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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 157 | Marzo 1995
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Internacional

Ciudadanos del Planeta y del siglo XXI

La ciudadanía global, la del nuevo siglo, nace de una amplia alianza de valores éticos y de intereses comunes frente a amenazas colectivas y busca la civilización de la simplicidad. Es un consenso que surge desde abajo y desde dentro de la cultura.

Xabier Gorostiaga

La rapidez, profundidad y el carácter de las transformaciones ocurridas en el mundo en las dos últimas décadas implican un cambio de época dominado por una revolución conservadora de carácter global que pretende presentar como inevitable una globalización homogénea y neoliberal del mercado mundial, basada en la privatización, en la competencia y en la liberalización de las economías, bajo la égida de los organismos financieros internacionales. Vivimos un cambio de época más que una época de cambios.

El paradigma dominante ha provocado una globalización desde arriba, elitista, concentradora y centralizadora de la riqueza, de las tecnologías, del poder militar y político como nunca antes se había visto en la historia de la Humanidad. Al mismo tiempo, la pobreza y el desempleo han crecido, excluyendo a grandes masas de población convertidas en población superflua, provocando mayor fragmentación y polarización en las sociedades, tanto en las sociedades " de los dos tercios" del Norte como en las sociedades "de un tercio" en el Sur.

Concatenada y simultáneamente se produce una crisis ecológica mundial, producto de este estilo de desarrollo y de esta revolución tecnológica. A la vez, la explosión de población en los últimos 20 años en los países del Sur, la mayoría en condiciones de pobreza y miseria, ha provocado que la lucha por la sobrevivencia multiplique el ritmo de la catástrofe medioambiental. Los pueblos indígenas y campesinos, que preservaron por siglos el medio ambiente, han sido forzados por el modelo de capitalismo neoliberal a convertirse, ellos también, en depredadores de la Madre Naturaleza para poder sobrevivir.

Diez signos de una crisis de civilización

Diez hechos determinantes ejemplifican y prueban las tendencias agravantes de la crisis, que no es sólo del modelo de crecimiento sino una crisis de civilización.

La civilización de la copa de champán. Vivimos en un mundo en el que el 20% de la humanidad que esta en lo alto de esa "copa" controla el 83% de las riquezas del mundo. Y el 20% que está en el pie de la "copa" sobrevive sólo con el 1.4% de las riquezas mundiales. En otras palabras, más de mil millones de seres humanos sobreviven con sólo un dólar al día y 3 mil millones de personas viven con un poco más de 2 dólares diarios. Esta injusticia en la distribución de la riqueza tiende a crecer. El informe de Naciones Unidas, Desarrollo Humano 1994, indica que en 1960 la brecha en la distribución de la riqueza aumentó el ingreso de ese 20% más rico en 30 veces más que el ingreso del 20% más pobre. Pero en 1993, lo aumentó ya en 61 veces más.

Estamos en una era en la que el capital flexible producto de la revolución tecnológica, del management y de la electrónica permite la concentración y centralización del poder como nunca antes en la historia. Las metrópolis e imperios del pasado, fundados y basados en la explotación colonial, nunca alcanzaron este nivel de concentración y centralización del poder. Nunca antes se creó la abismal diferencia entre el poder y el estándar de vida entre un pequeño grupo de países privilegiados del Norte y la gran mayoría de naciones del Sur, ni siquiera en la época colonial.

Las élites cognoscitivas

La concentración del conocimiento es aún mayor. La disparidad Norte Sur en la inversión en Investigación y Desarrollo refleja la tendencia a una concentración cada vez mayor del conocimiento en las naciones del Norte, en una época en que la intensidad del conocimiento es la llave para la acumulación. El más reciente best seller en Estados Unidos, The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life, de Richard J. Herrstein y Charles Murray, profesores de Harvard, es provocativo y amenazante. Los autores nos presentan una élite cognoscitiva (cognitive elite), que se consolida en el poder en la Sociedad Tecnológica, por su alto IQ (coeficiente de inteligencia).

Estas élites cognoscitivas se reproducen a sí mismas en la universidad y en la empresa, por su vinculación con los más ricos y poderosos y se aíslan en forma creciente del resto de la población. "Estas tendencias sin control conducirán a Estados Unidos hacia una sociedad de castas (caste society), donde la clase baja (underclass) se quedará fijada en el fondo de la sociedad y la élite cognoscitiva más consolidada en la cumbre, reestructurando las reglas de la sociedad de tal forma que resulte cada vez más difícil que puedan perder". Esta meritocracia debe ser apoyada con becas federales recomiendan los profesores de Harvard . En vez de dedicar recursos a los menos calificados deberían concentrarse en los más superdotados (gifted). La civilización de la copa de champán tiene sofisticados defensores que tratan de demostrar lo natural y lógico de las diferencias sociales.

El crecimiento acelerado de multimillonarios, que poseen fortunas personales de más de mil millones de dólares, es también un fenómeno de este cambio de época. La edición de julio/94 de la revista Forbes Magazine analiza las grandes fortunas del mundo actual presentando datos estadísticos que son una aberración desde el punto de vista económico y un verdadero escándalo desde una perspectiva cristiana.

Según Forbes Magazine, 358 personas no estamos hablando de corporaciones transnacionales tienen individualmente capitales personales acumulados del orden de los 762 mil millones de dólares. En otras palabras, estas personas poseen el equivalente al ingreso per cápita del 45% de la población mundial. Es decir, lo que tienen 2 mil 400 millones de pobres. El número de multimillonarios se ha incrementado en un 140% entre 1987 y 1994.

El país con el récord en crecimiento de multimillonarios es México, país que el FMI y el Banco Mundial han presentado como ejemplo de lo que las políticas de ajuste estructural neoliberal pueden lograr. No es sorprendente que la sublevación indígena de Chiapas coincida con la explosión de los millonarios y con la crisis financiera de enero/95, mostrando la vulnerabilidad de este modelo de ajuste estructural y la fragilidad de un crecimiento basado en la especulación financiera. A la par, la Ley 187 de California dejó perfectamente claro que el Tratado de Libre Comercio, tan central en el modelo mexicano, es sólo mercado libre para el capital y las mercancías, para los ricos, pero no para el pueblo trabajador.


Los dividendos de la paz no han sido cosechados al final de la guerra fría. El gasto militar en 1993, la asombrosa cifra de 815 mil millones de dólares, es equivalente al 40% del ingreso per cápita de la humanidad, a pesar de que ya terminó la guerra fría. ¿Contra quiénes van a ser utilizadas estas armas? ¿Quién es el enemigo? ¿Somalia? ¿Ruanda? ¿Haití? Hemos pasado de la guerra fría internacional a la guerra de la inseguridad ciudadana social e individual. La seguridad privada como negocio está prosperando tanto en el Norte como en el Sur, y probablemente supera los 100 mil millones de dólares anuales. Los 200 millones de armas que hay actualmente en manos de ciudadanos de Estados Unidos indican que el final de la guerra fría, al sucumbir la amenaza del "imperio del mal", no ha traído la paz esperada. Vivimos en un planeta de ciudadanos armados para defenderse a sí mismos de la pobreza y de los pobres.


El tráfico de drogas es también un síntoma. Según el informe de la INTERPOL de mayo/94, los montos provenientes del narcotráfico son del orden de 400 mil millones de dólares anuales, de los cuales 100 mil millones son "lavados" por los bancos transnacionales. La reciente Declaración de Nápoles (noviembre/94), tras la reunión patrocinada por Naciones Unidas, que fue respaldada por 138 países, asumió el compromiso de frenar el delito internacional, que genera unos 750 mil millones de dólares anuales por tráfico de drogas, venta ilegal de armas y prostitución. La falta del sentido de la vida, la búsqueda escapista a través del uso de las drogas y el sexo y el fundamentalismo político y religioso están ahondando la inseguridad ciudadana e incrementando el crimen.

Norte y Sur: conceptos éticos

La crisis del medio ambiente la produce en nuestra época tanto el excesivo consumo de un pequeño número de países del Norte como el empobrecimiento creciente de los países del Sur. La pobreza y la necesidad de sobrevivir a cualquier costo ha comenzado a representar una nueva amenaza para la fauna, la flora y la vida de los océanos. Las megápolis del Sur Sao Paulo, México, Calcuta, Shangai, El Cairo , agigantadas por el desarrollo irracional y por la masiva migración interna de campesinos revelan la falta de dirección, de racionalidad y de sensibilidad de la actual revolución tecnológica.


Hay crecimiento pero sin empleo. Aún cuando pudiésemos recuperar las tasas de crecimiento del pasado, la perspectiva a nivel mundial es la de un crecimiento sin empleo donde en todo el mundo el PIB y la fuerza de trabajo crecen más rápido que la generación de nuevos empleos, excepto en el sureste de Asia. Esto hará que "la copa de champán" tienda a concentrarse más y que la brecha de la desigualdad se ahonde tanto en la sociedad del Norte como en las sociedades del Sur. Incluso en los Estados Unidos y en las compañías transnacionales de punta se reproduce el fenómeno de concentración del poder y la riqueza. Los actuales empleos se reducen, mientras los gerentes que buscan cómo disminuir esta fuerza de trabajo incrementaron el promedio de sus salarios, de 1.2 millones de dólares anuales en 1992 casi 2 millones en 1993.

La nueva pobreza en el Norte revela que la asimetría, la marginación y la exclusión creciente de buena parte de la población humana es un fenómeno mundial que va en aumento. El Norte y el Sur ya no son conceptos geográficos sino conceptos socio económico políticos y sobre todo, conceptos éticos. En el Sur tenemos nuestro Norte: ricos que son parte de ese 20% privilegiado al que no le falta nada. También el Norte tiene su Sur: los inmigrantes y los trabajadores marginados por el desempleo o por el llamado empleo virtual (trabajo temporal, sin afiliación sindical ni beneficios sociales), que viven en condiciones cada vez más semejantes a las de la población del Sur.

Nicaragua: pregunta sin respuesta

El modelo de crecimiento basado en las exportaciones es ambiguo y contradictorio. En la llamada década perdida en América Latina (años 80), las exportaciones crecieron en casi un 60%, mientras las importaciones disminuyeron en proporción al PIB en casi un 15%. Es decir, fue potencialmente una década de acumulación. Sin embargo, las condiciones estructurales que crean la deuda externa, los desiguales términos de intercambio y la fuga de capitales provocaron que América Latina transfiriera al Norte, descapitalizándose, una cantidad de aproximadamente 500 mil millones de dólares. La crisis actual de México indica que esta situación no fue corregida por el ajuste estructural de los diez últimos años.

El caso de Nicaragua es paradigmático. Nicaragua es el único país del mundo cuyo ingreso per cápita es 59% más bajo en 1994 que en 1960, con un ingreso per cápita actual equivalente al de 1945, al de hace 50 años. Nicaragua es el país, junto con Guyana, con la deuda más alta de la historia económica del mundo, una deuda seis veces mayor que su PIB (11 mil millones de dólares de deuda y un PIB de 1 mil 800 millones). Por otra parte, Nicaragua es el país que más ayuda externa per cápita ha recibido en los últimos 5 años, a excepción obviamente de Israel. A pesar de esto, su crecimiento económico per cápita continúa siendo negativo, y después de cinco años de paz este crecimiento negativo es aún un 40% inferior al de 1985, cuando el país estaba en plena guerra. Un país potencialmente rico, pero con más del 60% de desempleo y más del 70% de la población bajo niveles de pobreza.

Esta situación se prolonga bajo el estricto acuerdo del ESAF y bajo un control meticuloso del FMI y el Banco Mundial, que monitorean periódicamente el funcionamiento de la economía nicaragüense. ¿Quién estará monitoreando el aumento de la ingobernabilidad en Nicaragua y en tantos otros países del Tercer Mundo? Esta situación nos obliga a preguntarnos dónde estamos y hacia dónde vamos. México y Nicaragua fueron considerados al comienzo de los años 90 como experiencias esperanzadoras en un nuevo orden económico y político. En 1995, a la hora de la Cumbre Social que reúne a los representantes del mundo, México y Nicaragua se presentan como dos interrogantes todavía sin respuesta. Por todo esto tenemos que mirar la otra cara de la moneda de este estilo de desarrollo, analizar sus contradicciones y encontrar en esta dialéctica la superación de la crisis.

El neoliberalismo cuestionado

La sociedad civil está emergiendo a nivel global con una comunidad de nuevos valores, actitudes e intereses en respuesta las amenazas comunes en todos los continentes. Una globalización desde abajo, desde adentro y abierta ha venido cobrando fuerza en la última década. La falsa profecía de la inevitabilidad del mercado se ha topado con propuestas alternativas encarnadas en proyectos endógenos, participativos y acumulativos a nivel local, nacional, regional y mundial. Las Cumbres de Río de Janeiro (ecología) El Cairo (población), Madrid (50 años del FMI BM) y Copenhague (lo social) evidencian la irrupción a todos los niveles y en todos los sectores de estos nuevos sujetos locales globales. Existe hoy una visión, propuestas y esperanzas transformadoras en pleno contraste con el temor y la incertidumbre de quienes comprenden que sus fórmulas de estabilización y ajuste no están funcionando.

La rebelión de las culturas frente a la homogenización que les amenaza en su identidad e idiosincracia hace que los nuevos sujetos de la sociedad civil sean difícilmente incorporables al paradigma de la globalización desde arriba, en la que sólo puedan participar como consumidores pasivos. Más aún, en la que sólo participan los que tienen cierto poder adquisitivo.

Estas voces y redes alternativas de carácter mundial que irrumpen con protestas y con propuestas de solución ante el agravamiento de la situación, no han encontrado ni espacio ni respuesta en las estructuras del poder opaco que domina el llamado "nuevo" orden, lo que manifiesta la incapacidad, fragilidad, falta de legitimidad y credibilidad del Grupo de los Siete, de las instituciones de Bretton Woods y del paradigma que presentan como inevitable. La Cumbre Social encontró fuerte oposición porque se realiza en un momento de debilidad y de agotamiento del modelo dominante de desarrollo y en el inicio de un período de acumulación y unidad de las fuerzas sociales alrededor de propuestas alternativas a nivel global.

Es creciente la crítica pública de los gobiernos a las políticas de ajuste estructural, tanto en el Sur como en el propio Norte. También las critican ex funcionarios de los organismos de Bretton Woods. Por otro lado, el mundo académico y científico ha superado sus vacilaciones de mediados de los 80 y mayoritariamente se manifesta en contra de los arrinconados Chicago Boys. Pero lo más significativo es la fuerte polémica interna dentro de los organismos financieros internacionales, entre los sectores más técnico académicos y los funcionarios políticos. Abundan las evaluaciones internas y de comisiones externas que cuestionan severamente las debilidades, insuficiencias e incluso serios fracasos del modelo neoliberal.

La nueva retórica de las instituciones financieras internacionales, que "secuestran" el lenguaje de las ONGs e incluso el de la teología de liberación, revela que están a la defensiva y que necesitan recobrar legitimidad y credibilidad. El momento es oportuno para pasar "de la protesta, sin propuesta a la propuesta con protesta", como anunciaba recientemente el movimiento de mujeres del Perú.

El nuevo espacio abierto por la crisis se revela profundamente en las declaraciones de los más altos jerarcas de las instituciones financieras internacionales. Michael Camdessus, director del FMI, expresó en un sorprendente discurso de 1992: "Nosotros, que estamos a cargo de la economía, somos los administradores de una parte, en todo caso, de esta gracia de Dios: el alivio de los sufrimientos de nuestros hermanos. Y somos los procuradores de la expansión de su libertad. Sabemos que Dios está con nosotros en la tarea de hacer crecer la fraternidad".

Camdesuss sostiene que "el mercado es el modelo de organización más eficaz para aumentar la riqueza individual y colectiva". "Pero si el mercado dice es totalmente dejado a sus mecanismos, existe el gran peligro de que los pobres sean aplastados. En lógica pura, la fijación de precios puede ser su sentencia de muerte. El mercado debe ser vigilado, enmarcado para seguir siendo libre y también para seguir siendo justo. He ahí por qué no se puede aceptar la sustitución del fundamentalismo marxista por un fundamentalismo de mercado. El mercado no puede ser abandonado a su lógica, porque la economía no se reduce a la técnica sino que tiene como referencia al ser humano. El mercado está sobrecargado por las fuerzas de la muerte y de la vida. Esta realidad, sobre la cual cada uno de nosotros, de una manera u otra, tiene una función, una responsabilidad: es ahí donde la racionalidad económica y la construcción del reino de Dios convergen".

Franz Hinkelammert interpreta estas declaraciones como "el intento de recuperación de la teología de liberación por la teología del imperio, transformando de esta manera la opción por los pobres en opción por el FMI". "Camdessus afirma necesita una ética del mercado porque la lógica del mercado puede destruir al mercado mismo". ¿Se trata de una nueva retórica o de una revisión del simplismo y reduccionismo del pasado? ¿Intento de cooptación de la teología de la liberación o elaboración de una teología del mercado para la renovación y permanencia del capitalismo?

Lo único claro es que por todos lados el modelo neoliberal muestra signos de debilidad y que su eficiencia y credibilidad están cuestionadas. No puede, pues, ser inevitable. Un nuevo espacio y un nuevo tiempo se han abierto para redefinir el concepto de desarrollo, para vincular a los sujetos alternativos y para iniciar un plan de acción nacional e internacional solidario para una estrategia de cambio global.

El desarrollo alternativo ya comenzó

Existen hoy múltiples experiencias concretas en todos los continentes que, endógenamente, han llegado a un conjunto de visiones, propuestas y alternativas, partiendo de sus propias raíces. Este enorme conjunto de micro y meso experiencias tienen en común valores, intereses y actitudes con un alto grado de semejanza frente a las amenazas comunes.

Existe hoy una civilización desde abajo que prioriza la calidad de la vida, la sostenibilidad, la equidad y sobre todo, la felicidad compartida, única forma de felicidad humana. En diversas formas, desde diversas culturas y pueblos en los cinco continentes, emerge un conjunto de prioridades compartidas que podrían conceptualizarse como la búsqueda de una civilización de la simplicidad. Simplicidad que es más compleja, rica y sofisticada que el simplismo y el reduccionismo que pregona y propone el mercado total.

El desarrollo alternativo es posible. De hecho, ya ha comenzado. "El paradigma del nuevo desarrollo ha comenzado a triunfar decía esperanzado Ul Haq, ex Ministro de Planificación de Pakistán en la última conferencia de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en México, abril/94 . Percibo humo blanco viniendo de las chimeneas de las ciudades del crecimiento económico. La batalla política, sin embargo, apenas está comenzando.

La fragilidad y el agotamiento, además de las contradicciones crecientes del modelo actual, permiten y exigen un desarrollo alternativo. El mayor obstáculo es la capacidad que hasta hoy ha tenido el sistema de paralizar y destruir todo intento de alternativa. La oportunidad y el desafío de la Cumbre Social es movilizar una dinámica de implementación, un plan de acciones y mecanismos independiente, con evaluación y seguimiento. No se puede permitir que domine la fatiga de conferencias experimentada después de la Cumbre de Río. Las soluciones deben ser endógenas y propias, desde adentro y desde abajo, pero estas alternativas necesitan un marco de referencia global, espacios y reglas del juego que permitan el surgimiento de un Nuevo Orden Económico y Jurídico mundial.

Respetar la biodiversidad cultural

Basados en la acumulación de experiencias endógenas, se pueden resumir ocho propuestas básicas de desarrollo emergente alternativo. La superación de la cultura de la civilización antagónica, basada en la confrontación y la lucha. La nuestra es una civilización antagónica: confronta al Norte contra el Sur, al hombre contra la mujer, al blanco contra el de color, el crecimiento contra la naturaleza, la homogenización contra la diversidad, el presente contra el futuro, el consumo contra la felicidad.

Se necesita una cultura de la armonía y de la tolerancia que integre la diversidad del mundo y la ciudadanía global. Las inevitables explosiones creadas por la intolerancia y la opresión (Chiapas, Somalia, Chechenia, Bosnia, Ruanda...) no hacen más que reafirmar la necesidad de una cultura de participación, de tolerancia y de respeto a la diversidad compartida. Nace en las nuevas experiencias alternativas un nuevo sentido de tolerancia que se combina con una creciente falta de credibilidad en los partidos políticos e incluso en personajes políticos que llegaron a movilizar y a crear importantes movimientos sociales no hace mucho. Se percibe también en la sociedad civil una creciente desconfianza y abstención respecto del Estado y de los procesos electorales, situación que nace de la manipulación de la actual democracia ambigua, que no permite una participación genuina de los nuevos sujetos ni en los partidos ni en el Estado.

El predominio de la geocultura sobre la geopolítica y la geoeconomía. No solamente la cultura está tomando preponderancia sobre las fuentes tradicionales del poder económico y político sino que se da una confrontación entre dos tipos de cultura. La geocultura dominante pretende la homogenización de la cultura desde arriba, desde los sueños e imágenes globales (global dreams and global images), desde una cultura enlatada en el cable de TV, en las películas y en la música global. Michael Jackson ¿hombre mujer? ¿blanco negro? ¿joven maduro? es un ejemplo perfecto de la cultura de imágenes globales que impone el mercado total, como lo es la hamburguesa Big Mack (el mismo gusto, tamaño y precio para todo el mundo y en todo el mundo), los zapatos Nike o Reebok, los videos, los discos...

Frente a la homogenización global desde arriba y para los de arriba, los proyectos alternativos buscan la diversidad cultural endógena, con identidad y autonomía complementarias, capaz de crear el equilibrio y la armonía que la biodiversidad de la naturaleza logra en el medio ambiente. Las diversas experiencias alternativas de desarrollo buscan superar la politización y el economicismo del pasado y pretenden incorporar a los sujetos que respondan al mundo del trabajo, de la naturaleza, del género, de la cultura y de la nueva generación niños y adolescentes . A los sujetos del futuro. Se trata de una geocultura radical, que busca su raíz en la profunda simplicidad y calidad de la vida, convencidos de la incapacidad del sistema actual de integrar un desarrollo equitativo, sostenible y participativo por su pauta de acumulación, basada en la maximización del lucro con alto consumo y crecimiento irracional.

El desarrollo no puede ser importado

La democratización del mercado y del Estado. La nueva geocultura no debe seguir "satanizando" el mercado ni aceptando como inevitable la llamada "democracia del mercado". El énfasis debe ponerse en la necesidad de la democratización del mercado, transformándolo en un instrumento de participación y equidad que supone luchar contra la mono oligopolización que caracteriza hoy a los mercados en todo el mundo.

La democratización del Estado, su transparencia y rendición de cuentas a la sociedad civil es fundamental, junto con una mayor participación descentralizada de los municipios, los gobiernos locales y las ONGs. Se recuperará así el principio de subsidariedad: lo que puede hacerse local y sectorialmente no debe hacerse centralmente ni en el Estado ni en los partidos ni en las propias organizaciones de la sociedad civil.

La globalización desde arriba y el creciente poder de las transnacionales y las agencias internacionales están desplazando y transnacionalizando al Estado nacional. Hay una sentida necesidad de desarrollo endógeno que supere el viejo dirigismo del Estado y el nuevo dirigismo de las agencias internacionales. El propio Banco Mundial enfatiza este aspecto en una excelente y sorprendente evaluación interna sobre el ajuste en Africa (mayo/94). El BM menciona el fracaso de la cooperación externa: por carecer de un proyecto africano propio, ha sido consumida por "el Estado vampiro" en el pasado y hoy por las "élites vampiras".

La ayuda económica no ayuda y frecuentemente se convierte en un freno para el crecimiento. La ayuda y la transferencia tecnológica sólo pueden ser complementarias de un proyecto endógeno. El desarrollo no puede ser importado. Como enseña el sureste asiático, el Estado y el mercado no son contradictorios sino complementarios. La propia experiencia asiática exige hoy la reforma y democratización del Estado como un elemento insustituible del desarrollo y complementario al mercado. Nuestro mundo requiere de Estados pequeños, eficaces, normativos y transparentes, que respondan y a la vez ayuden a generar participativamente el proyecto endógeno de desarrollo.

Democratizar el conocimiento

Reafirmar la capacidad y potencialidad de los medianos y pequeños productores, de las organizaciones locales y municipales como actores prioritarios del desarrollo a nivel nacional e internacional, propiciando la integración hoy factible de estas fuerzas endógenas. Sin superar la marginación e incluso la exclusión del mercado que hoy padece el potencial productivo de los pequeños productores, el desarrollo sostenible y la estabilidad política son imposibles.


La vinculación macro micro en cada sociedad es una de las tareas más deficientes y a la vez más necesarias en las nuevas experiencias. La vinculación macro micro a nivel del Estado nación requiere crear el eslabón perdido o eslabón intermedio, lo que implica la formación del capital humano de profesionales y técnicos que respondan a los valores e intereses de los pequeños y medianos productores de la sociedad civil más que a las fuerzas del mercado monopólico y transnacionalizado.


La democratización del conocimiento es una de las tareas más acuciantes. Sobre todo, la reforma de esa universidad que reproduce y fortalece la "civilización de la copa de champán". Tanto la falta de educación como el propio sistema educativo son parte del problema del subdesarrollo. Los sistemas educativos contribuyen más a perpetuar el subdesarrollo que a superarlo.

La democratización del conocimiento, su inserción al servicio de las necesidades, valores e intereses en la globalización desde abajo, es parte de la nueva geocultura que se requiere para el desarrollo alternativo de fines del siglo XX.

La vinculación de universidades y de institutos de investigación y tecnología del Norte y del Sur para enfrentar conjuntamente la concentración del conocimien to puede ser un factor nuevo y determinante en la vinculación de lo macro micro y de lo meso mega de la globalización desde abajo. El apartheid tecnológico y del conocimiento es tan perverso como el apartheid racial. Pero la integración racial o la tecnológica, sin identidad y proyecto propio, puede ser tan dañina o más que el propio apartheid. La integración complementaria y equitativa de las diversidades es un elemento fundamental de la nueva geocultura desde abajo.

El ritmo cultural, la identidad e idiosincracia son tan fundamentales para el desarrollo económico y tecnológico como para el desarrollo cultural. Es también esencial para el desarrollo de cada Estado y de cada mercado. La cultura es la base para un desarrollo armónico y en él la mujer y la ecología son hoy los factores más importantes.

Promover la inserción selectiva en el mercado mundial, superando la tentación desesperada de la autarquía y el desenganche del mercado global (delinking), promoviendo un vínculo selectivo en correspondencia con las necesidades y etapas del proyecto particular de desarrollo de cada región, está en el centro de lo alternativo. El Sur no puede prescindir ni aislarse de los megamercados (Comunidad Europea, TLC, Asociación de Países del Pacífico). Tampoco pueden incorporarse a ellos sometiéndose a la agenda, prioridades y reglas de juego definidas unilateralmente por el Norte. El caso del "éxito" de México es una lección ejemplar. La meso mega integración al nivel internacional (integración regional con el bloque de los megamercados) es una de las más difíciles tareas del desarrollo alternativo y uno de los retos mas difíciles de enfrentar.

La reforma y reestructuración de las instituciones de Bretton Woods. En torno a la Cumbre Social se busca establecer una agenda y un calendario para una evaluación independiente de la instituciones de Bretton Woods (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de Comercio), que permita su transparencia, rendición de cuentas, democratización interna e integración orgánica bajo el control de Naciones Unidas, para lograr la complementariedad y no la contradicción actual entre ellas y las agencias de desarrollo del sistema de Naciones Unidas.

Ciudadanos del Planeta

Lo único permanente en una época de cambios y más aún, en un cambio de época, es el cambio. La revolución más profunda de los tiempos modernos es la revolución equitativa, participativa, sostenible y armónica entre los seres humanos y con la naturaleza. Hoy en día, esta relación no se debe ni puede producir sólo dentro del Estado nación sino al nivel de la ciudadanía planetaria, de nuestra aldea global. La revolución tecnológica de fines del siglo XX ha permitido la comunicación de las experiencias y ha abierto un nuevo espacio, por primera vez en la historia, a la interdependencia solidaria de una ciudadanía global. Este consenso emergente es un desafío mayor para el capitalismo salvaje que lo que fue el socialismo de Estado.

En estas experiencias, sin embargo, no se percibe, ni tampoco se cree, en una utopía universal y globalizable. La crisis del socialismo real y del paradigma neoliberal han demostrado el fracaso de paradigmas totalizantes, porque imponen o cooptan desde arriba y desde afuera las experiencias propias.

La nueva visión que subyace en el desarrollo alternativo es la integración de utopías parciales, múltiples y acumulativas, basadas en proyectos endógenos locales y en una amplia alianza de valores éticos y de intereses comunes frente a la amenazas colectivas. La globalización desde abajo es un esfuerzo en común, consensuado y genuinamente democrático de la nueva ciudadanía del siglo XXI.

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