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  Número 257 | Agosto 2003
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Nicaragua

Tres celebraciones y más de tres escenarios

¿El Vicepresidente Rizo le quiso dar un golpe de Estado al Presidente Bolaños? ¿Cuándo sacará de la cárcel Daniel Ortega a Arnoldo Alemán? ¿Qué papel jugará Eduardo Montealegre en la división de los liberales? ¿Las reformas al Estado despartidarizarán las instituciones o consolidarán el pacto? Preguntas que flotan en una atmósfera de creciente impunidad social.

Equipo Nitlápan-Envío

Las tres celebraciones políticas de julio, la de los liberales arnoldistas el 11 de julio, la de los liberales bolañistas el 13 de julio, y la del FSLN el 19 de julio, brindaron suficientes elementos para alimentar las “bolas de cristal” de todos los analistas, dedicados a imaginar los escenarios nacionales a los que estos tres polos de poder podrían arrastrar al país en los próximos meses.

PLC: “JUSTICIA PARA ARNOLDO”

El PLC continúa firme y unido en su lealtad a Arnoldo Alemán, manteniendo como prioridad la exigencia de que salga libre del cómodo arresto domiciliar que se le impuso tras acusaciones por gravísimos actos de corrupción. Lo que ocurra después, no está tan claro. La propuesta política del PLC es “arreglarse” con el FSLN para desembarazarse del Presidente Bolaños -el PLC se arrepiente a diario de haberlo llevado al poder- por medio de una Asamblea Constituyente o acortando el período presidencial y adelantando las elecciones.

MUL: LIBERALISMO SIN ARNOLDO

El Movimiento de Unidad Liberal -una alianza de seis pequeños partidos liberales liderados por el Presidente Bolaños y por varios de sus ministros y altos funcionarios- continúa luchando por seducir al pueblo liberal, especialmente de cara a las próximas elecciones municipales. Pero la seducción no está funcionando y en el entorno de la alianza crece la conciencia de las propias debilidades: las estructuras del PLC están sólidamente cementadas con el arnoldismo, la popularidad con que el Presidente Bolaños inició su gobierno va en descenso, su embestida contra el arnoldismo ha perdido credibilidad, la cultura política tradicional es renuente a aceptar el modelo que busca vender Bolaños, y la mayoría de la gente, muy empobrecida y sin empleo, reclama respuestas prontas y se resiste al discurso de funcionarios encorbatados y muy bien pagados que a diario le piden paciencia y sólo le ofrecen llenar el país de maquilas.

La propuesta política del bolañismo es un paquete de reformas al Estado orientadas a desatar los más gruesos nudos del pacto Ortega-Alemán, los del Poder Judicial y Electoral. El anuncio de estas reformas estaba programado para el 30 de julio, pero tuvo que ser postergado. Aunque estas reformas tienen un permanente respaldo de embajadores y organismos internacionales, dentro de Nicaragua no son prioritarias para nadie, y en virtud de la institucionalidad realmente existente están llamadas a quedar parqueadas en un callejón sin salida, ya que tendrían que aprobarlas en la Asamblea los diputados de Ortega y los de Alemán.

FSLN: PODER SOBRE BOLAÑOS Y PODER SOBRE ALEMÁN

El FSLN se siente más seguro que nunca. Tiene en sus manos -a través del control que ejerce sobre piezas clave del Poder Judicial- la libertad de Arnoldo Alemán y su futuro político y personal. Tiene también en sus manos -a través de los votos de sus 38 diputados- un poder de veto sobre cualquier iniciativa legislativa presidencial y el poder de “arreglarse” con los diputados del PLC para cualquier otra iniciativa de oposición al Ejecutivo, como se demostró en junio con la elección de nueve magistrados de la Corte Suprema.

Tiene también en sus manos a Bolaños, porque conserva su capacidad de desestabilización social y su histórica disposición a la conspiración y a la intimidación, a la par que, controlando a los sectores populares más organizados o beligerantes, le garantiza la desmovilización que impera en el país. El único poder que no tiene y con el que no va a contar es el que más firmemente sostiene hoy al gobierno: el poder del imperio.

En la “transición” que Nicaragua vive, y que nos arrastra de la hipercorrupción al hipertecnocratismo, el FSLN ha sabido jugar políticamente con la misma habilidad con la que jugó en los años 90, en la transición de la guerra a la paz, y con la misma pericia con que ha borrado las huellas de sus “jugadas” económicas desde que dejó el gobierno. Entre sus propuestas políticas está la de redefinir el Estado con un acuerdo de nación, y la de transformar el sistema presidencialista en un sistema parlamentario.

11 DE JULIO: “MONTEALEGRIZADOS”

El PLC arnoldista celebró el 11 de julio, con una convención muy agitada y colorida, el 110 aniversario de la Revolución Liberal encabezada por el General Zelaya. El acto tuvo como eje el caso de Eduardo Montealegre. Montealegre, Ministro de Hacienda -y por tanto, con notoria responsabilidad en todas las impopulares iniciativas macroeconómicas del gobierno de Bolaños- es también directivo del PLC, partido que desde hace más de medio año se declaró en “oposición” al gobierno. La corriente más dura del arnoldismo -que tiene en primera fila a la esposa y a las dos hijas de Alemán- montealegrizó, en palabras del vocero del PLC, la convención, al exigirle que fuera “consecuente” y se quitara uno de sus dos sombreros. O el partido o el gobierno. O Bolaños o Alemán. En la convención, Montealegre sorteó hábilmente el dilema. Y confirmó su enorme popularidad.

MONTEALEGRE: ¿LA BISAGRA?

Desde hace años, aún antes de que Enrique Bolaños fuera designado como candidato, las encuestas vienen confirmando, una tras otra, que las bases del PLC ven en Montealegre al más presidenciable de ese partido.

Manteniéndose como ahora, entre dos aguas, las del gobierno y las del partido, Montealegre es, para los arnoldistas menos duros y para los bolañistas, la mejor y casi única bisagra en la que confiar para lograr la unión de todos los liberales para así enfrentar juntos al FSLN y evitar un triunfo sandinista, pesadilla de ambos grupos.

Alemán no quiere esta bisagra. Ortega tampoco la quiere. Así, Montealegre se ha convertido en pieza fundamental para nuevos acuerdos y pactos. Como un signo más del poder que en el PLC conserva Alemán, sólo diez días después de la convención la maquinaria arnoldista se impuso y Montealegre fue separado de su cargo directivo en el partido. Aunque logró no quitarse el sombrero, se lo quitaron.

Para enredar más las cosas, está claro que tampoco José Rizo quiere que Montealegre sea la bisagra, pues él, como Vicepresidente de la República, aspira a jugar el papel de gran unificador del liberalismo. Aspira a más: a sustituir a Bolaños, a quien llamó príncipe rodeado de cortesanos que le dan consejos que le endulzan los oídos. Rizo está cada vez más cercano al arnoldismo, más distante del Presidente y de su círculo y, desde su cargo en la Vicepresidencia no deja de moverse, aprovechando cualquier ocasión que se presenta para construirse un espacio propio en el que termine por convertirse en imprescindible.

PLC: ACUERDO DE GOBERNABILIDAD CON EL FSLN

En la convención del PLC, el secretario del partido, René Herrera, opuesto a que se sometiera a Montealegre a tan desgastante dilema de la forma en que lo hicieron los arnoldistas más duros -con presiones previas en los medios y a gritos en la convención-, expuso, con indisimulada furia, la propuesta del PLC. Una vez más, reclamaron un acuerdo de gobernabilidad y propusieron llevarlo a cabo con los partidos representativos, es decir con el FSLN, con quien vienen coqueteando sabiendo que en sus manos está el futuro de su líder, y con quien ya están adelantando negociaciones para lo que ambos grupos llaman la redefinición del Estado.

El PLC rechazó cualquier reforma institucional que provenga de Bolaños, quien con ellas está mercadeando un primitivismo con membrete de modernidad y enseñando sus ínfulas feudales, mientras que libra, a la par, una guerra irresponsable, inaguantable y peligrosa para someter a los otros Poderes del Estado, acompañado de resentidos de uno y otro instituto político mayoritario (léase, disidentes del PLC y del FSLN).

La convención tuvo como “postre” el discurso que el reo Alemán grabó desde la soledad de mi retiro obligado -así llamó a su arresto domiciliar, principal privilegio de los varios que goza-, en el que fustigó a los traidores, criticó, sin nombrarlo, a Montealegre por su indefinición y se lamentó del desastre nacional. Una de las consignas que se escuchó durante toda la tarde decía: ¡Arnoldo, con poder o sin poder, seguís siendo el rey!

13 DE JULIO: A LA DEFENSIVA

La celebración de los bolañistas no tuvo mucho brillo. El Presidente Bolaños no estaba en el país, viajó a Miami a celebrar allí el aniversario de la Revolución Liberal con un grupo de nicaragüenses. El dirigente más ovacionado y el que se perfiló como líder del MUL -¿capaz de competir con Montealegre?- fue el actual Ministro de Salud José Antonio Alvarado, tres veces ministro en el gobierno de Alemán y uno de los primeros en abandonar su barco. Alvarado formuló así la propuesta de un liberalismo sin Alemán: una Nicaragua socialmente más justa, económicamente más fuerte y políticamente más estable.

Los pronunciamientos de los dirigentes del ala liberal en el gobierno fueron muy defensivos: de respuesta o de descalificación de las propuestas arnoldistas. Los bolañistas aceptaron la iniciativa de la Constituyente siempre que fuera al final del mandato de Bolaños. Ningún coqueteo con el FSLN. Los bolañistas responsabilizaron al ala arnoldista de pavimentar el camino para el retorno del FSLN al poder.

19 DE JULIO: LO CATÓLICO

Como todos los años, el FSLN organizó la celebración nacional del derrocamiento de la dictadura somocista. Como viene sucediendo desde hace ya media docena de años, en el culto a la persona de Daniel Ortega -que habló siempre con el mayestático “nos”- se centró prácticamente toda la celebración. Y como ya sucedió el año pasado, esta centralidad se extendió a su familia: su discurso fue precedido por una prolongada, reiterativa y abstrusa disertación ideológica-literaria de su esposa Rosario Murillo, seguida de cuatro canciones -entre ellas, de nuevo el Ave María de Schubert-, entonadas por uno de sus hijos, el tenor Laureano Ortega.

El plato fuerte de toda la celebración se sirvió a dosis de principio a fin del acto y resultó una inesperada sorpresa. Dejando al margen los principios y valores de la laicidad y del ecumenismo, tan necesarios para la sociedad nicaragüense, y tan escasos, en el acto reinó lo católico.

Tomás Borge y otros dirigentes sandinistas presentes en la tarima vestían camisetas del 24 aniversario de la revolución, en las que lucía un rostro de perfil de Cristo. Entre los invitados especiales que tomaron la palabra en el acto estuvo, enviado personal del Cardenal Obando, el sacerdote Eddy Montenegro, vicario de la arquidiócesis de Managua, quien pronunció una oración ante la multitud, seguida de un ¡Viva la Iglesia Católica! que coreó la gente a pedido del maestro de ceremonias.
Montenegro fue la primera autoridad eclesiástica que apareció vinculada al primer caso de corrupción enfrentado por el gobierno de Bolaños, el Caso Canal 6, hoy ya arrojado al olvido. Meses después, volvió a aparecer como protagonista en otro caso de corrupción del Consejo Supremo Electoral, hoy también sepultado.

EL ENCUENTRO DE DOS PAISANOS DE LA LIBERTAD

El eje del discurso de Daniel Ortega fue la glosa hecha por él mismo de la cordial entrevista de más de una hora que había tenido el día anterior con el Cardenal Arzobispo de Managua, Miguel Obando y Bravo, a quien Ortega fue a invitar personalmente al acto del 19 de Julio.

Ortega -con un total dominio de escena, nacido de la seguridad que le da el dominio que tiene en la crisis nacional- inició su discurso recordando la feliz coincidencia de que Obando y él nacieran en el mismo pueblo, La Libertad, Chontales. Después, evocó la admiración que tuvo por Obando desde muy joven, el orgullo que sintió al saberlo rector de un seminario en El Salvador, las visitas que Obando le hizo cuando estaba preso, el papel político fundamental jugado por Obando en tantas ocasiones...

Tras esta introducción, organizó todo su mensaje resaltando las muchas coincidencias que había encontrado con el Cardenal, muy preocupados ambos por las necesidades de los pobres, por la ingobernabilidad en que el país está cayendo, por los riesgos del TLC, por el innecesario envío de tropas nicaragüenses a Irak, etcétera, etc.

EL PERDÓN

En este contexto, Ortega construyó la mayor “noticia” de la jornada al pedir perdón a la jerarquía católica por las no buenas relaciones que mantuvo con ella en los años 80 el gobierno sandinista y por los errores cometidos entonces con la iglesia católica, errores provocados -y la iglesia lo sabe muy bien, dijo- por nuestro amor a Nicaragua, por nuestro profundo amor a la defensa de la soberanía de nuestro país, por nuestro profundo amor a los pobres, campesinos y desposeídos. Finalmente, Daniel Ortega se refirió al milagro que desea para Nicaragua: un acuerdo nacional y duradero entre todos los nicaragüenses.

“PROBABLE” VICTORIA DEL FSLN

En vísperas de la celebración sandinista, el Cardenal Obando auguró que el FSLN tenía muchas probabilidades de ganar las próximas elecciones -sin especificar si las municipales del 2004 y/o las presidenciales del 2006- por la unidad y la disciplina que apreciaba en ese partido y por la cantidad de sandinistas que encontraba siempre en sus visitas a los barrios más pobres. Declaraciones que admiten varias lecturas. La más obvia es que van dirigidas a los liberales para “meterles el mono” del triunfo del FSLN y reclamarles que se unan. Naturalmente, dejando a un lado “el odio”.

“Odio” fue la etiqueta con que varios jerarcas de la iglesia católica calificaron durante meses la lucha contra la corrupción iniciada por Bolaños, que si finalmente no “tocó”, como se merecía, a COPROSA, la Comisión de Promoción Social de la Arquidiócesis de Managua, ni a ningún jerarca eclesiástico -como se esperó en algún momento-, al menos sí ha despojado ya de algunos privilegios históricos (exoneraciones, dietas, concesiones, ayudas extrapresupuestarias, etc.) a algunas personalidades y estructuras católicas.

TRES ERAN TRES

Es evidente que el acercamiento, público y hasta ostentoso, entre el Cardenal Obando y Daniel Ortega, nada menos que en la fecha más simbólica del sandinismo, expresa la vigencia de negociaciones entre ambos dirigentes, en las que está presente, al mismo nivel, el propio Alemán. Este acercamiento, ¿fue estrategia de quién: del Comandante, del Reo o del Cardenal? No queda más que aceptar que el 19 de julio Nicaragua asistió a la puesta en escena del pacto entre los tres caudillos de Nicaragua, tal como lo interpretaron, sin matices y al día siguiente, los más importantes generadores de opinión pública del país.

Tras lo espectacular de esta “reconciliación” y del escándalo producido, al bajar de la tarima de la fiesta sandinista, Montenegro declaró: No creo que la verdadera intención del Frente Sandinista sea utilizarnos, pero si te utilizan para el bien y para la búsqueda del bien común, bendito sea.

LA QUINTA CANDIDATURA DE DANIEL ORTEGA

En ocasión del 19 de Julio, Daniel Ortega, que perdió el gobierno pero nunca ha perdido el poder, admitió estar dispuesto a aceptar el reto de una nueva candidatura presidencial, tras tres derrotas consecutivas. Y quien él promueve para candidato a vicealcalde por el FSLN (¿o como compañero de fórmula para Vicepresidente?), el campeón de boxeo Alexis Argüello, lo “proclamó” prácticamente candidato durante la celebración. Toda la fiesta en la plaza tuvo tintes electorales de promoción de la quinta candidatura presidencial de Ortega.

Pero en su discurso, Ortega cuestionó la figura presidencial y volvió a proponer una idea en la que cabalga desde que perdió las elecciones de 2001: el cambio total del sistema político del país para transformarlo de presidencialista en parlamentario. En su fórmula, aún muy difusa, se combinaría un Parlamento en donde estaría el centro del poder y asambleas populares integradas por representantes gremiales y sectoriales, que no cobrarían salarios, serían consultados y tendrían poder de decisión. Algo similar a lo que fue el Consejo de Estado en los primeros años de la revolución.

FSLN: DILEMAS

¿Cómo encaja en la propuesta de parlamentarismo la candidatura presidencial de Daniel Ortega? Algunas bolas de cristal predicen que, tras esta formula, muy inconcreta aún, se escondería una de las estrategias que hoy baraja el FSLN para usarla según vaya evolucionando la frágil gobernabilidad del país: lanzar un candidato presidencial que no sea Ortega -por los anticuerpos que este hombre genera y que auguran su cuarta derrota consecutiva-. De ganar el FSLN, este personaje “reinaría pero no gobernaría” como Jefe de Estado.

Y Ortega apostaría a, gane o no gane el FSLN, al cargo de Jefe de Gobierno, nombrado por el Poder Legislativo, desde donde gobernaría realmente. El poder que ha podido ejercer Ortega desde 1998 a través del Legislativo llena de sentido a esta estrategia.

Según otras bolas de cristal, el dilema mayor que tienen hoy los estrategas electorales del FSLN es “echarla toda” en las elecciones municipales o reservarse para las presidenciales. Una victoria importante del FSLN en las elecciones municipales de 2004 pudiera asustar a muchos, desde Estados Unidos para abajo. En el año 2000 los sandinistas obtuvieron ya un gran triunfo, al ganar Managua y casi todas las ciudades más grandes, por lo que están hoy gobernando al 60% de la población nacional, pero esa victoria disparó el miedo y el antisandinismo desde entonces hasta las presidenciales. ¿Qué hacer ahora: arriesgar las presidenciales o sacrificar las municipales para ganar las presidenciales?

LA BARAJA Y LA LLAVE

La baraja más fuerte con la que hoy está jugando Daniel Ortega, en varios tableros a la vez, demostrando el poder que mantiene, es la del futuro político y personal de Arnoldo Alemán, su socio en el pacto. Crece, como alud, la convicción de que Alemán saldrá libre, que no recibirá condena alguna por el delito de lavado de dinero y por el rosario de delitos por los que fue acusado y guarda prisión domiciliar en el “caso de la guaca”, destapado hace un año, en agosto 2002.

El trato de privilegio que ha recibido constantemente Alemán de parte de la jueza danielista que lleva el caso, Juana Méndez; el poder que mantiene Alemán sobre todas las estructuras de su partido; la impunidad social expresada en los afectos, respaldos y apoyos que le brindan abiertamente a Alemán representantes de todos los Poderes del Estado y en el espacio que los medios le conceden a su persona, a su caso y a su causa; y el justificado desencanto de la población sobre el sentido, las metas y los resultados de la lucha anticorrupción -que sólo tiene a Alemán y a Jerez “presos” en cómodas prisiones y no ha recuperado un solo centavo de lo robado- abonan a diario la convicción de que Alemán saldrá libre.

EL CASTIGO DIVINO DEL DIOS CAUDILLO

Por si fuera poco el abundante abono que ya había, otra muerte en la familia Alemán, la de Agustín, el hermano mayor, fallecido por infarto el 26 de julio, contribuyó a sumar a todas las “razones” políticas ya existentes, las nacidas del fatalismo de esa cultura religiosa que considera a Dios un caudillo celestial que interviene continuamente en el destino de los seres humanos, controlándolos a través de premios y castigos que lanza a diestra y siniestra.

En nueve meses, Arnoldo Alemán perdió a su hijo mayor en un accidente trágico, a su única hermana y a su hermano mayor. Y perdió el cargo y la impunidad de la que había gozado, con un juicio y el consiguiente arresto domiciliar. “Ya Dios lo ha castigado, ya déjenlo en paz, que ya ha sufrido bastante el hombre”, afirma hoy un amplio sector de la población, que considera que ante los desmanes y las irregularidades de los tribunales nicaragüenses, ese Dios caudillo se decidió a actuar y se encargó del expediente Alemán, cobrándole las cuentas pendientes con las muertes consecutivas de tres de sus familiares más queridos.

El espacio que los medios dedicaron a los funerales de Agustín Alemán -naturalmente porque así lo deseaba y lo permitió la familia, que conoce los réditos políticos del dolor y las lágrimas- nutren estos sentimientos religiosos, que constituyen uno de los frenos más poderosos que existen actualmente en Nicaragua para la construcción de ciudadanía.

¿CUÁNDO FUNCIONARÁ LA LLAVE?

¿Cuál será la vía jurídica, la figura legal, para que Alemán quede libre y asistamos al “borrón y cuenta nueva”? ¿Cuándo sucederá este acontecimiento? Son los detalles que parecen faltar. Lo que está totalmente claro es que la llave la tiene Daniel Ortega. Y que el escenario se viene preparando o está ya preparado.

Hay análisis que dicen que la llave funcionará hasta después de las elecciones municipales y bajo dos condiciones. Primera: que Alemán no se presente como candidato a las elecciones presidenciales y haga “mutis por el foro”, aunque sea por un tiempo. Segunda: que Alemán impida que Montealegre sea el candidato presidencial del PLC. Con la primera, resultaría menos obscena la jugada legal. La segunda se explica por el temor de Ortega a que Montealegre actúe como unificador de las dos alas del liberalismo y esto frustre el triunfo del FSLN y sus planes.

Hay análisis que dicen que la llave de Ortega funcionará en cuanto se presente una buena oportunidad. En un país de momentos coyunturales tan efímeros y con una población de tan frágil memoria, esto podría suceder en cualquier momento. Mientras escribimos. Al momento de entregar a la imprenta esta revista. En cualquier momento. En este escenario sin horario ni calendario, habría una única condición: que Alemán impida que Montealegre compita como candidato y que sea él mismo quien se lance a competir con Ortega. Suponen estos análisis que Ortega da por segura su victoria ante Alemán, aunque tan caudillo ya tan desprestigiado.

¿Y ESTADOS UNIDOS?

Hay otras bolas de cristal que ubican en el escenario al actor que constituye la más sólida fortaleza del Presidente Bolaños: el gobierno de Estados Unidos. Convencido de que los liberales bolañistas no tienen ni tendrán capacidad de cohesionar en torno a la propuesta de Bolaños a todo el liberalismo, el gobierno estadounidense estaría dispuesto a aceptar que Alemán salga libre -a pesar de toda la triunfalista propaganda que le hicieron a la empresa anticorrupción de Bolaños y a pesar del golpe fatal que eso significaría para su imagen-, siempre que a esa salida se le diera un barniz legal convincente.

La condición sería que Alemán abandone su protagonismo político y coloque como candidato del PLC a Montealegre. Estados Unidos cree en Montealegre y considera que es el candidato adecuado para unificar a los liberales. Y más: Montealegre daría continuidad al proyecto macroeconómico de Bolaños, continuaría privilegiando al sector financiero, y garantizaría la inclusión plena de Nicaragua en el TLC y en la globalización de hegemonía estadounidense. Y muy especialmente, impediría el triunfo electoral de Daniel Ortega y del FSLN, el escenario más temido para el imperio.

¿POR DÓNDE NOS VIENE EL SOL?

El país está empantanado en problemas históricos nunca resueltos, en una crisis económica que va para largo, en las formalidades democráticas de sus instituciones “pactadas” y en el elitismo lleno de ambigüedades y de insensibilidad social del Presidente de la República y de gran parte de su equipo que no logra conectar con la piel herida del país real. Y los hogares que forman el país están empantanados en la ignorancia y en la falta de salud, en la diaria lucha por la sobrevivencia, en conflictos que se suelen dirimir con violencia, y en un machismo que hace víctimas a hombres y a mujeres frenando innumerables posibilidades de transformación.

Las soluciones para todos estos problemas no están cercanas. Cuesta incluso imaginarlas. Lo que es evidente es que no será por ninguna reforma del Estado ni con la mejor de las Constituyentes ni con la habilidad de políticos mañosos que se resolverá todo esto. Será sólo por el trabajo apasionado y constante de quienes sigan eligiendo el conocimiento, la solidaridad y el “amor eficaz” por encima del dinero, de la posición social o del poder político.

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