pendientes y otros etcéteras.
¿En torno a quién o a quiénes se reagrupará el PLC? ¿Se unirán los liberales bolañistas a un PLC ya libre de Alemán? ¿O morirá con Alemán el PLC y surgirá un nuevo liberalismo con el patrocinio de Bolaños y bajo la nueva sigla del GUL (Gran Unidad Liberal)? ¿Renunciarán los arnoldistas a resolver la situación legal de su líder máximo en las negociaciones con los bolañistas? Eduardo Montealegre, “elegido” del Norte y el liberal más popular en las encuestas en Nicaragua, tendrá capacidad para unificarlos a todos? ¿Cómo se reflejarán divisiones y acercamientos en la futura directiva de la Asamblea Nacional? ¿Qué papel jugará el Vicepresidente Rizo, quien públicamente atemperó el triunfalismo de Bolaños al decir que en política no hay cadáveres políticos ? ¿Cuánto pesará la arrogancia de Bolaños para unir o para dividir más? Las respuestas están inscritas en los giros de la brújula que apunta al Norte.

LAS CALLES Y LAS URNAS


Aunque tras el anuncio del traslado de Alemán a una celda, los dirigentes del PLC declararon una alerta roja para todas sus bases y anunciaron huelgas de hambre, cierre de alcaldías y plantones; aunque activistas liberales le prometieron a Alemán incendiar Nicaragua para impedir su traslado a la cárcel y las bases de la Resistencia amenazaron enardecidas con retomar sus fusiles, y aunque hubo algunas acciones, todas aisladas, quedó claro que la suerte del reo no moviliza protestas en las calles ni anuncia ninguna inestabilidad significativa. Sin embargo, el peso del caudillo sí puede seguir movilizando votos en las urnas. Es por eso que la brújula del Norte aguza su flecha para señalar la meta: unificación liberal bajo una sola bandera para después lograr la unificación de todas “las fuerzas democráticas” -en esta denominación del amplio mundo del antisandinismo coinciden bolañistas y arnoldistas-, para impedir el regreso al gobierno del FSLN.

LA LLAVE Y EL CARCELERO


Si la decisión de trasladar a Alemán a una cárcel responde al rumbo que marca la brújula que apunta al Norte, quien la tomó fue la jueza Méndez, una militante incondicional y probada del danielismo. Más que nunca antes en los ocho meses que Alemán lleva bajo arresto, se evidenció en esta ocasión que quien tiene la llave del calabozo es Daniel Ortega. Se delató él mismo, en una conferencia de prensa que siguió a cuatro horas de reunión con Bolaños, poco después de la decisión judicial de trasladar a Alemán. Ante las cámaras y en presencia de Bolaños, en un escenario en el que la expresión corporal de seguridad de Ortega y de resignación de Bolaños decía más que las palabras, Ortega declaró que, al conocerse la orden de traslado dada por Méndez, el propio Alemán y su esposa lo habían llamado telefónicamente reclamándole. Se delataron los dirigentes del PLC cuando, indignados, se lamentaban en los días siguientes sin pudor porque Daniel Ortega no cumplió el acuerdo que tenía con nosotros.
Daniel Ortega fue quien decidió. Tendría varias razones para hacerlo. Sabe que mientras el caso Alemán esté presente -sea cual sea el lugar donde el reo se encuentre- continuarán las pugnas entre los liberales, se alimentarán los resentimientos entre ellos, se dificultará la unificación y todo eso, en su cálculo, favorece su estrategia electoral.

El cálculo es mecánico: liberales divididos, victoria segura del FSLN. También, quiere aparecer ante la sociedad nicaragüense como un líder sensato, renovado y respetuoso de la nueva realidad nacional. Y también, y muy especialmente, intenta presentarse con todo este bagaje ante el gobierno de Estados Unidos, ofrendando en el “altar” del Norte a su socio en el pacto.

Daniel Ortega continúa teniendo la llave para sacar a Alemán de donde está, tanto para que regrese a la comodidad del arresto domiciliar -las enfermedades crónicas de Alemán -hipertensión, diabetes, colesterol alto, obesidad, alto riesgo cardiovascular- serían buena justificación-, como para declararlo, con cualquier formalidad procedimental, libre de los cargos que se le imputan en los dos procesos que por corrupción se le siguen, ambos en manos de la jueza Méndez. Y después, ¿qué? ¿Nueva oferta de exilio para Alemán? ¿Cabe esta eventualidad en la brújula que apunta al Norte?

LA CORTE Y LAS ESTRATEGIAS


La segunda palada de tierra que cayó sobre Alemán fue la sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia. En vísperas de ser emitida, todos los comentarios de partidarios y adversarios presagiaban una sentencia favorable a Alemán 4 votos a 3. Y el debate se situaba ya en “el día después”. ¿Qué grado de representatividad tiene realmente la Corte? ¿Debe la jueza acatar la sentencia? ¿Qué posición debe adoptar Bolaños? ¿Es vinculante o no la sentencia? ¿Si se desacata, afectará eso la integración centroamericana? Si la Corte se define como conciencia centroamericana, ¿no se desacredita respaldando la corrupción? La familia de Alemán esperó la sentencia con la fiesta lista. Pero el voto inesperado de un magistrado suplente hondureño -apareció en el escenario en el último minuto- canceló celebración y especulaciones: la sentencia desfavoreció a Alemán 4 a 3.

La estrategia jurídica del abogado de Alemán y la activísima estrategia política de su esposa, sus hijas y los liberales arnoldistas -a la que hay que sumar la “estrategia espiritual” del obispo de Estelí Abelardo Mata, quien se mueve en nombre del comité por los derechos humanos de Alemán-, más que aportar pruebas sobre la inocencia de Alemán, se ha concentrado, por un lado, en insistir en que se trata de un reo político y por otro, en acumular justificaciones para probar que no puede ser juzgado y que no puede estar en prisión: tiene doble inmunidad, nunca intentaría fugarse, se siente aislado, está gravemente enfermo, por la investidura de ex-presidente merece consideración, peligra su seguridad personal porque pretenden envenenarlo, ha sufrido ya demasiado con la muerte de tres familiares queridos en tan solo nueve meses...

¿Quién logró voltear tan sorpre-sivamente la sentencia de la Corte que ya estaba “cantada”? La familia de Alemán sabe que su suerte está echada y no tiene por qué disimular: Fue producto de las presiones de Estados Unidos sobre los magistrados.

LAVADO AQUÍ Y ALLÁ


La tercera palada de tierra vino directamente del Norte, sellando las dos anteriores. En marzo pasado, y después de un año de investigaciones en Estados Unidos, la Fiscalía de ese país solicitó a la Corte de Distrito del sur de Florida la confiscación de ocho certificados de depósitos que en bancos americanos tenía la familia Alemán y que suman casi 900 mil dólares. Después de congelarlos, un juez federal abrió un juicio civil, bajo la sospecha de que su apertura y posesión violaron las leyes estadounidenses en lo referente al delito de lavado de dinero. El juicio civil podría convertirse en juicio penal.

Aunque el caso de Alemán en Nicaragua no es el mismo que el caso de Alemán en Estados Unidos, en cuanto a los ilícitos que se investigan y se juzgarán, están simbólicamente interrelacionados por el lavado de dinero proveniente de actos de corrupción. Y es evidente que, aun cuando Alemán no sea extraditado a Estados Unidos -la Constitución nicaragüense no lo permite-, el hecho de estar siendo juzgado en ausencia por un tribunal estadounidense cancela sus ambiciones electorales y su capacidad de maniobra para continuar pesando tanto en la política nicaragüense.

¿POR DÓNDE QUE NO SEA EL NORTE?


Todo en la brújula nacional apunta cada vez más al Norte. Por apuntar al Norte, están 115 militares nicaragüenses arriesgando innecesariamente su vida en Irak, sólo para legitimar una guerra que fue una carnicería y una postguerra que no es más que la siembra y cosecha de más odios y violencias y la descarada apropiación por parte de Estados Unidos de los valiosos recursos naturales de un país soberano, agua y petróleo en primer lugar.

Por apuntar al Norte, continuaremos negociando, desvalidos y desinformados, el Tratado de Libre Comercio tal como nos fue presentado, hasta llegar a firmarlo, hipotecando futuro. Apuntando al Norte se seguirán moviendo todas las fichas políticas en los próximos meses. ¿Por qué camino recuperaremos la creatividad nacional para hallar soluciones realistas y viables a los problemas nacionales? ¿Por dónde que no sea desde el Norte tomaremos las decisiones independientes que Nicaragua necesita para conformar la institucionalidad nacional, el desarrollo nacional, el mañana nacional?

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