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  Número 247 | Octubre 2002
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Nicaragua

Lucha anticorrupción: un paso adelante ¿y cuántos pasos atrás?

Cuando la legitimidad de la causa que busca transparencia da apenas un paso adelante, la "legalidad" que nos mantiene atrapados en el pacto de dos caudillos da varios pasos atrás. Se avizora un "consenso nacional" basado en la corrupción y en la impunidad.

Equipo Nitlápan-Envío

Los zigzags en la lucha contra la corrupción han empezado a demostrar muy pronto cuán verdad es que la corrupción y la impunidad son los más sólidos cimientos de la cultura política nacional. Y cuán habituados están los políticos a dejar impune la corrupción. Es ése el aceite que engrasa negociaciones y arreglos, el que destraba las crisis.


La solemne sentencia

En la noche del 9 de septiembre, con un calculado retraso y una escenografía notoriamente teatral, se conoció la esperada primera sentencia en el Juicio de la Guaca contra Arnoldo Alemán y sus allegados. La jueza Juana Méndez apareció con un look que nunca tiene: vestida de largo traje de seudoterciopelo, peinada de peluquería, muy maquillada, leyó la sentencia. Una sentencia de gran impacto político, pero de contenido técnico muy discutible y, por tanto, susceptible de ser revertida en los procesos de apelación tras negociaciones y arreglos de cúpulas. La sentencia fue negociada "a dos bandas" (Bolaños-Ortega), y en algunos aspectos se incluyó a una tercera "banda", un sector no claramente identificable del arnoldismo. Perdedor neto con la sentencia: Alemán. Ganador neto: Ortega. Ganador a medias: Bolaños.


Los delitos seleccionados

Entre los delitos que estableció la sentencia, la jueza incluyó finalmente el de lavado de dinero, pivote sobre el que la Procuraduría General de la República y el Ejecutivo habían articulado toda la argumentación jurídica y toda la estrategia política contra Alemán. La inclusión del lavado fue punto de gran polémica en las vísperas. Es la primera vez que se sentencia a alguien en Nicaragua por este delito. En este caso, los lavadores son tres "grandes" del gobierno Alemán, e implícitamente él mismo. Incluir este delito en la sentencia judicial permitirá que la legislación estadounidense actúe contra Alemán. Ya han sido congeladas cuentas y propiedades de su familia en Estados Unidos.

La jueza Méndez solicitó a la Asamblea Nacional abrir proceso de desaforación a Arnoldo Alemán y a su hija María Dolores. Es la segunda vez que se solicita el desafuero de Alemán. La primera fue en abril, en el Caso Canal 6, el que "abrió los fuegos" en la lucha contra la corrupción. Esto le facilitaba al Ejecutivo dar los pasos definitivos en la estrategia orientada a cambiar la correlación de fuerzas en el Poder Legislativo, donde desde enero Alemán ha mantenido una activa confrontación con Bolaños y el total control del Parlamento, como Presidente del Legislativo y como caudillo de seis de los siete miembros de la Junta Directiva de la Asamblea.

La jueza Méndez abrió proceso por delitos electorales contra varios dirigentes del PLC. Mezclar los delitos de corrupción por los que acusó la Procuraduría con los delitos electorales favorece al FSLN. Y aunque el origen de esos delitos estaría en la delincuencia de Alemán, la apertura de esas causas perjudicará por igual a arnoldistas y a bolañistas, a todo el PLC. La decisión de Méndez abrió camino a la Fiscalía y al Consejo Supremo Electoral -instituciones en manos de Alemán y de Ortega, únicas que pueden impulsar y resolver en delitos electorales- para enredar en nuevos juicios a dirigentes liberales, para cuestionar los resultados de las pasadas elecciones, para dividir al liberalismo con nuevas tensiones, para desgastar al Presidente Bolaños y al Vicepresidente Rizo, y en definitiva para desestimular la lucha anticorrupción con la idea de que "si todos somos corruptos, mejor arreglémonos".

La falta de ejemplos

La jueza Méndez solicitó también, como una especie de orden ética, que los altos funcionarios del gobierno pasado y del actual -bastantes coinciden- que recibieron suculentos sobresueldos durante el gobierno de Alemán -dineros que habrían salido de "la guaca" de la corrupción- los devuelvan a las arcas del Estado por ser pagos indebidos. La jueza calculó en más de 10 millones de dólares lo entregado en sobresueldos "por debajo de la mesa" en estos cinco años.

La orden de devolución de los famosos "estipendios" mantiene presión sobre Bolaños y su equipo y, naturalmente, brinda razones para arreglos y negociaciones entre cúpulas. La resistencia expresada por Bolaños y por prácticamente todos los involucrados, no sólo a devolver ese dinero sino incluso a aceptar su irregularidad, sólo viene a demostrar una vez más lo difícil que les resulta a todos los dirigentes políticos del país, a todos, el abanderar con ética y coherencia personal la lucha anticorrupción, no sólo desde el formalismo de las leyes, sino dando buenos ejemplos. Cuando se trata de renunciar a algo, cuando toca tocarse el bolsillo, todos optan por mirar pajas en los ojos ajenos sin sacarse primero las vigas del propio.


La estrategia anunciada

Los arnoldistas reaccionaron de inmediato, rechazando la sentencia como fallo político. La militancia de la jueza Méndez en el FSLN, su conocida lealtad a los intereses de Daniel Ortega, el hecho de que Ortega hubiera anunciado días antes y con exactitud cuál sería el contenido de la sentencia, y el que Méndez siguiera tan exactamente el guión que le propuso Jerez al concurrir a su tribunal y revolviera los delitos de corrupción del "caso de la guaca" con delitos electorales y con sobresueldos, alimentaba esta misma percepción entre sectores no necesariamente arnoldistas.

Está en juego la estabilidad del país, afirmaron dramáticamente los arnoldistas, advirtiendo que harían públicas informaciones que estremecerían el país. A la par, aplaudían el bumerang político que representaba para Bolaños y los bolañistas la apertura de causas por delitos electorales. Alemán resistió erradamente el primer embate de la sentencia el 12 de septiembre cuando, con el respaldo de la Junta Directiva, la Asamblea declaró improcedente la petición de la jueza de tramitar su desafuero y el de su hija.

Era lo que Daniel Ortega esperaba. El 13, anunció la estrategia que seguiría para hacer cumplir con el trámite. Y también anunció su resultado: el 19, Alemán y los directivos arnoldistas serían destituidos por una "nueva mayoría" de 47 diputados, 38 danielistas y 9 cercanos o acercándose al Ejecutivo. Se especulaba aún sobre cuáles serían los dos-tres votos que completarían los necesarios 47.

La merecida destitución

Daniel Ortega convocó para el 19 de septiembre una manifestación que reclamara en las calles el desafuero de Alemán. Los arnoldistas convocaron para ese mismo día, a la misma hora y en lugares similares, una manifestación de respaldo al líder máximo. Entre el 13 y el 18, cuando los arnoldistas renunciaron por fin a su marcha, se anunciaba diariamente un baño de sangre, retórica que caldeaba ánimos de parte y parte.

El segundo gran momento del guión político fue la destitución de Arnoldo Alemán de su cargo de Presidente de la Asamblea Nacional y la elección de una nueva Junta Directiva en la Asamblea. Viéndose cada vez más aislado, el día 18 Alemán suspendió la sesión de la Asamblea y declaró infatuado que estaba dispuesto a ir a la cárcel, pero de la cárcel voy a salir como salió Mandela veintitantos años después, y antes voy a ver pasar el cadáver de mis enemigos. El acto en la Asamblea, con el frágil y justísimo quórum de 47 diputados, y la juramentación de los nuevos cargos, tuvo un gran impacto político y contó con gran legitimidad, a pesar de ser discutible la legalidad de este "golpe técnico", teniendo en cuenta tanto la letra como el espíritu del reglamento interno de la Asamblea Nacional, que tuvo que ser pasado por alto para concretar la merecida destitución de Alemán.

Las confusas imágenes

El mecanismo empleado para cambiar la correlación de fuerzas en el Poder Legislativo fue producto de una negociación "a dos bandas" (Ortega-Bolaños). Ortega puso a la orden de Bolaños los 38 votos de los diputados del FSLN. No sólo. También su poder de convocatoria y de intimidación, y el poder simbólico del FSLN. Durante varios días, las decisiones que se iban tomando para tejer la estrategia en la "ofensiva final" anti-Alemán eran anunciadas por Ortega y no por Bolaños. Para colmo, Bolaños abandonó el país el 17 de septiembre para asistir desde allí a un intrascendente acto en Miami y desde allí estuvo viendo de largo el "histórico" 19 de septiembre.

Las declaraciones de Ortega y las de otros dirigentes danielistas -diplomáticas o amenazantes-, saturaron durante días la atmósfera nacional, potenciando la imagen de que Daniel Ortega era el único protagonista de la situación, el más eficaz abanderado de la lucha anticorrupción. La sociedad civil organizada, muy dispersa y aún atravesada por sectarismos, se diluyó o resultó diluida dejándole el escenario libre al FSLN.

Arrastrados por una avalancha de imágenes difíciles de interpretar, entre otras cosas porque fue Daniel Ortega quien le regaló a Alemán su curul en la Asamblea, abundaron los optimistas que saludaron en este "fin de Alemán" el "fin del pacto" Alemán-Ortega, y más todavía, el inicio de una auténtica "transformación" en el FSLN. Consumado el cambio en la Asamblea Nacional, no faltó grandilocuencia en algunos analistas, que compararon el cambio en la Presidencia de la Asamblea nada menos que con la caída de Somoza en 1979. Ganador neto de la estrategia que apartó a Alemán de su cargo: Daniel Ortega. Perdedor neto: Alemán. Ganador a medias: Bolaños.

El respaldo y el rechazo

De inmediato, llegó la ya prevista ola de respaldo internacional al cambio de autoridades en el Parlamento. Unánimes se expresaron los embajadores de la Unión Europea y otros embajadores acreditados en Managua, también el gobierno de Estados Unidos y hasta el Secretario General de la OEA, César Gaviria, y el Consejo Permanente de la OEA, que emitió una resolución que fue aprobada por consenso.

La legitimación internacional de una táctica política nacional de gran legitimidad pero de discutible legalidad expresó una vez más hasta qué punto la institucionalidad de Nicaragua no sólo es frágil sino que está siendo permanentemente tutelada por instancias internacionales.

Lo primero que hizo Alemán tras ser destituido fue visitar, junto a los dirigentes arnoldistas separados de sus cargos, al Cardenal Obando y al obispo de Estelí, Abelardo Mata. No hubo declaraciones. Después visitó al Nuncio de Su Santidad en Managua, Jean Paul Gobel, quien sí dio declaraciones: Es mi deber escucharlo, pero no soy especialista en derecho constitucional nicaragüense, dijo buscando tomar distancia.

Los arnoldistas calificaron la destitución de nula y sin validez y hasta de acto terrorista. Anunciaron denuncias en Parlamentos latinoamericanos, que no hicieron eco. El desprestigio internacional de Alemán es ya muy grande, y la arrogante seguridad con la que se ha empecinado en mantener la crisis sólo se explica por el provincianismo en el que permanece sumida Nicaragua. Al Departamento de Estado de Washington viajaron días después del cambio en la Asamblea como emisarios en defensa de Alemán el obispo de León Bosco Vivas, y el de Estelí Abelardo Mata. La visita causó perplejidad en el gobierno estadounidense y no fueron recibidos al alto nivel que esperaban.

La evidente fragilidad

Ya sin cargo, Alemán empezó a quedarse más sólo, y a ser más frágil. Frágiles también sus rivales victoriosos. Saliendo de la Asamblea, Alemán señaló lo precaria que será la "nueva mayoría" que lo había despojado de su cargo. Ni al baño va a poder ir ninguno de esos 47 diputados. Realmente, con sólo uno que falte a una sesión de la Asamblea impediría el quórum y cualquier votación.

La necesidad que hoy tiene el Ejecutivo de superar esa fragilidad, atrayendo a diputados del PLC para hacer crecer la bancada Azul y Blanco, equilibrando así la mayoría que en la "nueva mayoría" tiene el FSLN, creó espacios para negociaciones entre políticos, en las que sería iluso descartar se transarán impunidades y corrupciones. Para encabezar la tarea de propiciar el crecimiento de la bancada fiel al Ejecutivo, Bolaños nombró al hábil negociador y ex-PLC José Antonio Alvarado.

La salida del exilio

Alemán insistió en aferrarse a su inmunidad. Sin embargo, ya con una nueva Junta Directiva la solicitud de la jueza Méndez tuvo trámite y se inició el procedimiento para retirarle la inmunidad. Según los plazos que establece la Ley de Inmunidad, a mediados de noviembre Alemán podría estar ya en los tribunales o incluso en la cárcel. Sintiéndose más vulnerable, declaró que Bolaños le estaba ofreciendo elegir entre la cárcel o el exilio. No me iré, moriré con mi pueblo, clamó.

Se inició desde entonces una incontenible ola de rumores: si se va o no, si cuándo, si hacia dónde, si con quiénes. El mismo 19 de septiembre, la primera en huir fue su hija, la diputada María Dolores, que buscó refugio en República Dominicana, instalándose en el complejo turístico más lujoso y costoso del Caribe. Va allí siguiendo a su marido, es su obligación como esposa, a eso se comprometió ante Dios, dijo Alemán. Su marido, Jerónimo Gadea, había huido días antes de la sentencia de Méndez, conocedor ya de que le abrirían causa por delitos electorales. Con arreglos y amarres se le ha ofrecido a Alemán que se asile, exilie o refugie en algún país que le abra las puertas. Guatemala y Panamá declararon tenerlas cerradas. El Presidente de Dominicana dijo que lo acogería.

La piara y el pastor

Acorralado nacional e internacionalmente su líder, los arnoldistas anunciaron protestas sociales y recursos legales, advirtiendo reiteradamente -a un país históricamente caótico- que tocando a Alemán, Nicaragua se encamina al caos. Cuál es el nivel de ese caos que se anuncia es una de las interrogantes más espesas de esta coyuntura.

Los recursos legales abrirían espacios para arreglos y amarres entre las cúpulas, ya que la Corte Suprema de Justicia está actualmente incompleta por falta de acuerdos en el pacto Alemán-Ortega para seleccionar y elegir cinco nuevos magistrados. Estas vacantes garantizan que ambos caudillos continúen negociando.

Alemán anunció también que los 45 diputados del PLC se presentarían en la Asamblea Nacional de sesión en sesión protestando por la nulidad del acto de destitución de la Junta Directiva. El 26 de septiembre dieron inicio a este plan. Al Parlamento llegó Alemán acompañado de sus diputados, y la mayoría de ellos siguió su orden y armó un escándalo gritando y golpeando las mesas, retirándose después con más gritos. Se comportaron como una piara de cerdos conducidos por su pastor", comentó el ex-PLC arnoldista y padrino de Alemán, Jaime Morales Carazo.

El cemento y el árbitro

El combustible que alimenta la indignación de los arnoldistas es este "análisis", que repiten hasta el cansancio la radio y el diario arnoldistas: incapaz para gobernar y para resolver los problemas del país, Bolaños, un anciano traidor y vengativo, busca destruir a Alemán y a su familia para apropiarse del PLC, y en el colmo de su torpeza se ha aliado para lograrlo con Daniel Ortega, entregándole la Asamblea Nacional, facilitando así el regreso al poder del FSLN en las próximas elecciones.

El antisandinismo, el cemento más firme que une al arnoldismo desde hace doce años, ha comprado esta interpretación de los últimos hechos ocurridos en el país. Y como en los últimos hechos ocurridos en el país resultó evidente la irresistible ascensión de Daniel Ortega, es fácil la compraventa de esta versión. Bolaños dependiendo de los 38 votos del FSLN para enfrentar políticamente a Arnoldo Alemán. Y Arnoldo Alemán contando ya con los 38 votos del FSLN para enfrentar en temas económicos a Bolaños. Alianza anticorrupción Ortega-Bolaños y alianza populista Ortega-Alemán. Daniel Ortega aparecía como el gran árbitro de la kafkiana situación nacional.

La marcha y el barro

Tras la salida de Alemán de la Presidencia de la Asamblea, los arnoldistas se declararon en oposición y en guerra política contra Bolaños. La primera medida que tomaron fue expulsar del PLC a los siete diputados liberales que sumaron sus votos al cambio de la Junta Directiva. Y convocaron a una gran marcha en Managua en respaldo a Alemán para el 25 de septiembre. En vísperas de la concentración, Bolaños minimizó la capacidad de convocatoria del arnoldismo, crecido su optimismo tras los cambios en la Asamblea. "Dicen que llegarán 50 mil, ¿qué cree usted?", le preguntaron los periodistas. Sólo que los manden a hacer de barro a Catarina, dijo burlesco.

Se equivocó. No hubo 50 mil, pero sí unos 15 mil y muy ofendidos todos por la ironía presidencial. Liberales venidos fundamentalmente de las zonas rurales del país, mayoritariamente gente muy pobre que se sintió beneficiada por Alemán durante su mandato con la construcción de caminos, letrinas, escuelas y pozos fue trasladada por el PLC a Managua para ovacionar a Alemán y repudiar a Bolaños, al que llaman el décimo Comandante por aliarse con Ortega.

Una gran manta recordaba con ironía las métaforas beisboleras que usó Bolaños durante su campaña: Bolaños no ponchó a Daniel, lo hizo manager.

El caos y el diálogo

Más obcecado tras el respaldo recibido con la marcha, Alemán reiteró que era inocente y que no temía la cárcel. Pero viéndola cada día más cerca, volvió a clamar por el diálogo "a tres bandas" que viene proponiendo desde hace meses, estrategia que se basaría, naturalmente, en dejar las cosas hasta donde ya llegaron, negociando a partir de ahora las corrupciones de unos a cambio de las corrupciones de los otros, transando impunidades. Volvió a pronosticar el caos, identificando la tolerancia con la corrupción con la estabilidad del país: ¡Don Enrique, José (Rizo), Daniel, si no ven ustedes lo que este pueblo está diciendo, serán los responsables del caos que pueda venir sobre Nicaragua!

Días después y alentando el clamor por el caos, el Fiscal Julio Centeno Gómez -quien fuera Procurador de Justicia durante el gobierno de Alemán, sin actuar nunca en defensa de los recursos del Estado que estaban siendo malversados- anunció que se disponía a introducir acusación por delitos electorales contra unos 35 altos dirigentes del PLC, incluyendo implícitamente en la lista a Bolaños y a Rizo. Centeno Gómez dijo estar muy asustado, y hasta dispuesto a renunciar, por el "terremoto institucional" que él mismo iba a causar, por "la crisis nunca vista en la que el país se sumergiría" tras su actuación. Daniel Ortega lo respaldó de inmediato, en nombre de la ley y de la institucionalidad.

El pacto Alemán-Ortega vive

Retirar de la Presidencia de la Asamblea a Arnoldo Alemán y cambiar la Junta Directiva que lo obedecía incondicionalmente sólo ha modificado momentáneamente la correlación de fuerzas que el pacto Ortega-Alemán instaló en el Legislativo. Ni siquiera la cambió definitivamente. El pacto sigue vivo y activo en la Corte Suprema de Justicia, en el Consejo Supremo Electoral, en la Contraloría General de la República, en la Fiscalía.

Lo demuestran ya o lo hacen presentir los rumores de negociaciones que saturan el ambiente de forma creciente tras el destape de "la guaca".

Son negociaciones a dos bandas, a tres bandas, a cuatro bandas, a cinco bandas... Destinadas a salvar a Alemán o a su hermana, a ocultar pruebas, a seleccionar encausados, al trueque de impunidades. Son amarres destinados a seleccionar a quién tocar y a quién no, cuándo tocar a los tocables, y hasta dónde tocarlos. Son arreglos precedidos de amenazas, chantajes, advertencias, intimidaciones, mensajes que se dejan caer y que buscan sugerir el "comé y comamos", para concluir inevitablemente en el tradicional arreglismo: "entendámonos entre liberales", "entendámonos entre nicaragüenses"...

Lo inverosímil

La más inverosímil e inimaginable de las negociaciones posibles se hizo pública sin muchos disimulos: Daniel Ortega y el Cardenal Obando llegaron a un arreglo para dejar en la impunidad actos de corrupción de Roberto Rivas para reelegirlo como Presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Poder del Estado que por la pésima y poco transparente administración que él dirigió está en una bancarrota institucional, financiera y ética.

La negociación, respaldada de previo por el arnoldismo y aplaudida posteriormente por el mismo Alemán, fue defendida por danielistas y arnoldistas en nombre de la institucionalidad, de la estabilidad y de "la vuelta a la normalidad".

Obando ya estaba oxigenando a Alemán. Y Alemán ya oxigenaba a Obando. Con esta negociación, Ortega y Obando se oxigenaron mutuamente. Y ambos a la par oxigenaron a Alemán. El oxígeno que circula por estos vasos comunicantes está contaminado por la corrupción.

Daniel Ortega busca, ya desde ahora, bendiciones para su próxima candidatura. Obando busca, como siempre, proteger a su protegido Rivas. Alemán busca demostrar quiénes son los poderes reales del país. Los tres buscan asentar en la conciencia nacional la idea de que "la normalidad" del país es tolerar la corrupción, taparla, garantizar impunidad a los intocables. Buscan instalar y arraigar la idea de que nadie puede tirar la primera piedra porque todos somos corruptos y que lo mejor es que nos entendamos de una vez sobre la base de esa podrida raíz. Para la cruzada anticorrupción encabezada por Enrique Bolaños este arreglo representa un enorme reto: su aliado táctico Daniel Ortega, su adversario Arnoldo Alemán y su "líder espiritual" le han jugado sucio... y por encima de la mesa.

La bancarrota

La negociación Ortega-Obando se produjo cuando se iban conociendo nuevos detalles sobre la bancarrota del CSE, una institución endeudada por malos manejos, ineptitud y corrupción. El magistrado Córdoba informó que la quiebra era de tal naturaleza que se había tenido que suspender la compra de periódicos, de café y hasta de papel higiénico en las oficinas.

Según informaciones de un alto funcionario despedido del CSE, la administración de dos años de Rivas y el pacto Ortega-Alemán explicaban la quiebra. En vez de tres magistrados, el pacto instaló en el CSE a siete magistrados (cuatro alemanistas y tres danielistas) más tres suplentes. Los salarios de cada uno de estos altos funcionarios rondan los 3 mil dólares. El del Presidente ronda los 5 mil. Después del pacto y con Rivas de Presidente del CSE, las Direcciones del CSE pasaron de ser cinco a ser trece, multiplicándose los altos cargos con buenos salarios en cada una. Y los lujos en las oficinas. Y los vehículos: de 50 pasaron a 260 camionetas, todas de doble tracción y muy costosas. Rivas llegó a tener 31 personas a su servicio, entre ellos doce choferes, ocho de ellos choferes-escoltas.

Su política, al igual que la de Alemán, fue no sólo derrochar con un modo de vida fastuoso, sino fomentar el derroche de colegas y subordinados, para así ir anudando complicidades. Corrupto y corruptor. Uno de los resultados de esta administración corrupta, son 25 millones de córdobas estafados a los trabajadores del CSE, que dejó de pagar esta cantidad por el seguro social de sus empleados. Resultado fueron unas elecciones, las municipales del 2000 y las presidenciales del 2001, clasificadas como las más costosas del mundo: 30 dólares costó cada voto. Verdaderos pecados mortales en un país tan empobrecido como Nicaragua.

El encubrimiento

Es toda esta gestión y estas huellas las que quedaron bendecidas y borradas en esta negociación El día antes del encuentro Ortega-Obando, el Nuncio de Su Santidad en Nicaragua había expresado con firmeza: La Iglesia no puede convertirse en encubridora de nadie. En esta inverosímil negociación que dejó estupefacta a la opinión pública, en especial a los sectores más sanos del catolicismo y del sandinismo, se pusieron de acuerdo los tres caudillos de Nicaragua para encubrir a Rivas. Para justificar aún más las sospechas que sobre él pesan, en sus primeras declaraciones como Presidente reelecto del CSE, Rivas, sin ningún rubor, anunció que pedirían se les aumentara el salario mensual de 38 mil córdobas a 92 mil (unos 8 mil dólares), en razón de su alta investidura.

El poder estatal más amarrado por el pacto Alemán-Ortega es el CSE. Los magistrados electorales son disciplinados "soldados" de ambos caudillos y lo han demostrado con creces. También en esta ocasión. No es casualidad. En la Ley Electoral que resguarda, administra e interpreta el CSE, está expresada la voluntad de ambos caudillos, el meollo del pacto: un bipartidismo inamovible, yugo fatal para "estabilizar" bajo él a toda la ciudadanía. Es para asegurarse un control compartido en todos los asuntos electorales que negociaron Ortega y Alemán, a través del Cardenal Obando y a favor de Rivas.

El agua y el lodo

Estando pendientes de investigar y sancionar tantísimos casos de corrupción y estando involucrados en ellos tantos intocables, esta inverosímil negociación, por la que los cuatro protagonistas se arriesgaron a pagar tan alto costo político, echa a la conciencia nacional un balde de agua fría, y a la campaña anticorrupción un balde de lodo. Lodo y agua que generarán gran frustración y actuarán como poderosos desmoralizadores y desmovilizadores. El precedente es pésimo, aunque en Nicaragua, donde todo es efímero, la memoria es frágil y los precedentes se olvidan pronto.

Los adictos

Entre los políticos de profesión, las contradicciones resueltas en negociaciones, las alianzas parlamentarias cambiantes, en función de proyectos e intereses contradictorios, el diálogo y los acuerdos son mecanismos que aceitan la democracia representativa, garantizan la independencia de los poderes y vitalizan el juego democrático. Lamentablemente, en los "arreglismos" que estamos viendo hoy en Nicaragua fluye otro tipo de aceite. El aceite que está moviendo éste y otros previsibles arreglos no es otro que el espeso y venenoso aceite de la corrupción.

Como si quienes controlan la política del país se rindieran, incapaces de resistir los toques profundos del bisturí en la cirugía anticorrupción, acostumbrados ya a convivir con tumores malignos en todos los nódulos del sistema. Como si las cúpulas políticas, enviciadas con la droga de la corrupción -y aferradas a la buena vida que de ella se deriva-, tuvieran ya tal grado de adicción que se declararan incapaces de cualquier tratamiento de rehabilitación y demandaran sólo arreglos y más arreglos para garantizarse para siempre suficientes dosis de la droga que los euforiza para "trabajar" en el servicio público. Son suicidas: se están destruyendo a ellos mismos. Y están destruyendo a Nicaragua.

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