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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 246 | Septiembre 2002
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Nicaragua

Alemán-Bolaños: un prolongado duelo entre la legitimidad y la legalidad

La legitimidad la tiene Bolaños y la mayor parte de la sociedad civil. La legalidad pertenece a la sociedad política, atrapada por dos caudillos, que controlan funcionarios, instituciones e interpretaciones de leyes. Por esto, el duelo será popular y prolongado.

Equipo Nitlápan-Envío

En un conflicto político sin precedentes históricos, Enrique Bolaños destapó la guaca de Arnoldo Alemán el 7 de agosto en el marco de una escenografía impactante, en correspondencia con las primeras y contundentes pruebas del saqueo que Arnoldo Alemán -mano a mano con Byron Jerez- había hecho del Estado. Tras descubrirse una de las guacas donde acumulaba el botín, se evidenció el desmesurado grado de impunidad con que Alemán pretende continuar en el escenario político sin responder por sus delitos.

Bolaños ha remecido, por primera vez desde el más alto cargo de poder, los dos más sólidos pilares de la cultura política nacional: la concepción del Estado-botín y la impunidad. Digna causa, con la que viene acumulando una colosal guaca de legitimidad.

El tiempo ha ido aclarando cada vez más que el duelo no es entre Enrique Bolaños y Arnoldo Alemán, sino entre la legitimidad de una causa novedosa y necesaria y la legalidad vigente en instituciones y en personas dominadas por una cultura política que se resiste a morir. Eso es siempre una crisis: algo que quiere nacer, algo que no quiere morir.

¿Hasta cuándo la resistencia? Ahí siguen los dos pilares. Sin embargo, ya presentan grietas, fisuras, brechas. Ya se aprecian algunos escombros. Seguimos aprendiendo. Lo más valioso de la crisis que se ha generado en todo el país con la lucha contra la corrupción está en su potencial de convertirnos en el alumnado de una gran escuela. Y como en todo proceso de aprendizaje, sólo en el largo plazo se cosechan resultados.

Un bumerang lanzado contra una guaca

El 8 de agosto, al día siguiente de abierta la guaca donde lavaba el dinero de los nicaragüenses para después apropiárselo o para repartirlo entre funcionarios y allegados o para financiar las actividades políticas del PLC -el partido ha sido su más rentable empresa-, Alemán y los arnoldistas expusieron sin pudor alguno su estrategia-bumerang. Enlodados, enlodarían a todos: si Bolaños acusaba a Alemán y a los suyos de lavar dinero, Alemán acusaría a Bolaños y a los suyos de beneficiarse de la lavandería. Demostrarían que de la guaca salieron sobresueldos para Bolaños y los suyos, y fondos para la campaña electoral que llevó a Bolaños y a los suyos al poder, haciéndolos responsables de salarios irregulares y delitos electorales. El bumerang funcionó a la perfección. La estrategia arnoldista ha tenido un notable éxito.

El mismo 7 de agosto, la Procuraduría General de Justicia acusó en los tribunales a catorce personas, Alemán y Jerez a la cabeza, por lavado de dinero, fraude, malversación, etc. El caso de la guaca llegó -¿sólo por sorteo?- a manos de la jueza Juana Méndez, estrechamente vinculada a quienes controlan el FSLN. En el extranjero o prófugos de la justicia diez de los acusados, otros dos protegidos por las naguas de la inmunidad, otra enferma de cáncer, el primer y único a interrogar en esta causa era Byron Jerez, ya preso desde abril por otras dos causas.

La agenda de Byron Jerez

El reo Jerez llegó a declarar el 8 de agosto y, siguiendo la estrategia-bumerang, armó un extenso discurso sentimental y político en el que no declaró nada sino que acusó a una larga lista de funcionarios de Alemán, hoy funcionarios de Bolaños, como receptores del dinero supuestamente lavado. Jerez solicitó a la jueza que los llamara a todos a declarar. Y así lo hizo la jueza Méndez, que desde ese día prolongó la indagatoria siguiendo la agenda que Jerez le propuso, aunque con toda la cautela argumental con que ju-ristas y leguleyos envasan sus declaraciones cuando quieren encubrir sus propósitos.

Posteriormente, la defensa de Jerez llegó más lejos y solicitó a Méndez procesar al Presidente Bolaños, al Vicepresidente Rizo y a la lista de funcionarios mencionados por Jerez. Y más posteriormente, la Fiscalía, a través de la Fiscal adjunta, María Lourdes Bolaños, estrechamente vinculada a quienes controlan el FSLN, relevó el tema de los delitos electorales y desestimó que hubiera evidencias para sustentar la acusación principal de la Procuraduría, el lavado de dinero.

Y así fue como el juicio desvió su curso, y la jueza Méndez dictó una sentencia ambigua y desalentadora, nada que ver su actitud con la que en abril vimos en la jueza Gertrudis Arias. La sentencia asentó en una población totalmente desconocedora de los procedimientos legales la confusión y la percepción de que "aquí todos son corruptos". Mientras este nocivo y desmoralizador sentimiento avanzaba por los recovecos de la conciencia social, extendiendo la convicción de que jamás habrá transparencia y siempre habrá impunidad, y que "mejor nos quedamos como estamos", arnoldistas y danielistas ganaron tiempo.

"Sacando manteca" del conflicto

Aunque cada día que se prolonga el duelo, la imagen de Arnoldo Alemán se erosiona un poco más, es evidente también el rédito político que este hombre ha sabido sacar de la prolongación del conflicto.

Acusando a Bolaños y a sus ministros de "corruptos" por beneficiarse del botín que él administraba, desgasta la imagen del nuevo gobierno, siembra dudas, decepciona. Haciendo estas acusaciones, logró desviar el juicio y complicar, desde "la legalidad" (interpretaciones sobre la desaforación, alcances de la ley de inmunidad, potestades de la Asamblea y del Parlamento Centroamericano) la legitimidad de la causa de Bolaños.

Atrincherándose en su inmunidad para no responder ante los tribunales, consigue permanente publicidad en los medios de comunicación, lo que le permite "sacar pecho" ante la población más humilde y lejana que le admira y ante el círculo cercano que le teme. Al exhibir en esta publicidad diaria su arrogancia pleitista-machista, consolida la cultura política que Bolaños pretende superar.

Insistiendo en que el juicio es un show político, Alemán ha podido montar su propio show descalificando los hallazgos de sus delitos como campaña de odio, mientras explora con más tiempo y cálculo la salida que más le favorezca personalmente y la que le garantice no perder totalmente el control del PLC. Persistiendo en su inmunidad-impunidad, y con un sistema judicial que tiene tan serios límites para investigar y tan viejos hábitos de soborno, ha podido mover fichas, trasladar dinero, borrar huellas, cambiar cuentas... y así, asegurarse gran parte del botín.

Una lección en negativo

Estas ventajas no lo serían tanto si Alemán no tuviera, y mantuviera, un auténtico liderazgo al interior del liberalismo, adhesión en que se expresan las raíces de nuestra obsoleta cultura política. No serían tantas las ventajas si tantos puestos clave en el ámbito de la "legalidad" no estuvieran hoy en manos de gente leal a Alemán y a Ortega, si las instituciones no estuvieran tan recientemente contaminadas por las consecuencias del pacto del que Alemán obtuvo de Ortega la diputación regalada, inmunidad incluida, convertida hoy en pesadilla del nuevo gobierno y de toda la sociedad.

El hecho de que Bolaños no quiera dar un solo paso para subvertir la actual legalidad -descartando la declaración de una emergencia, la posibilidad de una disolución de la Asamblea por un "fujimorazo" o cualquier otro "golpe técnico" a la Asamblea donde se atrincheran Alemán y los pactistas- prolonga el duelo y, en alguna medida, consolida la esencia legal del pacto. La situación ha sido descrita por algunos como tercia entre "mafiosos sueltos y legitimidad amarrada".

Naturalmente, también la sociedad nicaragüense puede sacar ventajas de que Alemán prolongue el duelo. Las grotescas actitudes que le hemos visto durante esta crisis constituyen lecciones muy importantes acerca del perfil de político al que jamás deberíamos respaldar. Una de las asignaturas más importantes en esta escuela que es la lucha contra la corrupción trata precisamente de esto. Alemán fue votado masivamente en 1996. Y durante sus cinco años de gobierno llegó tan lejos porque se le permitió llegar tan lejos. ¿Lo descartaremos definitivamente? Por los argumentos y las reacciones con los que se empeña en no reconocer sus delitos, Alemán nos está enseñando, en negativo, lo que deberíamos rechazar por principio en nuestros líderes políticos.

"Yo tomaré las calles nuevamente"

Desde el "desvisamiento" de Byron Jerez -decisión que criticó Daniel Ortega por afectar a un prominente nicaragüense- Ortega y los diputados y dirigentes del FSLN se dieron el lujo de estar "en palco" observando el duelo Bolaños-Alemán sin hacer nada más que esperar quién desgastaba a quién. La estrategia-bumerang lanzada por los arnoldistas les abrió la posibilidad de bajar del palco y caminar más seguros. No es casual que desde que la jueza Méndez recibiera de Jerez la agenda para su indagatoria en el juicio de la guaca, Daniel Ortega empezara a definirse.

¿Cómo lo ha hecho? Dando relevancia a la "gravedad" de los delitos electorales que pudieran haberse cometido, recordando que ya el FSLN los había denunciado y sugiriendo así que fue él quien ganó las elecciones. Ofreciendo los 38 votos de los diputados sandinistas para desaforar a Alemán, ostentando ante Bolaños y la sociedad que es el FSLN quien tiene la llave legal y sugiriendo lo "cara" que puede venderla. Montándose en la confusa situación legal generada en el juicio, para criticar a la par al corrupto Alemán y al neoliberal Bolaños, buscando legitimar así su desgastado liderazgo para sugerir que el FSLN es la alternativa. Aprovechando la nueva conciencia nacional contra la corrupción para abanderar esta batalla y convocar marchas, con el objetivo de opacar, anular y liquidar cualquier otro liderazgo social que surja o pudiera surgir de esta lucha. Forzando en esta novedosa coyuntura una nueva ola de alineamiento del sandinismo en torno a su figura y a su discurso, provocando en sus filas otra ola de resignación e impotencia.

Apostar en todas estas direcciones al bajar del palco como ganador neto de la prolongación del duelo, le es posible a Daniel Ortega y al FSLN que él controla por la arraigada y obsoleta cultura política que tan bien él representa, por la "legalidad" que construyó el FSLN con el pacto, y fundamentalmente, por la pasividad en la que yace sumido el sandinismo. Ha sido sorprendente con cuánta rapidez buena parte del sandinismo crítico, o disidente, o no danielista, ha hecho eco a las "definiciones" de Ortega.


La doble moral: otra lección importante

Daniel Ortega ironiza: de qué se quejan ahora el gran capital y el imperio estadounidense si fueron ellos quienes llevaron a Alemán a la Presidencia. Y pretende hacer olvidar que fue él quien lo llevó a la Asamblea Nacional. Proclama que el FSLN fue el primero en denunciar la corrupción de Alemán y que nunca dejó de hacerlo. Y pretende hacer olvidar que en la base del pacto que acordó con Alemán estaba el callar sobre las corrupciones ajenas y las compartidas. Pretende también hacer olvidar las sanciones con que liquidó a todos los militantes del FSLN que cuestionaron ese pacto. Daniel Ortega reclama respeto a la Ley de Inmunidad en el caso de Alemán, acusado de robar. Y pretende hacer olvidar que precisamente porque él la irrespetó, acusado de violar, Nicaragua está hoy demandada internacionalmente en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Naturalmente, también para la sociedad nicaragüense hay ventajas derivadas de las actitudes oportunistas, aunque inocultablemente defensivas, de Daniel Ortega y de la dirigencia del FSLN en la prolongación del duelo. Discernir en el espeso entramado de la doble moral que domina al FSLN es una lección importantísima que debe aprender esa tercera parte de Nicaragua que es sandinista. Descubrir las mañas políticas de ese monstruo de dos cabezas que es el bicaudillismo Alemán-Ortega sigue siendo asignatura no concluida. Los dos caudillos se siguen necesitando. Cuando el PLC y el FSLN se liberen de ambos ganará la democracia.


Mitch: empieza la historia

En la prolongación de este duelo, el espacio que tienen Arnoldo Alemán y Daniel Ortega para afirmar que Bolaños "no ha arrancado" en lo económico tiene un fundamento real. Es una realidad no tan ligada a que el gabinete de Bolaños sea más o menos tecnocrático, más o menos capaz, con mayor o menor inercia o insensibilidad social. O a que esté dedicado a tiempo completo a la lucha anticorrupción. Se debe, obviamente, a una historia de subdesarrollo -muy ligada a la impunidad de quienes se han beneficiado del Estado-botín-, pero más fundamentalmente a lo que sucedió en los últimos tres años de gestión de Alemán.

Las lluvias del huracán Mitch, maldición para tantos nicaragüenses, fueron maná bendito para Alemán y su gobierno. Después del Mitch se incrementó considerable e inesperadamente la ayuda externa y eso posibilitó que en 1999, el año siguiente a la devastación del Mitch, se registrara un 7% de crecimiento económico, la más alta tasa en los 20 años precedentes.

En los dos años siguientes, aunque no se mantuvo tasa tan alta, también hubo un buen crecimiento. Todo esto, a pesar de la corrupción ya institucionalizada, que también sacó gran ventaja de los flujos de ayuda. Ya en 2001 empezó a esfumarse la tendencia positiva y se empezó a notar cierto estancamiento.

La mejoría de estos tres años se explica no sólo por las magnitudes de la ayuda externa tras la tragedia, también por el incremento acelerado de las remesas familiares que se dio en esos años, como producto de una creciente emigración de nicaragüenses, carentes de oportunidades en su patria. Ayuda y remesas fueron los motores que expandieron la economía nacional. Y esta expansión consolidó el liderazgo de Alemán.

Arnoldo Alemán, "Presidente Constructor"

Los resultados del crecimiento que siguió al paso del Mitch aparecen ya reflejados en la más reciente encuesta de pobreza, que el gobierno no ha querido publicar por razones políticas. Entre 1999-2001 la encuesta demuestra una reducción neta de la pobreza: del 48% al 46% y también de la extrema pobreza: del 17% al 15%.

Cuando los arnoldistas presentan hoy a Alemán como Presidente Constructor le están dando un apelativo adecuado. Tras el Mitch, Nicaragua vivió un boom de inversión pública en construcciones. Cuando Alemán insiste en que esas obras son las pruebas de que él "no robaba", el argumento flaquea. Desde que era Alcalde de Managua, Alemán se consagró como un político que "roba pero hace". Y es con ese sello que hoy desafía a Bolaños, empeñado en consolidar su legitimidad con una propuesta muy diferente: no robar nada y hacer lo que se pueda.

La realidad es que hasta ahora Bolaños no ha podido hacer casi nada. Y es esa impotencia la que aprovechan los políticos arnoldistas y danielistas, quienes dominan en los espacios de la "legalidad", para deslegitimar la causa anticorrupción.

La realidad es que Bolaños tiene límites tremendos para "arrancar" y empezar a "hacer". Los dos más cercanos en el tiempo son la expansión irresponsable del gasto público en 2001, haciendo más insostenible el déficit fiscal, y la insostenible deuda interna generada tras la quiebra de los bancos, causada por la corrupción "a cuatro manos" que explica el pacto PLC-FSLN.

A estas dos variables insostenibles, hay que añadir el límite que ha supuesto la presión sostenida del Fondo Monetario Internacional exigiendo y condicionando, lo que ha dado lugar a un alto consumo de energías del gobierno en una sorda lucha con el FMI.

"Arranque" para el largo plazo

Si en términos macroeconómicos la expansión del gasto en 2001 resultó desastrosa, en términos políticos ese despilfarro le reportó a Alemán réditos muy positivos. Los gastos de 2001 y la bonanza de los dos años anteriores fueron mejorías tangibles para muchísima gente, y explican también el enorme margen con que Bolaños ganó las elecciones.

Esta situación le permitió a Alemán salir de la Presidencia "en olor de triunfo". Y cuando la lucha anticorrupción se enfocó en él, le ha permitido reclamarle a Bolaños que "arranque", espetándole a diario su incapacidad. En la situación macroeconómica que Alemán y el pacto le dejaron en herencia a Bolaños, y concluida la ayuda extra que atrajo el Mitch, el gobierno no puede "arrancar". En realidad, no es que no arranque, es que tiene que detenerse a ordenar.

Sin embargo, ya ha habido arranques que apuntan al largo plazo. Porque la actual lucha contra la corrupción no es sólo el empeño por investigar y castigar a los funcionarios corruptos de ayer. Ésa es su dimensión de revisión del pasado.

Más orden, menos corrupción

También está la dimensión de proyección de futuro. La lucha contra la corrupción tiene mucho que ver con poner orden y establecer controles en la administración pública para garantizar que el desorden, los cargos basados en lealtades partidarias y el amiguismo no sean fértil caldo de cultivo para más corrupción de aquí en adelante.

Hoy, aunque los funcionarios del gobierno de Bolaños siguen ganando grandes salarios -ya no secretos y por debajo de la mesa, aunque todavía desproporcionados a la pobreza del país y de la mayoría de la población-, se empieza a notar en la administración pública la puesta en marcha de mecanismos destinados a garantizar austeridad, transparencia, eficiencia y control, lo que no es poco.

Además de ordenar la administración, Bolaños tuvo que poner orden macroeconómico, restringiendo considerablemente el gasto público y aumentando los impuestos. Lo primero que tuvo que cortar fueron los proyectos de inversión pública. Y como Alemán invirtió mucho capital político precisamente en eso, en la construcción de caminos rurales, escuelas, carreteras, proyectos que generaron bastante empleo temporal en estos últimos tres años, el "no arranque" se nota mucho más.

Recesión en Estados Unidos: obstáculo para arrancar

Al llegar a la Presidencia, Bolaños se topó con dos grandes obstáculos económicos, el primero totalmente fuera de su control, y el segundo relativamente fuera: la recesión en Estados Unidos y las negociaciones con el FMI.

La recesión en Estados Unidos es mucho más pronunciada de lo que se esperaba. En los próximos años, el crecimiento económico no será como el de los 90.

Existe discusión en Nicaragua sobre la afectación sobre las remesas de nuestros emigrantes que la recesión tendrá. Lo que todos saben es que no crecerán como lo venían haciendo. Miami es hoy una de las ciudades con mayor desempleo en Estados Unidos. En Miami viven y trabajan unos 300 mil nicaragüenses, muchos en la construcción o en instalaciones turísticas -destinadas no sólo a turistas extranjeros sino al turismo interno que busca playas y sol-, y ambas ramas de la economía están hoy muy afectadas por la recesión.

La recesión en el Norte afecta también el modelo de crecimiento económico propuesto por Bolaños, quien desde el día de su toma de posesión puso el mayor énfasis en la inversión extranjera en maquila y en turismo. En el caso de la maquila, la recesión en Estados Unidos deprime la demanda de los productos, fundamentalmente textiles, que producen aquí las empresas maquiladoras gringas, chinas y coreanas. Por eso, aunque existiesen hoy en Nicaragua las mejores condiciones políticas, los inversionistas no sólo no vendrían, sino que los que ya vinieron no ampliarían capacidades, porque su principal problema no está en Nicaragua. No tienen cómo colocar en el mercado gringo su producción. Esta tendencia se empezó a notar desde 2001, cuando ya hubo despidos y cierres temporales en las zonas francas por no haber suficientes pedidos desde el Norte. No hay manera de que así arranque la maquila, motor básico de la estrategia de Bolaños para generar empleos de forma rápida y masiva.

En el turismo, el problema central es lo pobremente preparada que está Nicaragua -tanto en infraestructura como en cultura- para convertirse en corto tiempo en un destino atractivo para el ecoturismo o el turismo de aventuras, para los cuales tiene muchísimos más recursos naturales que ofrecer que Costa Rica, pero está aún a años luz de las instalaciones con que cuenta el país vecino.

Entre pan y circo

Con tantos límites económicos, es también verdad que la prolongación del duelo no sólo le conviene bastante a Alemán, no sólo le conviene muchísimo a Ortega, sino que también le conviene a Bolaños. No hay mentira que no posea algo de verdad, y hay algo de verdad en el argumento arnoldista que afirma que Bolaños "da circo" porque no puede "dar pan".

Aunque hay más de mentira: con la lucha anticorrupción, y con la reflexión colectiva que esta lucha está desatando y es capaz de desatar, se oxigena la esperanza de la gente en un cambio y en un futuro, y esto es un activo económico, aunque sea intangible y de largo plazo.

Bien sabía Bolaños que el año 2002 iba a ser difícil, que en este primer año de su gestión no iba a disponer de recursos externos, que sería un año de contracción muy fuerte del gasto público, un año en el que tendría que sobrevivir sin haber firmado aún un acuerdo con el FMI, muy exigente en sus condiciones. Que sería un año sin recursos para ningún programa social de impacto significativo. Toda esta realidad lo ha obligado también a subirle el perfil a la lucha anticorrupción.

Si Alemán hubiera sido desaforado y estuviera ya en la cárcel, se habría hecho evidente que la recesión y el desempleo continuaban, que el gobierno seguía sin arrancar. Porque arrancar no depende únicamente de que se avance o se detenga la lucha anticorrupción, aunque naturalmente, el que se dilucide el escenario político de forma rápida y constructiva influirá notablemente en futuras inversiones, en la credibilidad del país ante los organismos internacionales, y en una mejoría económica, aunque no inmediata.

Un llanero solitario

Bolaños se bate muy solo con su legitimidad -la que le dan a su causa anticorrupción la opinión pública y la sociedad civil- contra la legalidad que controla la sociedad política. Algunos de sus simpatizantes lo llaman El Llanero Solitario.

El Ingeniero Bolaños padece de otra soledad, aquella en la que le coloca el exceso de tecnocracia modernizante de su gabinete, gente en la que tal vez el olfato político y la sensibilidad social han sido sustituidas por los fundamentos de esa nueva y lucrativa ciencia que es la "pobretología".

Se aprecia en el gabinete económico y social de Bolaños una descoordinación en la estrategia interna y en el discurso público. Todo suena a una cacofonía gelatinosa, dijo a Envío un economista cercano al gabinete. Hasta el momento, Bolaños no tiene un funcionario que juegue el rol que jugaba Noel Ramírez en el gobierno Alemán. Nadie da la cara por lo macroeconómico ni aparece coordinando la política económica. Noel Ramírez sí daba la cara y dándola se construyó el liderazgo frío de un burócrata insensible. El gabinete actual no tiene ni cara ni liderazgo ni sensibilidad. Esto desgasta grandemente al gobierno y, de prolongarse, puede deteriorar la legitimidad de Bolaños. Por eso también, diputados arnoldistas y danielistas tienen suficiente espacio para salirse con la suya.

Deuda interna: FMI, bancos y medios

El segundo gran obstáculo que ha tenido que enfrentar el Presidente Bolaños y su gabinete han sido las negociaciones con el FMI, inflexible en sus exigencias para que el gobierno reduzca drásticamente el déficit fiscal.

En este terreno, llama la atención que el FMI sabe que las finanzas públicas de Nicaragua tienen hoy en la deuda interna que carga el país el principal problema. Sabe que esa deuda interna es en gran medida fruto del pacto. Conoce que el pago de los intereses de esa deuda interna lo que más lastra al gobierno de Bolaños para arrancar. Conoce que los intereses de esa deuda se los paga el gobierno a bancos y banqueros nacionales.

El FMI sabe también que en los últimos cuatro años bancos y banqueros han dejado de pagar entre 400-500 millones de córdobas en impuestos por el IR, como un privilegio fiscal otorgado por el gobierno. Se trata de una cantidad suficiente para cerrar la brecha fiscal. Llama mucho la atención que, privilegiando al sistema financiero, el FMI no le exija a los bancos pagar los impuestos, sino que le exija al gobierno pagarle a los bancos.

¿Por qué se habla tanto de otras evasiones fiscales, de otras exoneraciones y no de ésta? ¿No será porque el gobierno de Bolaños está respaldado por los bancos y tiene a banqueros en su gabinete? ¿No será también porque los medios de comunicación que abanderan la lucha anticorrupción son financiados por la publicidad de bancos y banqueros?

La canasta y la guaca

Tras destapar la guaca, Bolaños volvió a enviar a la Asamblea Nacional otro proyecto de ampliación tributaria para lograr el techo de recaudación exigido por el FMI. Y nuevamente, las reformas propuestas resultaron confusas tanto en su contenido como en sus objetivos.

Los tecnócratas del gobierno condujeron muy mal el debate, responsabilizando de todo al FMI, buscando liberarse así de los costos políticos de los nuevos impuestos. Y los diputados danielistas y arnoldistas responsabilizaron de todo a Bolaños haciendo de la desgravación de todos los productos de la canasta básica una bandera que mostrara su gran preocupación por "los pobres".

La realidad es que desgravando toda la canasta básica el gobierno deja de recaudar apenas 25 millones de córdobas, menos de dos millones de dólares, lo que significa muy poco para el déficit que el gobierno trata de saldar. A su vez, la población apenas va a beneficiarse de la desgravación de toda la canasta, porque los precios de todos esos productos tal vez no suban, pero con seguridad no bajarán.

De la "confusión macroeconómica" creada en torno a la canasta básica -¿fue real o fue virtual, fue un anzuelo, una astucia negociadora?- quienes sacaron ventaja en la Asamblea Nacional fueron arnoldistas y danielistas, que se aliaron para aprobar un proyecto de reformas tributarias diferente al que Bolaños les suplicó le aprobaran. Una demostración de fuerza estratégica en un momento político adecuado. Quien perdió en la confusión fue Bolaños, que había anunciado el trueque de impuestos de la canasta por el dinero hallado en la guaca, afirmando que la lucha contra la corrupción paga, mensaje muy movilizador que tuvo que desmentir a los pocos días con declaraciones contradictorias.

Un respiro en el 2003

Es prácticamente seguro que el FMI firmará el acuerdo de ajuste estructural con el gobierno de Nicaragua a finales de año, lo que contribuirá a mover la economía y permitirá a Nicaragua cumplir otra fase en el calendario para ingresar a la Iniciativa HIPC para la condonación de su deuda externa.

La Unión Europea -que ya lo había prometido- y Estados Unidos -como lo vino a sugerir en su visita a Nicaragua el Subsecretario de Estado, Otto Reich- han influido en el FMI para esta firma, lo que le permite al gobierno de Bolaños "arrancar" con algo en 2003.

Es también seguro que, tras la firma de un acuerdo para los próximos tres años, el FMI continuará imponiendo al gobierno sus drásticas condiciones, que Bolaños debe ya dejar reflejadas en recortes y tributos en el presupuesto para 2003. Aun así, la expectativa del gobierno es tener un respiro disponiendo durante el próximo año de un flujo suficiente de recursos para lanzar alguno de los programas prometidos durante la campaña electoral.

La tabla de salvación

El más importante de los programas sociales listos para 2003, y en el que está depositando el gobierno sus mayores esperanzas es un programa masivo de viviendas populares. Las estimaciones de crecimiento económico para 2003 ya las está cifrando el gobierno en los resultados de ese programa y de otro, de reparación de varias carreteras de la red vial, actualmente en muy malas condiciones. Estos dos programas generarán empleos, porque son relativamente intensivos en mano de obra, con un mayor impacto en las ciudades.

Ya a más largo plazo, la grande, grandísima, esperanza del gobierno está cifrada en el Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con Centroamérica, acuerdo que Bolaños y su equipo ven como tabla de salvación y del que esperan no sólo una realidad económica más favorable, sino también la garantía de la modernización de la política, y en consecuencia una gobernabilidad más sólida y duradera.

Café amargo y hambre en el Norte

El campo seguirá siendo el talón de Aquiles del gobierno, el espacio económico en donde menos "arranque" se ve ahora y se puede prever. El gobierno de Bolaños sigue sin tener respuestas para la crisis generada por la caída de los precios internacionales del café. En Matagalpa, miles de campesinos que cortaban café en fincas hoy cerradas y en quiebra, han salido a las orillas de las carreteras a exhibir su miseria, a pedir limosna, a suplicar una solución a su desempleo y su hambre.

Permanecen allí, en decenas de plantones, como una llaga supurante que todos ven, de la que todos hablan, pero que nadie parece poder curar sino con eso, con limosnas. Más de una docena de niños y adultos han muerto de hambre en los plantones, mientras centenares presentan conmovedores signos de desnutrición.

Las únicas respuestas que podrían darse a este drama requieren de voluntad política y de capacidad institucional. ¿Las tiene el gobierno? En Nicaragua, el café ya no tiene salida. Los precios internacionales no van a mejorar en los próximos años, podrían incluso empeorar. La producción de café orgánico no es una salida duradera. La competencia es enorme y todos los países cafetaleros están empleando las mismas estrategias. En Nicaragua se ha tomado poco en serio esta crisis. Se aprecia un voluntarismo que se empeña en hacer viable el café. Al menos en el discurso, porque en la práctica es inocultable e irreversible la quiebra de muchos empresarios cafetaleros, especialmente medianos y grandes.

Impotencia y falta de recursos

Lo que está demandando una buena parte de los 30 mil desempleados de la agricultura cafetalera empresarial -la más afectada por la crisis- son tierras. Sería lógico darles tierras. Un gobierno con mayor capacidad de respuesta entregaría tierras, se las compraría a los cafetaleros quebrados, se organizaría de una forma más flexible para actuar pronto y eficientemente.

Lo más grave es que si las respuestas faltan o dilatan, hay que esperar la reactivación de grupos armados y un incremento de la delincuencia rural, lo que de hecho ya está ocurriendo. En el drama de los plantones se refleja la gran impotencia de este gobierno, debida también a la falta de recursos.

La responsabilidad de los hermanos Centeno

Ante los hambrientos de los plantones de Matagalpa, no es posible olvidar que la cadena de estafas organizadas por los hermanos Centeno Roque a través del banco de la dirigencia sandinista ha agudizado aún más esta tragedia. Estas estafas, que llevaron a la quiebra del Interbank, han empeorado la situación para muchos empresarios cafetaleros y, en consecuencia, han generado hambruna entre los campesinos y campesinas que hoy deambulan desempleados por los caminos del Norte. Hipotecando centenares de propiedades de cafetaleros pequeños y medianos sin que ellos lo supieran -en eso consistió una de las más frecuentes estafas-, operaciones por las que han perdido sus fincas, los Centeno tienen una responsabilidad que los sandinistas se cuidan de mencionar, adjudicándole al gobierno toda la responsabilidad y toda la insensibilidad.

Un dinero guardado que no se mueve

Entre sus logros económicos Bolaños no ha dejado de señalar un aumento considerable en los depósitos del sistema financiero. Ese aumento se debe a la credibilidad despertada por su gobierno. Pero no sólo. Se debe también a las bajísimas tasas de interés que se están pagando en los bancos de Estados Unidos.

Y el logro no es tan logro porque esos depósitos están guardados ganando mejores intereses, pero no están moviendo la economía. Porque el costo del dinero sigue siendo muy alto cuando lo solicitan los sectores productivos del país. Así, la captación de recursos no se corresponde con la facilidad de obtenerlos para dedicarlos a la producción.

Tampoco hay logros visibles en relación al empleo, el circulante está muy reducido y el estancamiento de la economía es evidente. Los datos del índice de actividad económica del Banco Central registran contracción en los dos primeros trimestres del año.

No hay más logro económico, de momento, que el esfuerzo que se está haciendo para ordenar y equilibrar las finanzas públicas después de años de corrupción y gasto irresponsable. Ordenar y equilibrar provoca recesión, y esto tiene un costo político altísimo. Lo sorprendente es que Bolaños no lo haya pagado tan alto como sería previsible. Y es porque la lucha contra la corrupción ha captado las simpatías de la población. Una señal muy sutil de que, aunque lentamente, avanzamos.

Esta "revolución" se prolongará

El duelo Bolaños-Alemán se ha prolongado, y es previsible que se prolongue hasta fines de año o tal vez más. Es lógica la prolongación, por todo lo acumulado en el pasado en la historia de Nicaragua y por todo lo que en este duelo se está jugando Nicaragua para el futuro. La legitimidad del esgrimista Bolaños nadie la pone en duda.

Encuesta tras encuesta, la población sigue respaldando mayoritariamente la lucha contra la corrupción que abandera, lucha que él llama una revolución cívica, sin tiros y sin pólvora. No es sólo el respaldo. La población empieza a participar en algunas iniciativas. Y no sólo. Reflexiona hoy con más elementos y argumentos sobre el mal económico, social y ético que supone la corrupción de los funcionarios públicos y la corrupción a la que han acostumbrado a la sociedad.

Paciencia y mirada de largo plazo

Si sabemos descubrirlas y potenciarlas, la prolongación del duelo también tiene ventajas para la sociedad. Hemos entrado en una gran escuela. Asignaturas básicas en todos los cursos que deben seguir: paciencia y mirada de largo plazo. Después de tantas expectativas y esperanzas creadas en un país donde impera el cortoplacismo, son la paciencia y esa mirada las que nos permitirán superar las frustraciones que causan los obstáculos "legales" que hemos ido viendo tras el destape de la guaca y en la sentencia judicial del caso en primera instancia.

Una situación tan novedosa merece que sigamos cultivando la esperanza en su forma de paciencia de largo plazo. Porque los mejores resultados de esta legítima lucha nunca se cosecharán "en primera instancia".

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