Envío Digital
 

Revista Envío
Edificio Nitlapán,
2do. piso
Universidad Centroamericana
UCA

Apartado A-194
Managua, Nicaragua

Teléfono:
(505) 22782557

Fax:
(505) 22781402

Email:
info@envio.org.ni

Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 250 | Enero 2003
Inicio Escribanos Archivo Suscribase

Anuncio

Guatemala

Juegos de palabras dan inicio a un año de juego electoral

En su tercer y último informe de gobierno, el Presidente Alfonso Portillo -hoy en la mira de Estados Unidos por razón del narcotráfico- pretendió, con su habitual retórica, retorcer y tergiversar la realidad. Así inició el año 2003, año electoral, cuando una gran inseguridad y la realidad de “los poderes ocultos” ensombrecen el horizonte.

Juan Hernández Pico, SJ

El día 14 de enero se cumplieron tres años de gobierno del Presidente Alfonso Portillo. Ante el Congreso, el Presidente Portillo pronunció el discurso que resume su tercer informe de gobierno, de hecho el último. Una vez más, Portillo mostró su dominio de la palabra y su capacidad de embellecer la realidad sobre la que informa. Pero sólo Dios crea realidad con la palabra y a los políticos se les mide por la capacidad de hacer que la realidad se acerque a su discurso. Y la realidad guatemalteca, al comienzo del año 2003, está muy alejada de la brillante retórica del Presidente. Las palabras hacen a Dios poeta del mundo. Las palabras del Presidente Portillo lo vuelven una y otra vez charlatán de esta feria de tercera categoría en la que se ha degradado durante su presidencia este país, al que los acuerdos de paz debían haber hecho remontar el vuelo “más que el cóndor y el águila real”, como al quetzal se lo desea el himno nacional.

¿ESTANCADO POR LAS LIMITACIONES DEL ESTADO?

En el pórtico de su discurso, Portillo convierte la distancia entre palabras y realidad en un “duro choque entre el programa contenido en el discurso de toma de posesión y las limitaciones y carencias del Estado y nuestra cultura política, aún profundamente signada por la lógica de la guerra”. Cualquier político -y más uno que como Portillo fue diputado antes de llegar a ser Presidente- conoce de sobra las limitaciones y carencias del Estado. Por eso, no es honesto enarbolarlas como justificación de la distancia entre programa y cumplimiento. Al contrario, deberían haber sido tenidas en cuenta al elaborar el programa para hacerlo realista en sus objetivos, razonable en sus metas y estratégico en el cálculo y diseño de los medios y de las personas a quienes se iba a encomendar la ejecución de las tareas. No se hizo así. No es extraño, pues, que, ateniéndonos sólo a las personas, la última encuesta de Vox Latina, realizada entre el 27 de diciembre y el 5 de enero, revele que más de un 68% de los encuestados no puede mencionar a ningún funcionario del Gobierno Portillo como “el mejor”, más de un 21% afirma que ninguno de los funcionarios puede ser calificado como “el mejor”, y sólo un 3, un 1.5 y un 1% señalan como “el mejor” a los ministros de educación, salud y finanzas. La incompetencia es la madre de todas las corrupciones, y el FRG y no pocos en el grupo de los amigos del Presidente -de donde han salido los altos funcionarios del país- están llenos de incompetencia.

¿ENTRAMPADO POR LA LÓGICA DE LA GUERRA?

La cultura política de Guatemala -aún marcada “por la lógica de la guerra”, según el Presidente- debería haber sido precisamente la más importante consideración para imprimir un ritmo acelerado al cumplimiento de los acuerdos de paz. En cambio, es el entrampe en el cumplimiento de esos acuerdos lo que tiene a muchos grupos de la sociedad civil, a la comunidad internacional, y sobre todo al Grupo Consultivo, profundamente decepcionados e incluso altamente molestos.

Si en Guatemala fue posible armar en un delicado rompecabezas unos acuerdos de paz que significaban el primer proyecto de nación, abarcador, de alto vuelo y verdaderamente viable para el país, fue justamente porque la lógica de la guerra fue trascendida en arduos diálogos y negociaciones y comenzó a dejar el paso expedito a la lógica de la paz. Tanto en su discurso al Congreso como en el Informe de 300 páginas que acompaña ese discurso, Portillo se gloría de haber asumido o elevado los acuerdos de paz a la categoría de compromisos de Estado, lo que demuestra que sólo con palabras no se moldea la realidad. Frustrar las esperanzas que gravitaban sobre los acuerdos de paz es una pesada responsabilidad. Haber cambiado tres veces al titular de la Secretaría de la Paz es un indicador de la escasa relevancia que se le dio a este importante cargo. No en vano la encuesta de Vox Latina da como resultado que el Presidente Portillo es para el 55.5% de los encuestados el peor de los cinco presidentes civiles que desde 1985 han intentado transitar desde los periodos dictatoriales militaristas para hacer avanzar la democracia en Guatemala. Incluso, y por segundo año consecutivo, aparece peor situado que el fracasado fujimoriano autogolpista Jorge Serrano.

LA PAZ NO ES EJE DE SU GOBIERNO

Cuando el largo informe presidencial de 300 páginas pasa en su cuarto y último capítulo a formular los desafíos que Guatemala y el gobierno del Presidente Portillo deberán afrontar en el futuro, es significativo que la aceleración del ritmo de cumplimiento de los acuerdos de paz no aparece como factor aglutinante del conjunto de los desafíos. Y tampoco aparece entre los desafíos en la dimensión de lo político. Tal vez la clave de esta grave deficiencia estructural esté en el intento de Portillo de descargar parte de la responsabilidad de su gobierno sobre los hombros de la sociedad. Reconoce el Presidente que el gobierno debe ser “la parte más activa del proceso” de cumplimiento de los acuerdos, pero afirma que “ello no exime a la sociedad del compromiso de trabajar constructivamente para que se avance en la superación de casi cuatro décadas de enfrentamiento armado”.

Subliminalmente, Portillo deja la impresión de que toda la sociedad guatemalteca se comporta en forma pasiva con el cumplimiento de los acuerdos de paz. Y sin embargo, reconoce que en la reunión del Grupo Consultivo en Washington, en febrero de 2002, un grupo de representantes de importantes organizaciones de la sociedad civil guatemalteca, se pronunció con claridad sobre el estancamiento y el retroceso del proceso de paz, y formuló propuestas para desentramparlo. El Presidente anota esto en su haber como fomento del diálogo “para encarar los problemas nacionales”, y tiene razón. Su gobierno no estaba obligado a aceptar esa presencia ciudadana en aquella reunión. Pero no dice Portillo que su gobierno fue puesto contra las cuerdas precisamente por los contundentes testimonios de la sociedad civil. Y no dice que se comprometió a avanzar en varios aspectos en los que no ha habido avance de verdad. Es en estas omisiones donde la fuerza retórica actúa pretendiendo retorcer y tergiversar la realidad.

UN ROSARIO DE PRETEXTOS

Portillo apela a la necesaria superación de “la lógica de la guerra”. Es evidente que la paz y la reconciliación son procesos de larga duración y de permanente profundización. Pero precisamente por eso es más necesario poner en funcionamiento con entusiasmo y con competencia la estrategia del programa para cimentarlas que representan los acuerdos de paz. El Presidente alega que “los rezagos en el cumplimiento de los acuerdos reflejan los déficit de consenso social, de cultura y de institucionalidad civil y política. Reflejan, asimismo, la carencia de actores sociales y políticos para mantener la vigencia de toda la agenda de la paz. Así como la débil conciencia y limitado compromiso colectivos, en particular de los poderes reales del país, para lograr su implementación”.

¿Déficit de consenso social o aspiración mayoritaria? En una encuesta de Borge y Asociados, en mayo de 1999, pocos días después del triunfo del NO en la Consulta Popular sobre cambios constitucionales para cumplir los acuerdos de paz, un 84% de los encuestados respondieron con un SI a la pregunta de si el próximo gobierno -que resultó ser el de Portillo- debía continuar el proceso de paz, y sólo un 6.4% respondió que no. Aun concediendo que “proceso de paz” no equivalga exactamente a “acuerdos de paz”, por la falta de difusión del conocimiento sobre los acuerdos -que en aquel momento había que cargar a la cuenta del gobierno de Arzú- es difícil no ver aquí un consenso social mucho más sólido del que el Presidente ve como deficitario.

ABUNDANCIA DE CULTURA CIVIL Y POLÍTICA

La sociedad guatemalteca no carece de cultura civil y política. Puede que no toda la sociedad esté impregnada de ella. Pero en Guatemala ha habido buenos ejemplos de tal cultura en los movimientos socialdemócratas liderados por Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr, cuyas vidas fueron segadas por el asesinato; en iniciativas como la Instancia Nacional de Consenso o el Foro Guatemala; en la acción académica y cívica de incontables universitarios encabezados por rectores como Martínez Durán, Cuevas del Cid, Valdeavellano Pinot y Osorio Paz; en el Tribunal Supremo Electoral de Guerra Roldán y Medrano Valenzuela, que nos ha dado procesos electorales extremadamente limpios; en la Corte de Constitucionalidad de Epaminondas Quintana, que impidió la ruptura del proceso de transición a la democracia deslegitimando el autogolpe de Serrano; en el esfuerzo pastoral de los obispos católicos, sobre todo después del terremoto de 1976; en el incansable trabajo de Rigoberta Menchú y otras personalidades y grupos mayas del país; en el tesón inquebrantable de Helen Mack y otros grupos pro derechos humanos; en el trabajo de la Comisión para el Fortalecimiento de la Justicia de Arnoldo Moscoso; y sobre todo, en la anónima acción constante de tantas personas que siguen yendo a votar a pesar de la permanente frustración de sus expectativas y no dejan de trabajar por una mayor participación en la vida pública.

LOS ACTORES QUE EL PRESIDENTE NO BUSCA

El Presidente también adjudica los incumplimientos de los acuerdos de paz “a la carencia de actores sociales y políticos para mantener la vigencia plena de toda la agenda de la paz”. En otro momento de su discurso, afirma que “Guatemala no es la misma que hace apenas dos décadas” y ello justamente porque “la sociedad civil es hoy una garantía del cambio estructural”, de modo que en su mismo discurso las palabras son incoherentes, lo cual facilita que se las lleve el viento. Aparte de eso, es evidente que quien busca actores los encuentra. Aunque tenga que salir a buscar con la lámpara de Diógenes en pleno día, buscando un entusiasta de la paz, que sea también competente. Si la agenda de la paz fuera de verdad en su programa de gobierno, habría dejado a un lado desde el principio la tranquilidad de casa presidencial y de los restaurantes elitistas para zambullirse en medio del pueblo guatemalteco, sin estrépito ni profusión de imágenes, sin repetición de promesas y sicología social de campaña, sin asaltos de boxeo contra la prensa y los empresarios, sin lengua rápida pero con oído atento, para formular una estrategia para profundizar el proceso de paz. Eso sí hubiera sido caminar “sin ataduras” con “la patria del criollo”, de lo que Portillo se enorgullece. Pero la vocación política de Alfonso Portillo no parece ser la de Lula. Portillo ha caminado con “la patria del ejército” y con “la patria del narcotráfico, de los banqueros estafadores y del crimen organizado”. Hay populismos y populismos.

¿LIBRE DE LOS PODERES FÁCTICOS?

El Presidente habla de “la débil conciencia y limitado compromiso colectivos, en particular de los poderes reales del país, para lograr” la implementación de los acuerdos de paz. Cuando un líder político se encuentra con una conciencia débil de un problema que debe ser afrontado prioritariamente, el diseño estratégico de los medios debe ser enfocado hacia la creación y fortalecimiento de esa conciencia. El presupuesto que se gasta en publicidad de los trabajos del gobierno, habría estado tal vez mejor gastado en una campaña de concientización de la población sobre la trascendencia de los acuerdos de paz y sobre los medios estratégicos para cumplirlos. Por otro lado, o el Estado y la política han sido liberados de la “captura” en que los tenían los poderes fácticos -y es eso lo que el Presidente afirma como logro mayor de su gobierno- o no lo han sido. Pero si lo han sido, entonces el Estado está precisamente en condiciones de poder comprometerse más a fondo con el cumplimiento de los acuerdos de paz, se comprometan o no los poderes reales o fácticos, que, en la formulación del Presidente, ya no serían tanto tales poderes porque “el Estado ya no está capturado por los poderes fácticos”.

Lo que no le sale bien al Presidente es querer argumentar con lo mejor de los dos mundos: con los poderes fácticos, o sea, en su mente, con los grandes “acaudalados” del país, para atribuirles falta de compromiso en el cumplimiento de los acuerdos de paz, y con el Estado libre de esos poderes fácticos de antaño, pero capaz por tanto de mejor y mayor compromiso, para presentar el gran logro de su presidencia. En cambio, el principal factor explicativo del estancamiento de los acuerdos de paz está en el hecho de que tal vez el gobierno de Portillo se haya separado de los “poderes fácticos”, pero para entregarse en las manos de los “poderes ocultos”.

LOS LOGROS DEL GOBIERNO

No tiene ningún sentido negar u ocultar los logros en el cumplimiento de los acuerdos de paz durante este gobierno. El acercamiento progresivo de la carga fiscal -el total de los impuestos decretados y recaudados- al porcentaje del PIB acordado es un logro importante, aunque sea impopular y aunque haya sido decretado mintiendo a la población -en el caso del aumento del IVA- y con continuos cambios que no ayudan a que haya claras reglas de juego para la inversión. La recaudación fiscal al finalizar el año 2002 ha alcanzado el 10.6% del PIB. En 1999, último año del gobierno del PAN, se había alcanzado un 9.4%. La meta de los acuerdos de paz es un 12%.

Otro logro importante del gobierno fue la aprobación en el Congreso de las leyes financieras y monetarias, la Ley Orgánica del Banco de Guatemala, la Ley Monetaria, la Ley de Bancos y Grupos Financieros, y la Ley de Supervisión Financiera.

El Presidente destaca también la estabilidad macroeconómica como un logro sustancial. Con ella -dijo- se ha evitado que “el impacto del entorno económico internacional haya sido devastador para el país”. Se traduce esto en un déficit fiscal de 1.2% del PIB, una tasa cambiaria que ha oscilado entre 8 y 7.5 quetzales por dólar, y unas tasas de interés sobre los créditos con tendencia constante a la baja: de casi un 21% en 1999 a un 16% en 2002. Portillo añade a estos indicadores el de la inflación, sin reconocer que la meta de mantenerla entre el 4 y el 6% no se pudo lograr, quedando al fin en un 6.33%.
El Presidente reconoce que la estabilidad macroeconómica no es suficiente para impulsar el crecimiento económico del país, que en 2002 no ha podido superar un 2%, lo que se traduce en crecimiento negativo cuando se compara con la tasa de crecimiento vegetativo de la población, que alcanza aún un 2.6%.

Logro también del gobierno ha sido la aprobación de la ley de los Consejos de Desarrollo Urbano y Rural, de la Ley General de Descentralización y de las modificaciones al Código Municipal, todas ellas intento de concreción de lo acordado en el acuerdo sobre el fortalecimiento del poder civil para incrementar la participación ciudadana.

A LA SOMBRA DE LA INSEGURIDAD

Sin embargo, en el país ha aumentado de nuevo la inseguridad de las personas y organizaciones promotoras y defensoras de los derechos humanos, y la inseguridad de juezas y jueces, sobre todo de aquellos que se encuentran trabajando sobre procesos contra la impunidad o implicados en procesos sobre “contratos lesivos” al Estado, y de testigos en los mismos. En diciembre de 2002 fue asesinado el testigo que, estando preso, atestiguó la salida de la prisión, el día del asesinato del obispo Gerardi, del sargento Obdulio Villanueva, uno de los condenados en primera instancia en el juicio sobre este crimen.

A finales de diciembre, el carro del general en retiro Julio Balconi fue embestido por otros dos carros como consecuencia de un probable atentado, en el que murió una de sus hijas y él quedó lesionado de gravedad. Balconi había firmado los acuerdos de paz y suprimido el fuero militar de justicia. Y durante su gestión como Ministro de la Defensa, tuvo lugar la operación contra la banda de “Moreno” y la desastrosa inversión de capital del Banco del Ejército en la bolsa de Rusia, que puso en peligro los fondos de pensiones de los militares en retiro. Todas ellas, razones poderosas para un ajuste de cuentas.

El 9 de enero murió acribillado a balazos el democristiano ex presidente del Congreso José Fernando Lobo Dubón
-hoy era finquero-, probablemente a manos del crimen organizado. El 12 de enero fue asesinado el magistrado Héctor Rodríguez, de la sala de lo contencioso administrativo, que tenía sobre su escritorio algunos de los asuntos sobre “contratos lesivos” al Estado, y había sido ya amenazado de muerte.

Los poderes ocultos siguen sin ser investigados adecuadamente. La investigación de cinco militares en retiro, sospechosos de narcotráfico y a algunos de los cuales el gobierno de los Estados Unidos ha retirado la visa para ingresar a su territorio, marcha muy lenta. El Procurador de los Derechos Humanos ha pedido la formación de una comisión con participación internacional de la ONU para la investigación de los poderes clandestinos. La corrupción y la falta de transparencia están en boca de todos los interlocutores del gobierno, especialmente del gobierno de los Estados Unidos y de los de la Unión Europea, y son objeto del periodismo investigativo de la prensa en el país.

UN EJÉRCITO HIPERINFLADO

El papel del ejército, un ejército desestabilizado por los continuos cambios en sus altos mandos y teledirigido por varios grupos de militares en retiro que forman parte de los famosos poderes ocultos, en lugar de disminuir, ha aumentado. Un ejemplo notable es que se le haya encargado de la distribución del fertilizante subsidiado por el gobierno. Otro ejemplo es el fulgurante ascenso en tres años del hijo de Ríos Montt: de coronel al grado más alto de general de división.

El nefasto Estado Mayor Presidencial se mantendrá prácticamente durante toda la presidencia de Portillo. La promesa es que en noviembre de 2003 será sustituido por la SAAS, organismo civil para la seguridad del Presidente, el Vicepresidente y sus familias, ya en formación. Pero Portillo ha quebrantado ya tantas promesas que todo puede quedar en el aire una vez más. Las transferencias presupuestarias hacia el ejército y hacia el EMP se han multiplicado durante el año 2002. El Presupuesto inicial del EMP era de casi 59 millones de quetzales y terminó siendo de casi 131 millones, lo cual supuso un 122.7% de incremento por transferencias, muchas veces descontadas al presupuesto de obras públicas. El presupuesto inicial del Ejército (Defensa Nacional) era de 1 mil millones de quetzales y terminó siendo de casi 1 mil 239, lo cual supuso un aumento del 23.87%.

NI CATASTRO NI DERECHOS DE LAS ETNIAS MAYAS

El catastro nacional, medida más profunda que una reforma agraria a la antigua usanza para enfrentar la crisis agraria, está tan frenado que el Presidente en su informe sólo puede hablar de talleres de socialización, sensibilización e información sobre la propuesta de Ley de Información del Registro Catastral.

Por supuesto, nada se ha hecho sobre la incorporación a la conciencia nacional de la multiculturalidad y relativamente poco para la incorporación del plurilingüismo a los programas educativos y a la administración de la justicia.

Alfonso Portillo encara en su discurso con cierta valentía el problema fundamental del desfase entre el restablecimiento de la democracia y la falta de crecimiento sostenido de la economía. “El período democrático guatemalteco no ha coincidido con un período sostenido de crecimiento económico y prosperidad compartida”. Se refiere enseguida a la “década perdida” en los 80 y al débil crecimiento de los 90 y del comienzo del siglo XXI. Y afirma que todos sabemos que éste no es un problema específico de Guatemala, sino que el crecimiento insuficiente es un problema de toda América Latina. Por eso sostiene que “uno de los desafíos centrales” de Guatemala será “cómo asociar la profundización democrática con el crecimiento económico vigoroso. Y cómo trasladar ese crecimiento en mejores oportunidades para todos y en la reducción de la pobreza”. En su extenso informe, propone el desafío de “alcanzar tasas de crecimiento del 6% anual, lo cual supone tasas de inversión que superan con mucho las históricas”. Aunque Portillo no lo menciona, éste era un desafío inscrito ya en los acuerdos de paz.

LA DESCONFIANZA DOMINA

Aquí está el nudo de la cuestión. Lo que el Presidente entiende por profundización democrática no es percibido así por una enorme mayoría de la población, según se transparenta en las últimas encuestas. Básica para la profundización de la democracia es la confianza en los gobernantes. Portillo comenzó su gobierno con casi un 70% de votos a su favor. Pero la misma empresa de encuestas Vox Latina, que pronosticó su triunfo en 1999, certificó su caída en picado desde el primer año de su gobierno. Ya en mayo de 2000, su primer año de gobierno, un 57% de los encuestados afirmaba que no volvería a votar por él. En octubre era ya un 80%. Esta cifra subía a un 88% en julio de 2001 y alcanzó
el 93% en enero del 2002.

Hoy, cuando el general Efraín Ríos Montt se perfila como la terca apuesta del FRG para la candidatura presidencial, sólo un 2.6% de los encuestados afirma que votaría por él si las elecciones fueran hoy y al preguntar por la opción partidaria, sólo un 3.6% afirma que votaría por el FRG. El 87% dice que no cree que el FRG vuelva a ganar las elecciones. Además, un 90% de los encuestados expresa que no confía ni en Portillo ni en su Vicepresidente Paco Reyes ni en el Presidente del Congreso Ríos Montt.

El Presidente Portillo destaca en su discurso al Congreso que su gobierno ha afrontado el problema agrario, agravado por la crisis de la caficultura, con la creación de una Secretaría de Asuntos Agrarios para plantear una política de desarrollo rural, que -dice- los acuerdos de paz abordaron sin eficacia en los mecanismos que dejaron establecidos para implementarla. Habla de sus logros en seguridad alimentaria y en la venta subsidiada de fertilizantes. Amplía después sus logros sociales al aumento de los salarios mínimos rurales y urbanos hasta en un 47.6 y 43.6% durante sus tres años de gobierno, a la reforma educativa, a la reforma al Código Penal que tipificó el delito de discriminación, etc., etc. Pero no dice que la gran mayoría de las organizaciones mayas quedaron disgustadas del tenor de la ley contra la discriminación.

¿Qué dice la población? La encuestada recientemente afirma en un 74% que los servicios de salud no han mejorado en este gobierno, en un 69% que la educación no ha mejorado, en un 64% que la ayuda a los pobres ha disminuido, y en un 57% que la construcción de carreteras ha disminuido. El abismo de credibilidad es tan grande que surge la pregunta de si las encuestas están siendo manipuladas o si, en caso de que realmente sean tan sólidas en su detección de la opinión pública como sugiere su coincidencia a través del tiempo, podrán ser un anticipo de una notable derrota del FRG o tal vez de un abstencionismo tan grande que altere
el planteamiento de la cuestión.

EL FRG APUESTA A LA CANDIDATURA DE RÍOS MONTT

Para ganar las elecciones, el FRG confía en su dominio de las instituciones, que ha ido configurando a su imagen y semejanza durante el año 2002. Estas instituciones serían, sobre todo, el nuevo Tribunal Supremo Electoral y la nueva Corte de Constitucionalidad. El FRG confía en el impacto que produciría en el electorado la aceptación por la Corte de Constitucionalidad, o tal vez ya antes por el Tribunal Supremo Electoral, de la candidatura de Ríos Montt. La legalización de su candidatura -piensan- podría incrementar notablemente no sólo la legitimidad de su persona sino también la percepción sobre la magnitud de su poder, desencadenando así un vuelco de votos a su favor. El Presidente y el FRG confían también en lo que creen que serán votos cautivos de los beneficiarios del subsidio sobre el fertilizante, de los empleos en reparación de carreteras y caminos rurales que piensan crear entre el campesinado desempleado por la crisis de la caficultura, y en repartos extraordinarios de leche entre la población pobre, sin importarles que todo esto se asemeje más a medidas de corte asistencialista que a un abordaje estratégico contra “ese primer lugar de injusticia y desigualdad” que Guatemala tiene, según Portillo, “en la distribución del ingreso en América Latina” y contra “la desigualdad de oportunidades para acceder a los conocimientos”.

EL FRG APUESTA A LOS EX-PAC

El FRG piensa también en el plan de resarcimiento para los ex-patrulleros de autodefensa civil, a los cuales viene movilizando desde mitad del año 2002. En una Historia del Ejército 1981–1984, publicada en 1994, Jennifer Schirmer, investigadora de Harvard, afirma que “entre 1983 y 1984 un millón 300 mil varones indígenas entre 15 y 60 años
de edad -aproximadamente, el 16.87% de la población total- eran miembros de las patrullas civiles”. Schirmer dice que “el número de patrulleros descendió a unos 600 mil en 1986 y a 202 mil 517 a principios de los 90”.

En las últimas elecciones de 1999 se emitieron en primera vuelta 2 millones 350 mil votos. Naturalmente, si el FRG cautiva con el resarcimiento por sus horas de trabajo gratis durante el conflicto armado el voto de unos
600-700 mil ex-patrulleros, contaría con una base muy importante de partida en su campaña electoral. Más aún, cuando, según Schirmer, alrededor de 60 mil ex-patrulleros “recibieron entrenamiento en manejo de armas” y pueden ejercer temibles presiones sobre muchas otras personas. Claro que también este potencial violento se puede convertir para el FRG en una caja de Pandora.

Además, la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala afirma poder mover a favor de la candidatura a la que decida favorecer unos 200 mil votos. Por eso, el decreto legislativo de fines del año 2002, autorizando al Estado a colocar en los mercados bonos por un valor de 700 millones de dólares, está lleno de presagios electorales. A esos bonos se los ha llamado “bonos paz” y, aunque no se comunicó al Congreso con detalle en qué se utilizarían esos ingresos, varios funcionarios han aclarado que, desde luego, serán parcialmente utilizados en resarcir a los ex-patrulleros civiles. Esos mismos funcionarios han desmentido incluso al Presidente del Banco de Guatemala, que esperaba que un buen porcentaje del dinero conseguido con los bonos se usara para “blindar la economía” y no para gastos del Estado en un año electoral.

PORTILLO ABRE LA CAMPAÑA DE RÍOS MONTT

Lo que no deja duda es que el gobierno de Portillo hará lo imposible para que el FRG gane las elecciones de 2003. Portillo, con su carga de sospechoso de aprovecharse del narcotráfico, teme demasiado quedar a la intemperie dentro de un año y sufrir la suerte del ex-Presidente Arnoldo Alemán en Nicaragua. Al final de su discurso ante el Congreso el Presidente afirmó: “Me comprometo ante ustedes, honorable Pleno y ante el Pueblo de Guatemala, a observar una actitud imparcial en el proceso electoral”.

Media hora después el viento se llevó sus palabras. Desde el Congreso el Presidente se trasladó a la Plaza de la Constitución y allí participó en un acto de multitudes -el cálculo osciló entre 12-20 mil personas- que supuso prácticamente el lanzamiento de la campaña electoral del FRG y de su candidato in fieri, el general Ríos Montt. El mismo general lo inauguró estampando un beso en la mejilla del Presidente Portillo. El general afirmó que “como secretario general (del FRG) declaro que esta reunión no es promoción del gobierno ni de candidatos; es un acto de reconocimiento al deber cumplido por el gobierno y los gobiernos municipales”. La prensa informó que en ese momento, se escuchaba al fondo la canción “Mi papá votará por Ríos Montt, mi mamá votará por Ríos Montt” y los presentes alzaban gorras, banderines y pancartas alusivas al FRG y a su líder.

La retórica del Presidente sobre su imparcialidad en el proceso electoral sufrió un duro golpe en este mitin inmediatamente posterior a su discurso. Dijo Portillo: “Sin la valentía de él (Ríos Montt), sin la firmeza, sin la solidaridad, sin la convicción de él no hubiéramos podido hacer los cambios trascendentales del país. No ha habido quien opaque su liderazgo”. Y añadió, tratando de cubrirse las espaldas: “Yo sé que ustedes hicieron sacrificios. Ahí se van a inventar que usamos recursos del Estado. Siempre se inventan cosas”.

AL QUE MADRUGA...

De hecho, se han presentado varias demandas ante el Tribunal Supremo Electoral contra el FRG por haber
usado recursos estatales en un mitin partidario y por haber realizado una actividad de campaña electoral
antes de que en el mes de mayo el mismo Tribunal convoque a las elecciones.

El FRG continuará actuando en esta línea. Para los que viajamos por el occidente del país es ya común ver pintas con las siglas FRG sobre árboles y rocas a la orilla de la carretera, y sobre edificios. Al que madruga Dios le ayuda. Aunque el madrugón sea ilegal. Lo que el FRG alega es que el PAN ya se adelantó en su propaganda electoral sacándole partido publicitario a su elección primaria en noviembre.

EL DEMONIO DE LA CORRUPCIÓN

En su discurso al Congreso, el Presidente corrió sobre el tema de la corrupción como gato sobre brasas. Afirmó que en 2002 “se visibilizó ampliamente el tema de la corrupción”.
Ya todo el año 2001 estuvo marcado por los más de mil millones desembolsados a fondo perdido por el Banco de Guatemala en la intervención de los Bancos Gemelos, propiedad del amigo de Portillo Francisco Alvarado, y por los escándalos del Crédito Hipotecario Nacional -por los que se mantiene prófugo en El Salvador su ex-presidente José Armando Llort Quiteño, después de haber sobregirado a su favor casi 50 millones de quetzales- y del Ministerio de Gobernación bajo la administración de Byron Barrientos, de donde desaparecieron alrededor de 90 millones de quetzales. Barrientos sigue sentándose en el hemiciclo parlamentario, a donde regresó en su calidad de diputado y desde donde presenta un recurso tras otro contra su procesamiento.

Portillo afirmó que “ningún gobierno como éste ha sido tan señalado por ese tema” de la corrupción. Y añadió que “ningún gobierno como éste se ha mostrado tan abierto a emprender el camino para avanzar en la superación de un mal de profundas raíces históricas, estructurales y hasta culturales, que abarca al conjunto de la sociedad y que por tanto sólo puede superarse mediante esfuerzos concertados entre la sociedad y el Estado”.

En un juego de palabras similar al que usó cuando se defendió de la acusación de estancamiento en los acuerdos de paz, el Presidente, intenta hacer que la sociedad eche sobre sus hombros parte de la carga de la corrupción al proponer subliminalmente que toda la sociedad en Guatemala es corrupta. Verdadero insulto a tantas personas y grupos que en Guatemala trabajan honestamente y a no poca gente que han investigado la corrupción de su gobierno y del Estado en su período.

No es que la corrupción “se visibilizó”, como si se tratara de una especie de aparición, sino que la visibilizaron las investigaciones, informes y señalamientos de no pocas personas e instituciones, incluidos los medios de comunicación. Cuando un gobierno señala tantas causas -históricas, estructurales y hasta culturales- para explicar un fenómeno tan dañino y tan frustrante, que desvía del campo productivo, social y administrativo los escasos recursos de un país pobre para enderezarlos a la creación de enriquecimientos rápidos e ilícitos de supuestos servidores del pueblo, lo que se espera es que ese mismo gobierno diseñe una estrategia de corto plazo para detectar y arrancar al menos las raíces estructurales, ya que las históricas no pueden ser arrancadas y sólo pueden ofrecer lecciones al presente, mientras que las culturales requieren de una estrategia de muy largo plazo.

PORTILLO, SOSPECHOSO DE NARCOTRÁFICO

El Presidente se refirió únicamente a la creación de la Comisión Nacional por la Transparencia y contra la Corrupción. Comunicó que en diciembre juramentó a los miembros de su Consejo Coordinador y afirmó que todo ello se dio “con el acompañamiento internacional”, lo cual es verdad pero no toda la verdad. El Presidente no recoge en su discurso ni en su informe que los cimientos de su gobierno se vieron sacudidos en octubre por declaraciones públicas de Otto Reich, entonces encargado de América Latina en el Departamento de Estado, por declaraciones públicas, en visita a Guatemala, de Dan Fisk, funcionario del Departamento de Estado, y por una carta del embajador guatemalteco en Bruselas, filtrada a la prensa, en la que se comunicaba al gobierno que la Unión Europea amenazaba seriamente con interrumpir su asistencia económica para el cumplimiento de los acuerdos de paz si continuaba la corrupción con impunidad en el gobierno de Guatemala.

Los dos funcionarios estadounidenses hablaron de una corrupción, y especialmente del narcotráfico,
en la que estaban implicados gente con conexión en muy altas esferas del gobierno. “El Periódico” publicó una investigación que indicaba que esas “muy altas esferas del gobierno” significaban el Presidente mismo.

Lo peor, sin embargo, es que en su discurso el Presidente afirma que la función principal de la Comisión por la Transparencia y contra la Corrupción es “promover un proceso nacional orientado a combatir la corrupción e impulsar la transparencia en todos los sectores sociales”.

TODOS CORRUPTOS, NADIE CORRUPTO

Los juegos de palabras terminan desenfocando la cuestión: no sería en el gobierno en donde hay que fomentar la transparencia y combatir la corrupción, sino “en todos los sectores sociales”. La pretendida profundidad del enfoque se vuelve enemiga de la eficacia del mismo. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Cuando todos somos culpables, al final nadie es culpable y todo sigue igual.

El combate contra la corrupción en el gobierno, que 29.6% de los encuestados recientemente considera ”el peor mal” de este gobierno, se diluye así en la enormidad de la tarea de investigar y combatir la corrupción “en todos los sectores sociales”. Como aparece en el informe de 300 páginas, frente a la corrupción el gobierno “reconoce el problema y que éste ha sido utilizado como un arma política ante la opinión pública por parte de poderosos grupos de oposición”. Aquí aparece dónde le arde al Señor Presidente.

LA SEGURIDAD Y SUS MÁSCARAS

Con la seguridad, una de las promesas fuertes del candidato Portillo y de los otros candidatos del FRG, con Ríos Montt a la cabeza, acontece algo parecido. El Presidente se inspira tal vez en el gran avance del PNUD al hablar no de desarrollo a secas -equivalente sólo a crecimiento económico- sino de “desarrollo humano”, para reconocer que la seguridad es “una de las preocupaciones centrales de la sociedad guatemalteca”. Habla en su discurso de asumir “un enfoque renovado” de la seguridad con “el concepto de seguridad humana”.

Afirma el Presidente: “La seguridad humana, incluye la seguridad ciudadana, pero no se limita a ésta. No puede haber seguridad ciudadana si un país no tiene seguridad en el empleo, si no hay seguridad comercial, si no hay seguridad social, si no hay seguridad alimentaria, si no hay seguridad financiera y económica”. El Presidente explica también que “la falta de seguridad no tiene una sola causa, y por tanto carece de una solución única: es el reflejo de una situación de impunidad, corrupción, desigualdad social y pobreza extrema, todas ellas generalizadas en nuestra sociedad”.
Nadie puede negar la verdad que hay en este enfoque y en la concatenación de estos factores en el tema de la seguridad ciudadana. El punto está en que todo ello no exime de priorizar estratégicamente para poder actuar. La conexión entre corrupción -precisamente de los mismos encargados de la seguridad pública- y seguridad es probablemente la más seria.

El Departamento de Operaciones Antinarcóticos (DOAN), por ejemplo, estaba podrido desde hace tiempo y, en febrero pasado, algunos de sus componentes habían llegado al extremo de cercar una aldea en una zona de trasiego de droga, manteniéndola asediada durante varios días con el resultado de varios asesinatos. Mil quinientos kilos de cocaína habían sido robados de las bodegas donde esperaban su incineración. Pero el DOAN sólo fue suprimido después de las declaraciones públicas de Otto Reich, ocho meses más tarde.

Portillo afirma además que esa seguridad no se logra con “más policías y más cárceles”. Es evidente. Se lograría, en parte, con mejores policías y cárceles más humanas, rehabilitadoras y seguras. El informe del Presidente aporta como logro la presentación al Congreso de un proyecto de ley sobre el régimen penitenciario del país consensuado con la sociedad civil. Es verdad. Pero no ha sido aprobado aún. Por su parte, las asociaciones de mujeres implicadas en la lucha contra el secuestro y las desapariciones, no dudan en afirmar que la Policía Nacional Civil ha sufrido un gran retroceso en este gobierno.

PAVONCITO NO ES GUATEMALA

Mientras tanto, y después de la masiva fuga de más de setenta presos de alta peligrosidad en junio de 2001 de una cárcel de “máxima seguridad” -menos de 20 siguen prófugos aún-, el 23 de diciembre estalló un sangriento motín en la cárcel preventiva de Pavoncito (Pavón es el nombre de la cárcel donde cumplen su condena muchos de los presos ya sentenciados).

Catorce presos fueron asesinados. Los daños en los edificios fueron cuantiosos. Los archivos de la prisión fueron destruidos. Los presos amotinados mantuvieron a raya a los guardias penitenciarios y a la PNC durante varios días hasta que el nuevo alcaide pudo entrar acompañado de guardias desarmados para rehacer las fichas de los presos. El Ministerio Público tardó varias semanas en comenzar la investigación. Nadie ha sido aún acusado por los asesinatos.

Se siente la tentación de titular el análisis de la Guatemala de hoy así: “Pavoncito es Guatemala”. Pero hacerlo sería un grave error. Algo así como olvidar, por ejemplo, la inmensa alegría y el carácter profundamente pacífico de las 700 mil personas que se reunieron para la canonización del Hermano Pedro. Sin embargo, el sistema de corrupción que mina al Estado guatemalteco durante este gobierno explican los “Pavoncitos”.
Entre las organizaciones pro justicia del país prevalece la opinión de que no se toma con seriedad la reforma del sistema penitenciario porque las cárceles están en conexión con los poderes ocultos que mueven los grandes negocios de la corrupción, el narcotráfico y todos los otros tráficos ilícitos.

El informe del Presidente habla de varias graduaciones de guardias penitenciarios. No habla, en cambio, de la selección de alcaides fuera de toda sospecha y de la inevitable revisión de salarios y prestaciones si se quiere que los trabajadores penitenciarios tengan algún mínimo aliciente para resistir al soborno. Y el Presidente no puede presentar ninguna acción como la que en el gobierno anterior intentó desmantelar la “red Moreno” de dominio ilegal
de las aduanas.

LA LUCHA CONTRA LA POBREZA Y EL ALCA: ¿SIN VÍNCULOS?

El Presidente enfoca el tema de la lucha contra la pobreza, la exclusión y la discriminación cuando trata de la problemática agraria irresuelta como una de las causas de la pobreza. Lo trata también cuando habla de “enfrentar una de las peores manifestaciones de la pobreza, cual es la inseguridad alimentaria” y de “lograr la soberanía alimentaria”.

Lo trata al hablar de la crisis de la caficultura. También, al propugnar, a través de la nueva Secretaría de Asuntos Agrarios, la creación de “una política de Desarrollo Rural, que trascienda el planteamiento tradicional de la reforma agraria e incluya la educación, la capacitación, el apoyo técnico, crediticio, de comercialización y libertad productiva para la población del campo”. Lo trata al confiar en la Mesa de Diálogo sobre Desarrollo Rural, una de las propiciadas por el PNUD en Guatemala. Trata también de la lucha contra la pobreza al hablar de la “desigualdad de oportunidades para acceder a los conocimientos” y de la respuesta que puede dar la reforma educativa.

Bajo la conducción de Alfonso Portillo, Guatemala está, sin embargo, a punto de iniciar negociaciones aceleradas, junto con los otros cuatro países centroamericanos, para la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. No hay nada en el discurso o el informe del Presidente que indique que este gobierno es consciente de los peligros que se encierran en este Tratado. También hay aquí una gran diferencia con su homólogo de Brasil, Lula.

Existe la posibilidad de que Centroamérica acabe siendo “conejillo de indias” del ALCA, y de que en el TLC con Estados Unidos se ponga un piso más arriba del cual América Latina no pueda ya negociar en los trámites para llegar al ALCA. Recientemente, el Presidente Fox de México ha tenido que afrontar grandes protestas de los campesinos al acercarse el plazo para que, según el TLCAN que entró en vigor en 1994, se liberalice todo el comercio de productos agrícolas, incluidos los granos básicos.

Los objetivos de seguridad alimentaria, de los que habla el Presidente Portillo, en su discurso e informe, pueden volar por la borda en caso de que los términos del TLC con Estados Unidos sigan las pautas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, y se conviertan para nuestros países centroamericanos en instrumentos jurídicos superiores a nuestras Constituciones, mientras para Estados Unidos sean sólo tratados reformables a beneplácito del Congreso.

Casi nadie trata este tema a profundidad en Guatemala. Y Estados Unidos lo enarbola como medio de presión: no se firmará tratado alguno de libre comercio con Guatemala si no se combaten en serio la corrupción y la impunidad.

LAS PRESIONES DE ESTADOS UNIDOS

Ética y políticamente es muy importante que se mantenga la presión de Estados Unidos sobre el gobierno de Guatemala para empezar en serio una lucha contra la corrupción y la impunidad y para que se vayan cumpliendo los acuerdos de paz, y en especial los que protegen a los defensores de los derechos humanos, los que propugnan un ejercicio independiente y más competente de la justicia, y los que quieren poner al ejército en su sitio. Sin embargo, no se puede dejar de ver que, en estos momentos, Estados Unidos exige en Guatemala una lucha seria contra la corrupción porque esto importa para cegar las fuentes de financiamiento -corrupto- del terrorismo contra el que lucha como primera prioridad.

Es importante que en Guatemala se aproveche esta coyuntura, manteniendo al mismo tiempo el principio, que el Presidente señala en su discurso, de que “las medidas de defensa del mundo democrático deben ser tomadas en el marco de las organizaciones multilaterales”. Y que el aprovechamiento se haga sin olvidar que, a largo plazo, es la correlación de fuerzas dentro del país -la construcción de una gran alianza social y política contra la corrupción y la impunidad y a favor de una estrategia de cumplimiento de los acuerdos de paz con inclusión de aliados en la sociedad civil norteamericana- lo que nos podrá llevar a mantener estos intereses vigentes más allá de las políticas coyunturales de Estados Unidos.

LA PRESIÓN DE EUROPA

La presión de la Unión Europea, más enraizada tal vez en valores y menos conectada con el militarismo estadounidense, ha de matizarse con planteamientos de un comercio libre que enfrente el grave problema de los enormes subsidios europeos a la agricultura, política que Europa comparte con Estados Unidos. Lo que ya no se puede hoy es seguir mirando esta cuestión en los viejos moldes teóricos de la “soberanía”, cuando la soberanía de las naciones está cada vez más integrada en relaciones múltiples regionales y globales.

¿VOLVERÁ LA PESADILLA AUTORITARIA DEL PASADO?

Es importante reconocer la verdad que hay en el propósito del Presidente Portillo de “construir un estado sin ataduras con ‘la patria del criollo’, esto es, sin ataduras con un pasado todavía muy reciente y cuya naturaleza excluyente llevó al país a una confrontación fratricida de 36 años de duración y que nos dejó como secuelas nefastas la cultura de la intolerancia, la ignominiosa discriminación por razones étnicas y la ausencia de la mínima solidaridad nacional”.

Es importante “devolver a la sociedad, de manera irreversible, lo que durante mucho tiempo fue considerado coto exclusivo de una plutocracia insensible, autoritaria y represiva”, es decir, el Estado. Pero para que todo este ideal no quede en juegos de palabras, es importante que el Estado no quede atado a la patria del ejército o a la patria de los narcotraficantes y del crimen organizado. Y que no quede prisionero de una inútil diatriba con una parte importante del capital productivo del país.

Y esto no son juegos de palabras. No en vano declaró el Presidente Portillo al periódico español “El Mundo” que la oposición indiscriminada de la prensa y del gran capital había hecho que él buscara apoyo en el ejército para consolidar su poder. Se trata entonces del pez que se come su propia cola en un círculo vicioso que nada bueno promete para Guatemala. Y esto no estaría lejos de ocurrir si llegara a la Presidencia de la República el general Ríos Montt, restaurando la pesadilla autoritaria de un pasado capaz de acudir a cualquier extremo para cumplir sus fines.

¿Y SI HOY FUERAN LAS ELECCIONES?

Si hoy se hicieran las elecciones de noviembre 2003, nadie alcanzaría en primera vuelta la mayoría necesaria para ser presidente. Por Oscar Berger, el candidato del PAN derrotado en 1999, votaría el 45%. Por Alvaro Colom, el candidato de la Alianza Nueva Nación en el 99, que incluía a la URNG pero que ahora construye otra alianza diferente, el 9.7%. Por Efraín Ríos Montt el 2.6%. Por Rodolfo Páiz Andrade -de la gran firma comercial de la familia Páiz- el 1.2%. Por otros el 5.1%. Por ninguno el 6%. Y no saben o se guardan su respuesta el 30.3%. Éste es el dato más importante.

Ni siquiera está completo el escenario, porque en Guatemala habrá probablemente ocho o diez candidaturas presidenciales si no se forman coaliciones. Falta aún mucha carrera por correr en este año electoral y casi todo está en el aire. Por ahora nos contentamos con elegir personaje del año al futbolista Carlos Ruiz, “el Pescado”, líder goleador de la Liga de fútbol de los Estados Unidos y jugador del equipo Galaxy, campeón de la liga. En segundo lugar -en “Prensa Libre”- viene electa Helen Mack, mientras en “El Periódico” ella aparece en primer lugar.

La incógnita es si las elecciones de 2003 y sus personajes acontecerán en Guatemala para que el quetzal remonte su vuelo “más que el cóndor y el águila real” o para que siga oculto en sus verdes reinos esperando siempre tiempos mejores.

CORRESPONSAL DE ENVÍO EN GUATEMALA.

Imprimir texto   

Enviar texto

Arriba
 
 
<< Nro. anterior   Nro. siguiente >>

En este mismo numero:

Nicaragua
De encrucijada en encrucijada

Nicaragua
¿Nos desarrollará el desarrollo concebido en clusters?

Nicaragua
Desminar campos y conciencias: las huellas de la guerra

Guatemala
Juegos de palabras dan inicio a un año de juego electoral

México
Marcos y los zapatistas rompen sus silencios

América Latina
“Queremos derribar tres muros: el latifundio, la ignorancia, el capital”

Nicaragua
Noticias del mes
Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica
GüeGüe: Hospedaje y Desarrollo Web