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  Número 246 | Septiembre 2002
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Nicaragua

León Núñez: "Alemán está entre la cárcel o el asilo político"

El destacado jurista y escritor liberal León Núñez compartió con Envío sus reflexiones e imaginaciones sobre el presente y los futuros de la lucha contra la corrupción emprendida por el Presidente Bolaños en una charla que transcribimos.

León Núñez

"Yo no soy un analista político, soy sólo un abogado con especialidad en derecho mercantil, en derecho bursátil. Cuando converso con alguien sobre la situación política nacional, yo no utilizo la metodología rigurosa del cientista político, utilizo únicamente el menos común de los sentidos, el sentido común. Durante años escribí artículos para dar a conocer el pensamiento de "los analistas políticos de Acoyapa", mi pueblo. Pero ya esos analistas se disolvieron. Han proliferado tantos analistas en Nicaragua que sintieron que los análisis ya están de más. En Acoyapa empezamos entonces a incubar un movimiento no de analistas sino de imaginistas. Gente que imagina lo que puede pasar. ¿En qué se basan los imaginistas para expresarse? En su imaginación. En Nicaragua, donde las cosas cambian tan rápidamente, donde lo que hoy es sí mañana es no, es mejor imaginarse las cosas que andar haciendo grandes análisis científicos que después en nada quedan. La imaginación juega un papel en la política. Como el que jugaban los augures en Roma. El emperador Calígula no pedía análisis políticos, llamaba a un augur y le preguntaba: ¿Cómo interpretás el vuelo de los pájaros y el apetito de los pollos sagrados? Y el augur le contestaba con su imaginación, sin ningún fundamento científico o racional. Yo tengo la duda de que esos grandes científicos en materia política de las grandes universidades sean tan acertados como pretenden ser.

Hace un año, yo aseguré, porque me lo imaginé, que si Enrique Bolaños ganaba las elecciones, Arnoldo Alemán se iba a encontrar en apuros. Esta tesis de este imaginista de Acoyapa era muy distinta de la que sostenían los analistas políticos de Managua, que afirmaban que si el Ingeniero Bolaños ganaba las elecciones iba a ser el nuevo René Schick de Nicaragua, iba a ser un monigote, un pelele.

Hoy, Alemán está en apuros. Y en todos los análisis se plantea como lo medular su desaforación. Aunque se trata de un tema jurídico, cualquiera hace hoy cualquier análisis sobre la posibilidad de esa desaforación. Todo el mundo opina. Y nos encontramos con una multiplicidad de tesis. La primera, que yo creo es la verdadera, indica que Alemán puede ser desaforado con 47 votos, que representan la mayoría de los 92 diputados de la Asamblea Nacional. Otra tesis dice que se necesita una mayoría cualificada de 56 votos, ya que Alemán es un "diputado constitucional" y no un diputado electo por votación popular, como el resto de diputados. Es ésta una interpretación jurídica peregrina, que viola un principio jurídico que viene desde Roma y que dice: "Donde no distingue la ley no debe hacerlo el intérprete". Otra tesis complica más las cosas y dice que nada harían con desaforar a Alemán de la Asamblea Nacional de Nicaragua, porque también tiene inmunidad como diputado del Parlamento Centroamericano, y se requerirá del voto de la mayoría de los diputados parlacénicos para desaforarlo. Yendo aún más allá en esta tesis, hay otra -la del magistrado electoral Silvio Américo Calderón- que afirma que ni siquiera los diputados parlacénicos podrían desaforarlo, porque sólo los Presidentes centroamericanos tienen esta potestad. Otros, aceptando la tesis de que es la Asamblea Nacional de Nicaragua la que al quitarle a Alemán su inmunidad nacional, lo despojaría también de la que tiene como parlacénico, plantean que tratándose de dos inmunidades, se necesitarán no 47 sino 84 votos, 47 más 47. Es un debate que resulta insólito, disparatado.

La Ley de Inmunidad establece que una vez que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional recibe de la autoridad judicial la solicitud de desaforación debe formar inmediatamente, sin deliberar nada, una comisión que haga el estudio de la solicitud. Hecho el estudio, la comisión lo debe pasar al plenario, y el plenario debe votar a favor o no de la desaforación. Con 47 votos, Alemán quedaría sin inmunidad y tendría que acudir a los tribunales.

Pero como Alemán es Presidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y la controla, y se ha empeñado en darle largas al conflicto incumpliendo la Ley de Inmunidad, se ha abierto paso otra tesis que afirma que el plenario de la Asamblea es soberano y la mayoría del plenario, 47 diputados, tiene la facultad de reunirse, erigirse en sesión, destituir a Alemán y a los demás miembros de la Junta Directiva, elegir una nueva Junta Directiva, que cumpliría la Ley nombrando la comisión y finalmente, Alemán resultaría desaforado. Ya sin inmunidad, la jueza mandaría a citar a Alemán, y si no comparece lo mandaría a traer con la policía, iría a juicio, y caería preso. El Ejecutivo reconocería a la nueva Junta Directiva de la Asamblea y se enviaría a esta nueva Junta el dinero que por el Presupuesto de la República le corresponde a ese Poder del Estado.

Esta tesis ha ganado espacio. No sólo la proclama Daniel Ortega, también la proponen y la sustentan Sergio Ramírez, Carlos Tünermann, Alejandro Serrano Caldera... Mucha gente. Pero esta salida es ilegal. La Junta Directiva tiene un período, y en el plenario todos los diputados deben ajustarse a los Estatutos y al Reglamento interno de la Asamblea, que ellos mismos se han dado, y que establece que ese período es de un año y que la agenda de la Asamblea la fija la Junta Directiva. Es también de sentido común considerar en qué inseguridad jurídica se entraría si al 51% de los diputados de ésta o de cualquier otra Asamblea Legislativa se les ocurriera destituir a la Junta Directiva cada vez que estuvieran en desacuerdo con ella. Creo que en América Latina no ha habido un caso similar. ¿Para qué, entonces, dictar un reglamento o un estatuto de una Asamblea? En Nicaragua, de llevarse a cabo este plan, se crearía un conflicto jurídico que tendría que solucionar la Corte Suprema de Justicia, y entonces el problema sería que la Corte nunca resuelve estos conflictos.

En este cuento de nunca acabar, yo imagino que, si no hay una negociación política antes de diciembre, Arnoldo Alemán sería desaforado hasta enero, cuando los 47 votos antiarnoldistas, que para entonces podrían ser más, eligirían legalmente una nueva Junta Directiva de la Asamblea, que escaparía al control de Alemán. Esta Junta nombraría la comisión para investigar la desaforación, el plenario votaría y Alemán perdería su inmunidad. Hasta entonces, la Junta Directiva, que lleva el plenario los temas de discusión, es la que tiene la llave.

El medio millón de firmas que el movimiento Conciencia Nacional ha recogido por todo el país pidiendo la desaforación de Alemán no tiene ninguna trascendencia jurídica, sólo tiene una trascendencia sicológica. Es una forma de presión social. Legalmente, la suerte de Alemán está supeditada al juego de las fuerzas políticas en la Asamblea Nacional. Están bien las firmas y las manifestaciones, pero la realidad es que todo depende de los diputados. Cuando en Brasil se acusó a Color de Mello por un sinnúmero de delitos, la opinión pública brasileña presionaba contra él todos los días con marchas gigantescas, los periódicos estaban todos los días en un ataque frontal contra él, pero Color de Mello seguía imperturbable. Y fue sólo cuando el Senado le quitó el apoyo que cayó preso. ¿Qué le pasó a Carlos Andrés Pérez? Lo mismo. ¿Qué le pasó a Fujimori? Que cuando se descubrieron los vladivideos, donde se demuestra cómo compraba a los diputados, la mayoría de los diputados de Fujimori le retiró el apoyo y él no pudo regresar de Japón. Aquí en Nicaragua es también la Asamblea Nacional quien tiene la llave.

Hasta enero la desaforación. Eso es lo que imagino yo que va a suceder... si es que no se llega antes a otra solución por una negociación política. Cuando yo escribí "Diálogo entre Maquiavelo y Don Enrique Bolaños", Maquiavelo le decía: "Ve, Enrique, si vos no podés acabar a Alemán, tenés que negociar con él, no te queda más remedio. Porque si no negociás con él, él te uede acabar a vos. Además, el Frente Sandinista tiene sus intereses y los maneja bien, y esos intereses pueden coincidir con los de Alemán y se te juntan los dos y te arman una Constituyente y te acaban a vos".

La situación es muy compleja, más en un país como Nicaragua donde las posiciones cambian en cuestión de minutos. Y en política, el Frente Sandinista viaja en tres automóviles, en tres carreteras y a velocidades distintas, de tal manera que puedan estar en cualquiera de los vehículos, en cualquiera de las carreteras y a cualquiera de las velocidades que elijan, dependiendo de sus conveniencias. Y al Frente Sandinista le conviene prolongar la crisis, buscando una política de desgaste contra toda la dirigencia del liberalismo. En el juicio de la guaca se está probando que 200 personalidades políticas que estuvieron en el gobierno de Alemán, muchos de ellos con cargos hoy en el gobierno de Bolaños, recibían dinero "por debajera" de manos de Alemán. Y todos lo han reconocido. Dicen que existe otra gran cantidad de gente, que no eran funcionarios del gobierno, y que también recibían dinero de Alemán por debajera. Y dicen que Alemán tiene bien guardadas las listas de toda esa gente para hacerlas públicas e iniciar acusaciones. Vemos que Alemán era como una piñata, un hombre que regalaba dinero a todo el mundo. Y vemos en este momento a mucha gente con mucho miedo a aparecer en listas y enfrentar acusaciones. Naturalmente, es incorrecto haber recibido dinero por debajera, porque es la Ley del Presupuesto la que fija lo que cada funcionario debe ganar. Y hay un aforismo jurídico, que viene de los romanistas germánicos que más o menos dice: "Nadie puede recibir más dinero de lo que la ley le ha dado". Debe estar claro también que en tiempos de Toño Lacayo y en tiempos del Frente Sandinista ya existía esta costumbre del doble salario.

¿Qué sucedería con una política de desgaste contra tanta gente? Se hablaría de que la dirigencia del liberalismo y la gente allegada al liberalismo es también corrupta. Pero hay gente que dice: "¿Y qué te parece en el tiempo de doña Violeta? Yo creo que también hay que perseguir los delitos cometidos en ese tiempo." Existe un error: mucha gente piensa que a los cinco años de cometidos todos los delitos caducan. No es cierto. A los cinco años lo que caduca es la facultad de la Contraloría General de la República para investigar las irregularidades cometidas. Pero en materia penal, el fraude, por ejemplo, tiene una pena máxima de doce años, y es hasta los doce años que este delito prescribe. Por lo tanto, la Procuraduría pudiera perseguir todos los delitos de fraude cometidos doce años atrás. Entonces, alguien escucha esto y dice: "Es verdad que la corrupción de Alemán y sus allegados es pavorosa, pero también hay que perseguir todos los delitos que no hayan prescrito". Realmente, son grandes delitos. En el Banco Nacional de Desarrollo se perdieron 60 millones de dólares cada año en el tiempo de doña Violeta, 420 millones de dólares en siete años. Se perdieron 800 millones de dólares en la FNI. Se perdieron más de 70 millones de dólares en el Banco Popular. Se perdieron muchos millones de dólares en el BANIC... ¿Y si empezáramos a perseguir a los responsables de las quiebras más recientes de los bancos? Y entonces ya hay muchos diciendo: "¿Quién es el honrado en este país?" Por eso, tal vez, el Cardenal Obando dice con mucha malicia: "El que esté libre de culpa que tire la primera piedra."

Es evidente que la corrupción es un mal que no se circunscribe a Alemán ni a sus allegados, sino que es un fenómeno que afecta a toda la sociedad nicaragüense. Si uno empieza a escarbar, aunque no es verdad que todo el país esté corrompido, como tal vez lo sugiere el Cardenal Obando, sí es verdad que en los centros nerviosos del poder económico y político, entre la gente que tiene cierta gravitación en la conducción del país, entre la gente que pesa algo en la empresa, en las relaciones industriales y comerciales, entre la gente que define la telaraña de la sociedad, encontraríamos mucha, mucha corrupción. Naturalmente, entre la gente pobre que no tiene nada que dar, encontraremos sólo a las víctimas de la corrupción.

Yo no creo que don Enrique haya participado en la corrupción con Alemán, y desconozco cómo se manejaron las finanzas de la campaña electoral. Don Enrique ha dicho que el dinero de la campaña presidencial se manejó aparte del dinero que se utilizó en la campaña de los diputados. De todas maneras, en relación a dineros legales o ilegales, considero que debemos aplicar la teoría de la fungibilidad. Vamos a poner un ejemplo: si en la cuenta corriente de una persona que ha trabajado y ahorrado toda su vida se depositara, digamos, en concepto de donación un dinero procedente del narcotráfico, y la persona que ha trabajado y ahorrado emitiera un cheque de esa su cuenta, ¿ese dinero sería bienhabido o malhabido? ¿Podríamos decir que ese dinero viene del ahorrado legalmente con su trabajo honrado o viene del dinero donado proveniente del narcotráfico? No podríamos, no es posible determinarlo. A través de ese cheque sólo se recibiría un dinero fungible, porque en esa cuenta todo el dinero resultó mezclado.

En el juicio de la guaca debe presumirse la inocencia de quienes recibieron cheques. Estamos viendo que en la guaca, en la cuenta de la FDN, se mezclaron dineros robados y dineros de donaciones, y de esa cuenta Alemán libraba cheques. Creo también que la legalidad de la elección de Bolaños y de todos los que fueron electos no está en discusión, como algunos quieren hacer creer. Sólo lo estaría si se les comprobara que cometieron delito electoral, porque según la Ley Electoral sólo puede ser privado del cargo aquella persona que cometió un delito electoral. Hay un principio jurídico que dice "La pena no trasciende de la persona del delincuente". Si en el caso de la guaca los delincuentes son Alemán y Jerez, ¿por qué otras personas van a ser responsables de sus delitos, por qué tendrían que asumir responsabilidades ajenas?

Se oye mucho el argumento de que la lucha contra la corrupción del Ingeniero Bolaños tiene nombre y apellido: Alemán y sus allegados. Y "La Poderosa" reclama que debe haber lucha contra la corrupción, pero sólo si es contra todos los corruptos. Un argumento que no es válido, porque el hecho de que haya mucha corrupción no debe justificar nunca la corrupción de nadie. Si la sociedad está corrompida, indudablemente alguna vez hay que empezar a cambiar eso y a alguien debe dársele una lección. Porque no es posible investigar a todo el mundo y construir cien edificios para cárceles. Esa lección le ha tocado a Arnoldo Alemán y a sus allegados.

Aun yendo bien, el proceso contra Alemán va a ser largo. Alemán cerró la Asamblea por quince días. A mediados de septiembre se reanudan las sesiones. Según la Ley de Inmunidad, la Junta Directiva debe nombrar una comisión. Pongamos que la nombran el día 20. Debemos suponer que la integrarán arnoldistas, porque es la Junta la que la nombra. La comisión tiene veinte días para abrir a pruebas la causa. Pongamos que la abre el 25. Llegamos al 15 de octubre. La Ley dice que puede prorrogarse por diez días más, Ya estamos en el 25 de octubre. Después podrían decir que "se ordena recabar alguna prueba para mejor proveer". Ya estamos en noviembre. ¿Cuándo pasaría a votarse en el plenario? El 15 de diciembre se cierra la Asamblea. Alemán tiene una serie de herramientas bandidas para seguir en el cargo y con inmunidad hasta diciembre.

En enero o febrero próximos, al perder su inmunidad, se iniciaría un proceso también largo, hasta ir a jurado. En el mejor de los casos, el proceso de recuperación del dinero robado sería también largo y complejo. La recuperación del dinero robado sólo se puede iniciar con una sentencia condenatoria definitiva. Y si el dinero está en Panamá, ellos pondrán abogados en Panamá para defender el dinero. Recuperar dinero nunca es fácil. Son necesarios muchos procedimientos legales, y estamos enfrentados a gente que tiene abogados y que va a dar la pelea en juicios largos. En el mejor de los casos no es en un año ni en cinco años que se va a recuperar el dinero robado. Indudablemente, cuando el gobierno dice que lo vamos a recuperar es para darle al pueblo una esperanza, pero en la cruda realidad eso no va a suceder pronto.

Arnoldo Alemán irá a la cárcel el próximo año, a no ser que llegue antes a una negociación política por debajo, que acepte Enrique Bolaños, y que le permita salir de Nicaragua y pedir asilo político en algún país para que no lo puedan extraditar. Se alejaría de la política totalmente... o sólo por algún tiempo. Porque yo imagino también que podría suceder como con Alan García. Alan García tenía 17 acusaciones en Lima, probadas casi todas. Estando en ésas, hizo una negociación por debajo y en Colombia lo admitieron como asilado político. Ya no lo podían extraditar. Tan frágil es la memoria de los pueblos que unos años después, Alan García volvió al Perú y todos se habían olvidado ya de aquellas manifestaciones de un millón de personas enardecidas contra él, y por poco este hombre gana en las últimas elecciones. Podría suceder como con el General Perón. Cuando uno lee los periódicos de la época se convence de que Perón fue el ladrón más grande de la historia, además de ser un violador de niñas. Una corrupción tremenda. En medio de esa tempestad, Perón salió del país y se asiló en Madrid. Durante años vivió como un rajá en un palacete de Puerta de Hierro, una zona exclusiva, rodeado de una servidumbre fabulosa y haciendo inversiones millonarias. Años después, Perón regresó a Argentina y ganó las elecciones de forma abrumadora. Para entonces, ya la gente comenzaba a arrepentirse de haber hablado mal del General. Éstas y otras realidades recientes nos demuestran que la política más que una ciencia es una pasión. Y que las pasiones políticas giran al vaivén de las circunstancias. Todo esto nos permite imaginar que Nicaragua no puede ser la excepción histórica.

Es importante señalar que Alemán tiene gente, sin ninguna duda. Yo soy chontaleño, y en Chontales casi todos los liberales son alemanistas. Liberales de la corriente de José Rizo son muy pocos. Incluso, gente que está desempeñando cargos públicos en el gobierno de Bolaños, por debajo están apoyando a Alemán. Alemán es indudablemente un líder, un político latinoamericano tradicional. Es un hombre incansable, con una fortaleza increíble. Y ésa es su vida: ir de comarca en comarca, meterse por todas partes. Es un caudillo. Como indudablemente lo es Daniel Ortega.

Cuando siendo Presidente Alemán llegaba a Chontales, aquello era una aglomeración de gente para verlo. Y uno se le acercaba: "Doctor, mi mamá está enferma en Miami y necesito un pasaje para ir a verla". Y ahí mismo le daba reales. Y otro, que tiene cinco hijos... y ahí mismo le regalaba un taxi. Y el otro, y el otro. Él siempre ha estado con la mano abierta. Y además, recibe a toda la gente en una gran mesa con chancho, con pollo, con guaro y come todo el mundo, y se acuerda de todo el mundo y él llama a los dirigentes políticos liberales de los pueblos y de las comarcas por su nombre, sacándoles un apodo... Toda esa gente, que es mucha, defiende al doctor Alemán, esa gente no piensa que ese dinero que él está dándoles es dinero del pueblo.

La costumbre tradicional de los líderes políticos en Nicaragua ha sido dar, y el que no da está listo, no sirve. Y el líder tiene que dar porque la gente lo que se acerca es a pedirle. Ahora, cuando el Presidente Bolaños llega a Juigalpa, la cosa es distinta. Una vez que llegó el Ingeniero Bolaños, a manera de investigación y experimento mío, yo le dije a un amigo: "Acercate y pedile una libre..." Y me dijo: "¿Para que me pegue un vergazo?" A nadie en Nicaragua se le ocurre acercarse al ingeniero Bolaños y decirle: "Deme 500 dólares para un pasaje a Miami que tengo a mi mamá enferma". Son dos estilos totalmente distintos.

Alemán tiene lealtades aseguradas. Las más firmes son las de aquellas personas que están "embijadas". Según la teoría mexicana del "embije", embijado es el que está enlodado. En el PRI, y con la gran corrupción que ha habido en México, la primera condición que el Presidente saliente tenía en cuenta para escoger a su sucesor era tenerlo embijado. Ese embije era su "seguro": el Presidente se retiraba tranquilamente con la seguridad de que no lo iban a juzgar, y si había cualquier movimiento en su contra descubría todas las barbaridades que le conocía al nuevo Presidente. Alemán ha utilizado la teoría del embije. Ha enlodado a la gente. La ha hecho cometer delitos. Esa gente, esos diputados, serán leales con Alemán hasta la muerte.

Hay otra clase, la de los que le guardan agradecimiento en un sentido muy nicaragüense. Tengo un amigo que es político, que me dijo: "Yo no puedo estar contra el doctor Alemán, porque cuando mi mujer se agravó él me la mandó a Estados Unidos y le salvó la vida, y ahora yo no puedo traicionarlo". Hay este tipo de agradecimientos en diputados, ministros amigos... Ese sentido del agradecimiento por operaciones, por becas, por ayudas, priva mucho, y es por eso que los alemanistas recurren mucho a llamar "ingratos" a los que se separan, apelando a la gratitud que le deben a Alemán.

Sin embargo, esos que le tienen gratitud, no están muy fijos, y va a llegar un momento en el que van a tener que definirse. Cuando Alemán empiece ya a bajar la pendiente, la desbandada será enorme y únicamente van a quedar leales con Alemán "los embijados", que yo calculo son unos quince diputados. Si Alemán teme tanto que el tema de su desaforación llegue al plenario de la Asamblea Nacional es porque no está seguro de contar con el voto de todos "los agradecidos". En este conflicto, uno observa que la mayoría de los diputados liberales no se han manifestado y están callados.

Muchos no han hablado porque todavía no ven derrotado a Alemán. Y como Alemán no ha dejado de decir: "¡Ya quiero ver en el 2006 quién se me va a acercar!", algunos imaginan: "Alemán es capaz de ser el próximo Presidente". Y no dejan de tener razón. Porque yo también imagino que si Alemán se queda en Nicaragua y no le hacen nada, si supera esta tempestad, los dos candidatos presidenciales en el 2006 serán Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. Controlan los dos partidos reconocidos legalmente, y controlan el Consejo Supremo Electoral. Imagino que las próximas elecciones serían entre ellos dos y que Arnoldo Alemán las ganaría.

¿Cómo está internamente el Partido Liberal? Realmente, las estructuras del PLC siguen a Arnoldo Alemán. La corriente que preside José Rizo no ha cuajado. No se ve entusiasmo, no hay una organización, no hay una coherencia en la conducción. Entre los liberales antiarnoldistas se llama a la corriente de Rizo la corriente "pronalizadora" del Partido Liberal, por el PRONAL de Antonio Lacayo en los años 90. Ésa es la percepción que hay en el liberalismo. Las estructuras del PLC en toda Nicaragua -los convencionales, las juntas directivas departamentales, las juntas directivas municipales, las juntas directivas de las comarcas, y las juntas de los barrios de cada municipio- las sigue controlando Alemán. Toda esa gente responde a su conducción política.

Esa conducción política prevalece con mas fuerza en las áreas rurales. En Chontales, Río San Juan, Zelaya Sur, Boaco, no se ve la presión que hay en Managua contra Alemán, no existe. En Acoyapa, un pueblo de 18 mil habitantes, se venden sólo quince "Prensas". Y "La Prensa" está batiéndose duro con "El Nuevo Diario" en contra de la corrupción. En esos lados la gente sólo oye "La Poderosa" y "Radio Corporación". Es fundamentalmente en las zonas rurales donde se nota más la conducción, la influencia y el liderazgo de Arnoldo Alemán. Aquí en Managua, aunque también tiene gran influencia, no es lo mismo.

En esas áreas rurales la gente es profundamente antisandinista. Aquello fue teatro de la guerra, allí el Frente Sandinista hizo barbaridades. La actual situación la gente la percibe como un conflicto entre el Frente y Alemán. Porque la gente piensa: la derrota de Alemán va a desquebrajar al Partido Liberal y los espacios políticos importantes los va a agarrar el Frente Sandinista, y los sandinistas serán el próximo gobierno. Y es mucha la gente que tiene temor, terror a que el Frente vuelva al gobierno. La gente de estas zonas no cree que el Frente haya cambiado nada y entiende que cualquier cosa que vaya contra Alemán favorece al Frente Sandinista. Sienten que el dilema es entre el arnoldismo o el frentismo. Y prefieren a Alemán.

Yo tengo mis dudas de que los Estados Unidos haya decidido esta lucha contra la corrupción y contra Arnoldo Alemán. Me da la impresión de que ésta es una iniciativa del Ingeniero Bolaños. Él tiene razones de orden moral, es su propia personalidad. Él no es un político tradicional. Tampoco me imagino yo que Estados Unidos haya puesto a Alemán entre la espada y la pared. Si así fuera, le abren un juicio por lavado de dinero en los Estados Unidos. El día que Estados Unidos ponga a Alemán en tres y dos, Alemán se va. Yo pienso que Estados Unidos está contra Alemán, pero no a niveles profundos. Porque ellos piensan que si Alemán es desbaratado, el Partido Liberal se fractura totalmente y el Frente Sandinista llega al poder. Y aunque el Frente Sandinista en el poder en Nicaragua no les traería las mismas complicaciones que cuando la Guerra Fría, sí les podría traer problemas, máxime cuando ya corre la consigna que dice: "Si Lula gana, Daniel ganará". Y en Venezuela está Chávez y en Colombia un problema muy serio. Con este panorama, yo imagino que los americanos no quieran desbaratar a Alemán, descuartizar al Partido Liberal y propiciar o facilitar la llegada al poder del Frente Sandinista. Ya vimos cómo se expresaba este temor de ellos en la reciente campaña electoral, cuando en forma totalmente injerencista, intervencionista, el gobierno de Estados Unidos trató de doblarle el brazo a todos los medios de opinión haciendo un esfuerzo enorme para que el Frente Sandinista perdiera las elecciones.

Una de las grandes críticas que se le hace al gobierno del Ingeniero Bolaños es que toda su actividad está circunscrita a la lucha contra la corrupción, abandonando todas las demás metas económicas y sociales que se había propuesto él mismo en su campaña. ¿Puede hacer otra cosa? Yo soy pesimista ante la realidad de Nicaragua. Yo pienso que ni que se vaya Alemán, ni que desaparezca, aquí se va a resolver nada. Este país está totalmente en la calle. Cuando yo trabajaba en el Banco Central, ahí veía yo a los genios del Fondo, del BID, a gente de Estados Unidos especialistas en "velocidad del dinero" y en macroeconomía... Pues bien, según ellos, Nicaragua creciendo sostenidamente con un PIB del 7% anual, recibiendo las remesas familiares que recibe, unos 700 millones de dólares anuales, y recibiendo los recursos en donaciones que todavía recibe, necesitaría 50 años para recuperar los niveles que tenía en 1978. Éste es un país que apenas exporta 500 millones de dólares, un país donde puede llegar gente que nos done todos los millones de dólares necesarios para montar un hospital de primera línea como los mejores hospitales de Costa Rica o de la Florida, y ese dinero no se podría emplear, porque no existe en Nicaragua el material humano para gestionar ese hospital. En Nicaragua no es cuestión de recursos, sino de poder utilizar esos recursos. La preparación de los nicaragüenses es desastrosa, la producción deja mucho que desear, y los precios de nuestros productos tienden a ser menores cada día. El caso más claro es el del café: en dos años los precios internacionales estarán 50 por ciento por debajo de los costos de producción.

¿Cómo se resuelve esto? Tendríamos que volver a los griegos. Después de las guerras médicas en Grecia, empezó el período de la Ilustración griega, y la aparición de los primeros sofistas - Protágoras- coincidió con la democracia de Pericles. Y cuentan que cuando le decían a Pericles con admiración: "¡Toda esta prosperidad de Grecia, toda esta democracia...! ¡Usted es un genio!", él respondía: "No, no, esto es un proceso muy largo, esto empezó hace cincuenta años, y empezó con la enseñanza de los niños". Así tiene que ser en Nicaragua. La gente dice: "¿Cuándo se va a resolver esta crisis?" Y yo los quedo viendo, porque aquí no va a haber solución de crisis. ¡Ni mis nietos la van a ver!

Indudablemente, el gran mérito que tiene el Ingeniero Bolaños en la lucha contra la corrupción, yo no lo veo en el ataque a Alemán, sino en que ya en la administración pública se empieza a notar que la gente está más cuidadosa, hasta tal punto que muchas actividades de la administración pública están entrabadas, porque la gente duda si firmar o no firmar, pregunta, averigua, se informa, ya el funcionario empieza a no obedecer. Antes, tenía la cultura de obedecer. Tradicionalmente, en la administración pública el ministro le decía al viceministro y el viceministro al de más abajo... y todos obedecían sin chistar. Ahora no. Ahora empiezan a cuestionarse. Ahora tampoco existen ya las tarjetas de crédito. Ahora los restaurantes están más vacíos, porque los funcionarios llegaban y pagaban con tarjetas de crédito o pedían la factura para que se lo descontaran en el ministerio. Ahora ya no, ya vamos entrando en un comedimiento, ya estamos iniciando una nueva cultura administrativa. Y ése es el más importante resultado que le veo yo a la política del Ingeniero Bolaños.

El resultado más importante no es la cárcel para Alemán. Pero si Alemán se empecina en seguir siendo el protagonista de la política nacional en el Partido Liberal, y mantiene su aspiración de ser el Presidente de Nicaragua en el 2006 yo me imagino que va a terminar en la cárcel. Yo no sé ni cómo ni cuándo pero va a caer preso. Porque no es posible que con todo lo que se le ha sacado y con todo lo que sabemos este hombre siga campantemente como protagonista político del país.

Yo me imagino también una situación hasta cierto punto peligrosa con Alemán preso en la Cárcel Modelo. Creo que sería un elemento muy perturbador de la vida nacional. Porque desgraciadamente, Alemán tiene mucha gente en este país. Fundamentalmente en las zonas rurales. Es inimaginable cómo ha chinchineado y le ha dado reales a los campesinos de la Contra. Son muchos los sentimientos que, canalizados y organizados en determinado sentido, podrían crear problemas si Alemán está en la cárcel.

Yo me imagino que lo mejor para Alemán y para el país sería que Alemán negociara irse del país. Asilarse en cualquier país, irse a vivir a otro lado, y que ahí termine su papel. No regresar nunca más, dejar que el Partido Liberal se democratice internamente, superando ese afecto a los caudillos basado en las prebendas, y dejando atrás el "dedazo" y permitiendo que en justas electorales internas surjan los liderazgos. Igual debería suceder en el Frente Sandinista.

Mi imaginación, como ven, va de un lado hacia otro, guiada por el sentido común. Me viene de mi condición de campesino de Chontales. El campesino oye una cosa y se queda pensando si será cierta o no, y no dice nada, se queda pensando, sopesando... La gente de Managua y de Occidente es más crédula que el campesino. Por eso allá tenemos un refrán que dice: "De los que dicen que no comen miel yo escondo mi jicote".

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