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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 242 | Mayo 2002
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Nicaragua

Lucha contra la corrupción: una gran escuela

Parece mentira, pero es verdad. Nadie contaba con tantos cambios tan pronto. La lucha contra la corrupción ha alterado la correlación de fuerzas favoreciendo ampliamente a Bolaños. Y ha abierto para todos una gran escuela.

Equipo Nitlápan-Envío

21 de marzo: la jueza Gertrudis Arias abre proceso contra Arnoldo Alemán por fraude contra el Estado. 23 de abril: la Policía Nacional captura y conduce esposado a la cárcel, para ser sometido a juicio por defraudar al Estado, a Byron Jerez. 4 de mayo: Jerez es fulminado con auto de prisión. Como resultado de estos dos procesos, varios altos funcionarios están presos y varios han huido del país. Como resultado, Bolaños asciende y Alemán desciende. El respaldo a Bolaños es unánime. Y Alemán se declara arrepentido de haberlo llevado como candidato del partido que controla. ¿Hasta dónde nos llevará esto?

IMPUNIDAD Y ESTADO - BOTÍN

En marzo y abril fuimos descubriendo no sin estupor la burda trama de corrupción organizada en torno a la “modernización” del Canal 6, el llamado “canalazo”. Investigaciones y declaraciones de quienes participaron en esta operación, de mala o de buena fe, llevaban al despacho presidencial. No habíamos salido del impacto, cuando en menos de un mes se abrió otro capítulo, aún más impactante, de la lucha contra la corrupción, iniciado con escenas que apenas días antes hubieran parecido arrancadas de una película de ficción: el poderoso Byron Jerez sometido a interrogatorio sobre sus turbias actividades en la poderosísima Dirección General de Ingresos.

La situación es inédita. Por primera vez en la historia de Nicaragua se han empezado a tocar desde el poder -con leyes y sin violencia- los dos pilares más sólidos sobre los que se ha venido asentando la cultura política nacional: el Estado-botín y la impunidad de quienes participan en el reparto del botín. Tocar estos dos pilares es ya, en sí mismo, una lección magistral. Al tocarlos se enseña a la población, por primera vez, cómo debe funcionar un Estado regido por leyes y por instituciones que ejercen control sobre los poderosos. Se le enseña también qué estrecha relación existe entre la corrupción de los gobernantes y el subdesarrollo de los gobernados y de la nación. Importantísimas asignaturas pendientes en la historia nacional.

UN COMÚN DENOMINADOR

En la dictadura militar somocista, en la revolución popular sandinista, en el gobierno de transición de Violeta de Chamorro y en el más cercano y reciente gobierno liberal de Arnoldo Alemán prevaleció en la dirigencia política nicaragüense esa concepción que ve en el Estado un botín del que aprovecharse para construir o para incrementar el patrimonio personal y familiar. En la más total impunidad. La agenda de la revolución sandinista -el proceso político más radical de la historia de Centroamérica- tenía como uno de sus ejes centrales la transformación de la concepción patrimonialista de Estado. Y hubo cambios y signos en esta dirección en los primeros años, cuando la dirigencia de la revolución estaba entregada por completo a poner las bases del Estado y no a repartirse prebendas. Este proceso no se institucionalizó porque nunca hubo -ni hay hasta ahora- en el FSLN un proceso auténtico de democratización interna que permitiera ejercer control social sobre la dirigencia. Por eso, resurgió la cultura patrimonialista, cuya expresión más pública fue la piñata.

Así, estos cuatro gobiernos, de colores ideológicos tan disímiles, tuvieron un común denominador: faltó voluntad política para tocar los dos pilares. Y mientras los gobernantes carecían de esa voluntad, se asentaba en los gobernados la perversa convicción de que “quien tiene poder y no saca provecho personal no es honesto sino pendejo”. Corrompida la cabeza, se fue corrompiendo el cuerpo. Ahora, asistimos asombrados a los primeros pasos dados desde el poder para iniciar un camino jamás recorrido en Nicaragua. Para bien o para mal -no lo sabemos aún-, nunca más apropiada que ahora esa muletilla con que tienden a cerrarse tantos análisis: la situación es de “imprevisibles consecuencias”. Lo que ya está sucediendo era imprevisible. Y es muy positivo. Pero nada está escrito aún, porque quizá el cuerpo ha llegado con un tumor tan enquistado, antiguo y extendido a la sala de operaciones que podría no sobrevivir a la cirugía destinada a extirparlo.

TRANSPARENCIA Y ECONOMÍA

Enrique Bolaños ha sabido cumplir. No en la masiva generación de empleos ni en el “dando y dando” de camisas arremangadas que prometió para capitalizar a los miles de pequeños productores del campo y la ciudad. Pero sí en empezar a ordenar las cosas en el gobierno y en dar inicio a “una restauración moral”. Es difícil calcular cuándo la mayoría de la población empezará a notar alguna mejoría económica. Difícil también calcular hasta dónde querrá o podrá llegar Bolaños en su lucha contra la corrupción. Pero ha iniciado el camino a paso firme, alentado fundamentalmente por el total respaldo económico y político del gobierno de Estados Unidos, de los organismos financieros internacionales y de la comunidad cooperante, factores del poder global de quienes depende la débil economía nicaragüense.

Y aunque la gente esperaba más los empleos y la mejoría económica que el castigo a los corruptos, ver actuar a la justicia, ver probados en detalle actos de corrupción de los que ya sabía por los medios, y ver en el banquillo a algunos corruptos, ha traído oxígeno al país y una gran esperanza a la mayoría. La gente empieza a entender que corrupción y economía están vinculadas. Por muchas razones. Entre ellas, y no la menos importante, porque la lucha contra la corrupción era una exigencia de la comunidad internacional para volver a respaldar económicamente al gobierno nicaragüense.

100 DÍAS: CAL Y ARENA

El 21 de abril, en su esperado discurso y en sus declaraciones complementarias al cumplir los primeros 100 días en el gobierno, Bolaños ofreció varias informaciones que iluminaron algo un panorama económico aún recesivo y nada alentador.

La reducción del déficit fiscal exigida por el FMI para firmar con el gobierno un nuevo acuerdo de ajuste estructural no será tan drástica como se esperaba. Más bien, expresa una flexibilidad sin precedentes de parte del Fondo. Sin estar aún firmado el acuerdo con el FMI, ya varios países -el primero, Alemania- han reiniciado desembolsos, muy favorables para la economía nacional porque llegan en respaldo a la balanza de pagos y no atados a proyectos. Esta modalidad de ayuda internacional le fue cortada al gobierno Alemán. Bolaños explicó cómo dentro del actual marco legal -sin tener que solicitar nada nuevo en el conflictivo terreno de la Asamblea Nacional- su gobierno podrá paliar el agudo déficit fiscal. Entre otras cosas, porque es tal la magnitud de las exoneraciones, que recortándolas aumentará sustancialmente la recaudación de impuestos, sin tener que afrontar el costo político de establecer nuevos gravámenes.

Todo esto quiere decir que poniendo “orden”, en el más amplio sentido de esta palabra, se van sentando bases macroeconómicas favorables para Nicaragua. El punto más débil en lo macroeconómico sigue siendo la deuda interna (1 mil 700 millones de dólares), desafío para el que Bolaños ha pedido asesoría a expertos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

LO PEQUEÑO ES HERMOSO...NO SÓLO EN MASAYA

El punto más débil en el arranque de la economía sigue siendo la producción rural, en donde el nuevo gobierno carece de políticas audaces, de recursos suficientes y de una institucionalidad adecuada para atender a los pequeños y medianos productores, que este año volverán a ser castigados con la sequía causada por el fenómeno climatológico de El Niño. Atender el desafío rural se vuelve estratégico no sólo por razones económicas. También son políticas teniendo en cuenta que Arnoldo Alemán conserva un arraigado liderazgo en muchas zonas del campo.

En la Nueva Era falta aún introducir la convicción de que “lo pequeño es hermoso”. No sólo hermosos los pequeños talleres de producción en febril actividad que Bolaños tan bien conoce y valora tanto en cada casa de su Masaya natal. Existen por toda Nicaragua nada menos que 500 mil pequeñas empresas urbanas y rurales que esperan una valoración similar. Que demandan apoyo. De poco sirve que haya más dinero en los bancos si la banca nacional carece de una tecnología de créditos para el sector rural. Y si de mucho sirve que el poderoso Carlos Pellas sea el asesor económico de Bolaños para las grandes inversiones internacionales, no hay aún una figura equivalente -con recursos y visión similares- para dar respuesta a ese medio millón de pequeñas inversiones nacionales, hoy dejadas a su suerte.

UN EJEMPLO Y UNA GRAN SEÑAL

En su solemne discurso con ocasión de los 100 días -evento al que ni Alemán ni ningún dirigente del arnoldismo ni representantes de la jerarquía católica quisieron asistir- Enrique Bolaños afirmó que la lucha contra la corrupción no es negociable y será indeclinable. Y explicó que la comunidad internacional estaba cansada de apoyar a Nicaragua, debido a resultados mediocres, a que Nicaragua no ha cumplido algunos compromisos y a la corrupción.

Pedagógicamente, detalló un ejemplo: el BID mantenía bloqueado un préstamo de 30 millones de dólares por el nombramiento, durante el gobierno Alemán, de Martín Aguado como Superintendente de Pensiones, violando así un compromiso con el BID. (Los diputados liberales modificaron ad hoc la ley por orden expresa de Alemán, quien quería a Aguado, uno de los de su círculo, en ese importante cargo por lo mismo: para garantizar botín e impunidad). Un abierto caso de corrupción “castigado” financieramente por la cooperación internacional. No es el único.

Apenas dos días después del discurso presidencial, escuchamos estupefactos que Byron Jerez había sido apresado. Ningún hecho de mayor efecto que la detención del arrogante y superpoderoso Jerez para que Bolaños demostrara a amigos y rivales nacionales y a amigos internacionales que la lucha contra la corrupción va en serio. La detención, el juicio y la sentencia contra Jerez por el caso llamado del “camionetazo” estremeció al PLC. Entre la población, el júbilo se mezcló con el temor: “Y ahora, ¿qué va a pasar?” También el miedo a lo desconocido es una forma de resistencia a participar en esta escuela.

DISCRECIONALIDAD: FUENTE DE CORRUPCIÓN

Estamos aprendiendo que el grado de discrecionalidad omnipotente del Presidente de la República genera corrupción. El caso del Canal 6 con el que dio inicio la lucha contra la corrupción, fue considerado al comienzo por el propio gobierno como un caso pequeño y simbólico, que encontrado casi al azar, sería muy útil para comenzar las “clases anticorrupción”.

Aleccionador porque ponía en evidencia un modus operandi prevaleciente en el gobierno Alemán: el Presidente ordenaba por teléfono o en un pasillo o en una fiesta o por terceros a ministros o directores realizar acciones con un fin difuso (en este caso, emitir cheques de dudoso destino), y todos le obedecían sin replicar y sin solicitar por escrito la orden, sin constatar los fines de la acción, sin comprobar las metas, sin retener soportes de las transacciones...

La omnipotente discrecionalidad oral del Presidente de la República para meter y sacar, quitar y poner, traer y llevar cualquier cosa en cualquier dependencia del gobierno ha sido una práctica habitual, no sólo en el gobierno de Alemán sino en todos los que le precedieron. En este sentido, el “canalazo” ha proporcionado lecciones ejemplarizantes: han sido puestos en cuestión los cimientos de “la obediencia debida” y tal vez a partir de ahora el temor a ser despedido sea sustituido por el miedo a la cárcel y empiece a frenarse esta práctica, promotora del autoritarismo, derivada del caudillismo y caldo de cultivo de tantas formas de corrupción.

APRENDIENDO DE LEYES ACELERADAMENTE

Para poder seguir las interminables crónicas noticiosas de los medios, y sin apenas cultura legal, la población se ve desafiada a diario a aprender una terminología jurídica e institucional con la que nunca ha estado familiarizada. Hoy, forma parte de esta gran escuela conocer de los derechos de un detenido, de las funciones de un abogado, de las etapas de un proceso, de los contenidos y los vacíos de una sentencia... Asignaturas todas fuera del curriculum de la experiencia nacional. Aprendemos que es a partir de estos laberintos procedimentales y de los pequeños detalles que se construye tanto la justicia como la injusticia.

Aunque los detalles legales resultan muchos y complejos y no es fácil comprender el significado de todas las evidencias que aparecen en declaraciones y expedientes, en el caso del “cana-lazo” la población quedó totalmente clara de lo fundamental: el Presidente Alemán tiene la máxima responsabilidad, pero está libre. Y en el caso del “camionetazo” quedó totalmente clara de lo fundamental: desde la institución recaudadora, quien la dirigía benefició con vehículos de lujo, adquiridos con los impuestos de la gente, a personas -diputados, familiares de políticos, un obispo- que ya gozaban de otros muchos privilegios.

INMUNIDAD-IMPUNIDAD: UN ESCUDO

Aunque el principal soporte de la impunidad de los funcionarios públicos que saquean al Estado como botín personal es una tradición inveterada que hace intocables a quienes tienen poder político o económico, la ley de inmunidad que protege a los funcionarios públicos y a los diputados ha contribuido a dar mayor solidez al pilar de la impunidad. Deshacer el vínculo inmunidad-impunidad es indispensable para la democratización de Nicaragua. En estos años, y especialmente ahora, la población ha ido entendiendo con mayor claridad las graves consecuencias derivadas de este vínculo.

A la inmunidad se acogieron todos los funcionarios públicos del gobierno Alemán cuando entre 1997 y 1999 fueron señalados con alguna responsabilidad por la Contraloría General de la República que dirigió Agustín Jarquín. Ahora, en el caso del “canalazo” resulta escandaloso que estando presos tantos altos funcionarios del gobierno Alemán por haber obedecido sus órdenes -algunos tal vez “metían las patas, pero no las manos”- el jefe de la operación y sus dos principales brazos ejecutores, su Secretaria de Comunicación, Martha McCoy y el Secretario de la Presidencia, David Castillo, permanezcan libres, con la impunidad que les garantiza la inmunidad. Hemos aprendido, más claramente que nunca antes, el tipo de escudo impenetrable que puede llegar a ser la inmunidad.

HONESTIDAD EJEMPLAR

Hemos aprendido también que cuando un funcionario actúa con honestidad en un momento tan crucial como el que estamos viviendo establece parámetros que reducen el espacio a los deshonestos y obligan al resto de funcionarios a actuar según esa medida. El ejemplo arrrastra. Y también exige y obliga. Es el caso de la jueza Gertrudis Arias, una mujer que llegó al juicio del “canalazo” como suplente y salió como una heroína nacional, como ella mismo dijo sólo “por cumplir con su deber”.

Días después de su hazaña, a la jueza Ileana Pérez no le quedó más remedio que darle continuidad al proceso solicitando a la Asamblea Nacional que retirara su inmunidad al ex-Presidente y hoy diputado y Presidente del Parlamento Arnoldo Alemán para ser procesado en el caso del Canal 6. Tampoco la jueza Juana Méndez pudo hacer otra cosa que condenar a Jerez en el caso del “camionetazo”. El ejemplo dado por la primera jueza y la voluntad política del nuevo gobierno no les daban lugar para hacer otra cosa.

UNA FOTOCOPIA

Quitarle la inmunidad a Alemán dependía de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, controlada por diputados liberales. Cerraron filas para proteger a Alemán, caudillo del PLC y presidente honorario del partido. Primero le encontraron “pelos en la sopa” a la solicitud de desaforación y se negaron a recibirla, después tuvieron que aceptarla pero decidieron no investigar nada, más tarde enviaron la solicitud a la asesoría legal del Parlamento y finalmente archivaron la solicitud. Un procedimiento violatorio de principio a fin de la Ley de Inmunidad.

Un procedimiento muy similar al que liberales y sandinistas siguieron durante varios meses en 1998 y 1999 para evitar la desaforación de Daniel Ortega y su comparecencia en los tribunales para responder por la acusación que le formulara su hijastra por graves delitos sexuales. Como la fotocopia evocaba hechos de un pasado demasiado reciente, el mismo Ortega y varios diputados del FSLN interpretaron a su antojo lo ocurrido en aquellos años: afirmaron sin ningún pudor que Ortega siempre estuvo dispuesto a despojarse de su inmunidad, pero que habían sido los liberales quienes no quisieron dar trámite a la investigación de su desaforación para así mantenerlo presionado con este caso pendiente sobre su cabeza.

Hemos aprendido que luchar contra la corrupción no es un principio abstracto, es luchar contra los corruptos, personas muy poderosas que no tienen ningún pudor en actuar y en mentir sobre sus actuaciones, consideradas “prominentes” hasta el día antes de llegar a los tribunales o de ser mencionadas en las declaraciones de un acusado o un testigo. La lucha contra la corrupción destrona ídolos, abre heridas, genera contradicciones. Es un riesgo.

CAMBIÓ LA CORRELACIÓN DE FUERZAS

La lucha contra la corrupción ha alterado muy rápidamente la correlación de fuerzas que preveíamos dominaría los primeros meses del nuevo gobierno, una correlación que todos imaginábamos favorable a Alemán. No ha sucedido así. Alemán se ha resistido y ha presentado batalla.

Dirige un conjunto de tácticas de resistencia. Desde su primera reacción -llamar oligarca a Bolaños en una conferencia de prensa y en las calles ingratos a quienes conforman su gabinete-, ha llegado a decir tras el auto de prisión contra Jerez, que está arrepentido de haber aceptado como candidato del PLC a Bolaños y ha pedido perdón por esta decisión a sus simpatizantes y seguidores.

Alemán también emplea tácticas de repliegue. Canceló las conferencias de prensa que convocaba semanalmente como Presidente de la Asamblea Nacional, temeroso del acoso de los periodistas. Limitó a sólo dos días el presidir el plenario del Parlamento. Y se mandó a construir un túnel de vidrios polarizados que le permite entrar al edificio de la Asamblea y atravesarlo hasta llegar a la mesa de la presidencia sin toparse con ningún periodista.

ALEMÁN MANTIENE SU ESTRATEGIA

Estas tácticas de repliegue, poco usuales en su estilo confrontativo, las aplica sólo en Managua y ante los medios, que concentran su actividad en la capital, especialmente los de la TV. Pero recorre febrilmente el país alentando a las bases del PLC para que respalden su liderazgo y cuestionen y critiquen el de Bolaños. Se trata de hacerle saber a don Enrique -porque es de origen conservador, porque no es nadie sin la maquinaria del PLC, porque le debe el cargo al PLC, porque necesita de los diputados liberales para aprobar leyes-, que o detiene las lecciones ejemplares que está dando o lo aplazan definitivamente.

Qué significaría esto no está aún claro. Lo que está claro es que Alemán anda en plena campaña cambiando directivas y estructuras locales del PLC para que no lo abandonen. Él no ha abandonado su plan estratégico: mantiene que será el candidato ganador del PLC en las elecciones presidenciales del 2006 -contando ya con lo evidente: su contrincante será Daniel Ortega- y para esa gran batalla se prepara.

Aunque es obvio cuánto ha erosionado su poder el nuevo liderazgo de Enrique Bolaños y la lucha contra la corrupción, el liderazgo de Alemán al interior del PLC es aún grande y tiene bases sólidas, asentadas en la cultura caudillista. Esto permite afirmar a los que más lo conocen que si lograra capear con éxito esta primera oleada de la lucha anticorrupción, no puede descartarse ni su candidatura ni su elección en el año 2006. Al menos, es un escenario con el que hay que contar, dada la frágil, inconsistente y efímera memoria que acompaña el aprendizaje político en Nicaragua.

AZÚCAR E IMPUESTOS

Dos tácticas legales han destacado en la ofensiva de Alemán. Una, orientada a afectar al poderoso grupo Pellas, principal respaldo económico nacional de Bolaños. Otra, orientada a anular a la única institución con que cuenta Bolaños para tener beligerancia y celeridad en la lucha contra la corrupción, la Procuraduría General de Justicia.

La Ley Reguladora del Azúcar pretende suprimir los aranceles de protección que ha tenido históricamente el azúcar nacional, con el objetivo “populista” de reducir su precio a los consumidores nacionales y abrir el mercado azucarero a la competencia internacional. En una economía que nunca ha protegido a su industria nacional, esta ley resulta tardía y “de ocasión”. De aprobarse, desplomaría la única industria nacional hoy protegida y afectaría a miles de familias de trabajadores, favoreciendo a los consumidores aunque sólo en un primer momento. El propósito es obviamente político: afectar directamente al imperio azucarero del país, dominado por el grupo Pellas. La ley lleva el sello anti-oligárquico -con su buena dosis de “mengalismo”- que ha caracterizado al arnoldismo desde los tiempos en que Alemán era Alcalde de Managua.

En los tribunales, Byron Jerez utilizó una táctica complementaria. Buscando demostrar que “todos somos corruptos y todos defraudamos al Estado” declaró que los Pellas, a quien llamó asesores económicos del zar contra la corrupción (alusión a Bolaños) no habían pagado ni un centavo de impuestos por la construcción en Managua del lujoso edificio de 36 millones de dólares inaugurado en diciembre 2001 donde se ubican las oficinas centrales de todas las empresas del grupo Pellas. La información es cierta y era celosamente guardada por el propio Jerez, quien concedió la exoneración por orientaciones del Presidente Arnoldo Alemán.

UNA CAJA DE PANDORA

Si todos somos corruptos, nadie es corrupto, si todos resultan enlodados, todos quedarán limpios. Ése fue el discurso y la práctica desmoralizadores empleados por el arnoldismo durante cinco años: Ahora, mucha gente, ya desmoralizada, cree que la actual ofensiva contra la corrupción abre una caja de Pandora de la que saldrán tantos casos, tantos nombres, tanto lodo, que lo mejor sería cerrarla... y borrón y cuenta nueva. El miedo al castigo por parte de unos, y el miedo a enfrentarse a la verdad por parte de todos.

Tras la información “revelada” por Jerez aparece una verdad que también estamos aprendiendo. La corrupción estatal no podría existir sin vínculos estrechos con el sector privado. Y muchos agentes económicos del sector privado -especialmente los más grandes- se beneficiaron de la corrupción, contaban con ella. Bancos, distribuidoras de vehículos, empresas y empresarios privados aparecieron mencionados en el caso del “camionetazo”. Es previsible que en la medida en que surjan nuevas casos y causas se abrirán nuevas cajas de Pandora. Cerrarlas sin tratar de entender la lección sólo contribuirá a que quedemos aplazados en tan indispensable asignatura.

UNA BRECHA EN EL PACTO

Hemos aprendido que no puede luchar contra la corrupción un llanero solitario. Son necesarias leyes con voluntad política de aplicarlas y son necesarias instituciones, un tejido institucional. Para iniciar la lucha contra la corrupción, Bolaños llegó al aula de clases a impartir sus lecciones extremadamente limitado institucionalmente, tanto por las huellas históricas de una cultura política asentada en los dos pilares, como por las más recientes huellas del pacto Alemán-Ortega, basado precisamente en corrupciones e impunidades compartidas y en la bipartidización de todas las instituciones llamadas a colaborar en cualquier esfuerzo moralizador. Todo el terreno judicial aparecía minado y contaminado por las consecuencias del pacto. Y de las aguas del pacto han venido muchos de los lodos que hoy nos salpican.

Poco antes de las elecciones, la Fiscalía General de la República (Ministerio Público) comenzó a actuar con funciones específicas, separadas de las que antes asumía la Procuraduría General de la República. Las autoridades de la Fiscalía fueron electas bipartidis-tamente, según el pacto: Fiscal un arnoldista, Fiscal adjunta una danielista. Las autoridades de la Procuraduría quedaron en manos de Bolaños, quien aun antes de ganar las elecciones anunció que nombraría como Procurador a Oscar Herdocia, un jurista honesto. Tocados por el pesimismo generado por la hipercorrupción institucionalizada por Alemán, abundaron los análisis que coincidían en que se trataba de un nombramiento más simbólico que efectivo, porque la Procuraduría actuaría limitándose a ser el notario del Estado.

UNA VOLUNTAD IMPREVISTA

Nos equivocamos. La armazón institucional favorecedora del Estado-botín y de la impunidad que el pacto reforzó y en la que Alemán confiaba se mantiene intacta en la Asamblea Nacional, en la Contraloría, en el Poder Electoral, en la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, el montaje tenía una brecha y la armazón se desmoronó por la Procuraduría, que nos ha enseñado todo el poder que la ley permite desplegar cuando existe voluntad política para que así sea. Y cuando es así la población recibe importantes lecciones sobre lo que significa un Estado de derecho que apuesta decididamente por la transparencia.

Queremos -ha expresado reiteradamente el Subprocurador Francisco Fiallos; Herdocia está muy enfermo- investigar lo sucedido en los casos de corrupción, castigar a los responsables y recuperar los recursos públicos perdidos en estos actos. Si no es la primera vez que en Nicaragua se investigan hechos de corrupción y se recuperan recursos perdidos, sí sería la primera vez que los funcionarios ladrones terminan en la cárcel.

UN TROMPO ABRE LA GUERRA

Ante la beligerancia y eficacia de la Procuraduría -imprevista en los planes del pacto y premiada por la Unión Europea con 250 mil dólares de respaldo tras la captura de Jerez-, otra táctica legal de Alemán fue la promoción en el Parlamento de una interpretación auténtica de la Ley de la Procuraduría para cercenarle atribuciones e impedirle iniciar procesos penales contra funcionarios.

Coincidiendo con el lanzamiento de esta táctica se celebró un desayuno de trabajo entre Bolaños y Alemán, al que asistieron otros dirigentes del PLC. Horas después del encuentro, Bolaños sorprendió a la opinión pública, a la par que indignaba a los arnoldistas, al declarar que Alemán estaba “sedita”. Como cuando jugamos esos trompos sedita, que los podés poner en una uña, dijo el Presidente satisfecho. En esta ocasión, Bolaños pidió a los medios de comunicación arnoldistas -radio La Poderosa, diario La Noticia y boletín Trinchera- que me declaren la paz. Como era de esperar, y como Bolaños seguramente lo calculó, la metáfora del trompo sedita actuó más bien como una declaratoria de guerra entre bolañistas y arnoldistas que hoy mal conviven al interior del PLC. Los arnoldistas llevaban ya más de dos semanas amenazando con “pasar a la oposición” por no sentirse representados por el gobierno Bolaños.

DECLARACIONES INSÓLITAS: ELECCIONES CORRUPTAS

Como táctica de máxima presión, y en unas declaraciones insólitas e infamantes para los mismos dirigentes liberales que las formularon, éstos no tuvieron pudor en afirmar en un documento que publicaron los medios arnoldistas: El Partido liberal está dispuesto a colaborar para que haya cero tolerancia para la corrupción en nuestra nación, pero hay que recordar que mucho de lo que se percibe como corrupción son acciones cuyo fin era movilizar financiamiento para cubrir los costosos gastos políticos que, entre otras cosas, lo llevaron a usted (Bolaños) al poder. Confesaban ellos mismos una sospecha que cargó el país durante toda la campaña electoral: estaba siendo financiada con actos de corrupción propiciados por otro histórico caldo de cultivo de la corrupción: la confusión Estado-Partido. Bolaños se defendió afirmando que toda la contabilidad de su campaña presidencial la había llevado al centavo y totalmente aparte de la campaña de los diputados.

DEL DESAYUNO A LA CENA

El capítulo siguiente al desayuno de trabajo fue una cena de trabajo. Bolaños invitó a su casa a trece diputados liberales -varios de ellos destacados arnoldistas- para discutir el plan que daría inicio al ciclo agrícola. Sólo tres se atrevieron a asistir, el resto recibió orientaciones de Alemán de no llegar. Interpretaban que Bolaños quiere dividirlos. Bolaños interpretó el hecho como falta de pantalones de los ausentes, como un grave desaire y como una abierta declaración de guerra. Pero afirmó, optimista y seguro, sabedor del respaldo con el que cuenta, que peleará esa guerra y la ganará. Y que seguirá en la lucha contra la corrupción, machucando callos hasta que salga toda la pus que hay en este país. Es tanta que aflige. Si de verdad sale toda, ¿quién quedará a salvo de semejante avalancha?

Aunque las razones políticas de esta guerra han nacido de la lucha anticorrupción, que tanto afecta al grupo arnoldista, razones más profundas tienen que ver con los esfuerzos de un grupo de liberales para democratizar al partido y para apartarlo de una cultura caudillista y prebendaria, convencidos de que ningún esfuerzo será más eficaz para continuar en el poder durante décadas. Son también profundas las razones personales que explican esta guerra: Bolaños y Alemán son dos políticos antisandinistas y de derecha muy hábiles, pero sus estilos son totalmente diferentes: derroche y ostentación contra austeridad y orden, chabacanería contra sutileza, caudillo contra empresario, siglo XIX contra siglo XX. El siglo XXI aún no llega al país...

APROVECHAR, MANIPULAR

Abiertas de par en par las puertas de entrada a la escuela anticorrupción, con lecciones diarias, organizaciones de la sociedad civil, algunos dirigentes sandinistas más o menos alejados del danielismo, y algunos dirigentes de la Convergencia aliada al FSLN, han querido aprovechar esta oportunidad para convocar al pueblo a movilizarse en las calles contra la corrupción. El argumento que esgrimen es que sólo con una movilización popular sostenida, Bolaños irá a fondo en esta lucha y se logrará castigar, especialmente a Alemán y al círculo de hierro que le sigue rodeando.

Queriendo capitalizar el momento y manipular los sentimientos que genera, Daniel Ortega y el FSLN se han presentado también como abanderados de la lucha anticorrupción, tratando de mezclarse con estos grupos. El motor con que tratan de movilizar es otro: la lucha contra la corrupción debe ser una lucha contra el neoliberalismo, argumentando que la raíz de la corrupción es el modelo neoliberal, raíz también de la pobreza.

MARCHAS Y ENCUESTAS

Por un lado, no es difícil imaginar que Bolaños irá lo más a fondo que pueda en esta lucha, contando con el respaldo de la comunidad internacional, y muy especialmente del gobierno de Estados Unidos, que al cancelarle la visa a Byron Jerez fue quien dio el tiro de salida en esta carrera y, de hecho, la sigue orientando. Por su talante, Bolaños confía más en este respaldo y en las encuestas que periódicamente manda a hacer su equipo de gobierno para tomarle el pulso a la opinión pública que en manifestaciones callejeras por masivas y ruidosas que éstas sean. Las encuestas realizadas días antes del apresamiento de Jerez expresan que el 97% de los nicaragüenses respaldan la lucha anticorrupción que ha iniciado.

Por otro lado, obviar la cultura política histórica, que tiene en el Estado-botín y en la impunidad dos de sus más firmes pilares, para vincular automáticamente neoliberalismo y corrupción no educa. No es más que la gruesa cortina tras la cual el FSLN trata de encubrir los actos de corrupción que cometieron tantos de sus dirigentes en el gobierno, y especialmente al abandonarlo en 1990.

BANDERA LIMPIA EN MANOS SUCIAS

Cualquier movilización contra la corrupción aparece distorsionada si es el FSLN y Daniel Ortega quienes la promueven, convocan o encabezan. Bandera limpia llevada por manos sucias no irá muy lejos en esta encrucijada nacional.

La corrupción ha estado tan arraigada en Nicaragua que resulta un serio obstáculo que un grupo político tan descalificado por amplios sectores de la población trate de manipularla. La población, tanto la liberal como un gran sector de la sandinista, se siente incómoda, y hasta indignada, con las posiciones anticorrupción del FSLN, y no es pequeño el grupo poblacional que está a la espera de que la lucha anticorrupción toque a algunos dirigentes del FSLN para convencerse de la importancia, la imparcialidad y la eficacia de esta lucha.

La Procuraduría General de Justicia parece decidida a abrir causas por algunos de los casos de corrupción relacionados con “la piñata”. La piñata sandinista fue el robo colectivo más grande de la historia de Nicaragua y estamos estudiando algunos casos que consideramos no han prescrito, porque sus consecuencias están vigentes y porque el derecho a la propiedad es un derecho humano y las violaciones a los derechos humanos no prescriben, ha comentado Francisco Fiallos. Si algunos de estos casos -u otros que involucran a dirigentes del FSLN- fueran toca- dos, no puede descartarse que el pacto PLC-FSLN retoñe de alguna forma, evidenciándose así cuáles fueron sus verdaderas raíces.

EL PACTO ESTÁ AHÍ

Mientras se archivaba la solicitud de su desaforación, Alemán empezó a explorar la posibilidad de llegar a un arreglo con Bolaños: abandonaría su cargo de Presidente de la Asamblea e incluso se apartaría durante un tiempo del escenario político, a cambio de que no se presentaran nuevas pruebas contra él en el caso Canal 6 ni en ninguna otra causa. Solicitaba un “puente de plata” con la garantía de permanecer inmune e impune.

Alemán exploró a dos bandas, también con Daniel Ortega. Lo encontró “en palco” contemplando lo que ocurre, calculando lo que ocurrirá y midiendo costos y beneficios antes de moverse hacia un bando o hacia otro.

Bolaños necesita los votos del FSLN en la Asamblea -ya Ortega se los ha puesto “a la orden”-, pero Bolaños no necesita de una alianza con los danielistas. El FSLN no representa en estos momentos ninguna amenaza, ni política ni económica, para el proyecto de Bolaños. Tras la bancarrota en el centro del poder económico sandinista construido en torno al grupo Centeno y al Interbank, y sin un triunfo electoral -que hubiera permitido al FSLN reestructurar ese poder desde el Estado-, el FSLN ha perdido capacidad de presión sobre sus rivales e influencia en el país. Además, mientras el sandinismo permanezca cautivo del danielismo -como demostró el proceso electoral-, Bolaños podrá darse el lujo de garantizar el control del sandinismo hasta asfixiarlo, sin tener necesidad de confrontarlo.

La amenaza seria para Bolaños vendrá de la reactivación del pacto entre Ortega y Alemán, que sigue ahí. Lo supimos el 8 de mayo. La propuesta de reformar la Ley de la Contraloría, consensuada entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, para ser ejecutada por los diputados del FSLN y del PLC en la Asamblea -son una mayoría absoluta-, está destinada a entorpecer, frenar y anular el eficiente trabajo de la Procuraduría. Esta propuesta nos recuerda que el pacto sigue ahí. Listo para reeditarse. Listo para nuevos capítulos de impunidad.

¿ASIMILAREMOS TANTAS LECCIONES?

Terminamos de escribir y a diario seguimos aprendiendo. La lucha contra la corrupción genera noticias tan preocupantes como alentadoras a velocidad de vértigo. La situación, por tan novedosa e inesperada, no deja de ser riesgosa. Los “dos meses” que el Presidente Bolaños ha anunciado durará esta “ofensiva” -sería ya un avance entenderla no como guerra sino como una gran escuela- nos obligarán a cursos intensivos en los que comprender muchas lecciones, algunas bastante dolorosas. ¿Tendremos capacidad para asimilar tanto en tan poco tiempo? Y si la escuela mantiene sus puertas abiertas durante más tiempo y la economía no termina de despegar y continúa la recesión, ¿tendremos ánimo y ganas de seguir asistiendo a las aulas?

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