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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 236 | Noviembre 2001
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El Salvador

¿Podrá ganar el FMLN las elecciones?

FSLN y FMLN: dos organizaciones que fueron revolucionarias y dos realidades nacionales parecidas pero no iguales. ¿Influirá la derrota electoral del FSLN en victorias o en derrotas futuras del FMLN? He aquí algunos apuntes para imaginar posibilidades.

Roberto Cañas

El martes 6 de noviembre las primeras planas de los dos periódicos matutinos de El Salvador anunciaban la victoria electoral en Nicaragua de Enrique Bolaños. El Presidente Francisco Flores habló por teléfono con el presidente electo para felicitarlo, y declaró: "Trabajaremos con el nuevo gobierno. Lo que quieren nuestros pueblos es la democracia y la libertad, no quieren volver a un régimen totalitario en el que tienen que hacer cola para que les den sus alimentos. Un proyecto a la cubana, un proyecto comunista, un proyecto que busque restringir las libertades ya no va a tener cabida en Centroamérica".


"Amenaza talibán"

Hasta finales de octubre, las elecciones en Nicaragua pasaban casi totalmente desapercibidas para la mayoría de la población salvadoreña, mientras dirigentes de la derecha y de la izquierda las seguían con ansiedad. La derecha sentía una "amenaza talibán sobre Nicaragua", reconocía el fracaso de la gestión del Presidente Alemán y del gobierno corrupto que dirige, y veía en un eventual triunfo de Ortega una distorsión difícil de conciliar con la dinámica de los nuevos tiempos. Según los análisis de la derecha, si Ortega triunfaba, podría optar por dos caminos: mantener los principios y métodos de su anterior régimen, aunque quizás con otro estilo; o intentar una reconversión desde el poder hacia un rumbo neoliberal. En ambos casos, el pronóstico era reservado. Así que, con un profundo suspiro de alivio, recibió la derecha salvadoreña la noticia del triunfo de Bolaños.

Alivio también por razones económicas. Los grupos empresariales salvadoreños han sido siempre muy agresivos en su expansión hacia el resto de Centroamérica. Son conocidos los negocios que el presidente Alemán tiene con grupos económico-financieros salvadoreños en la pesca y la madera. Por su parte, Bolaños siempre se ha sentido como en su casa en San Salvador y con su llegada a la Presidencia es previsible que los empresarios salvadoreños incrementen las posibilidades de hacer negocios en Nicaragua.

Ni lo esperado ni lo deseado

En su interior, el FMLN no dejaba de acariciar la esperanza de que un triunfo de Ortega resucitara los ánimos revolucionarios en El Salvador en momentos en que, como partido, el FMLN se encuentra atrapado en pleitos estériles que le han generado enormes costos políticos. Según Rodolfo Cardenal, Vicerrector de la UCA, "de la última pesquisa acerca de la intención de votos de los salvadoreños y salvadoreñas realizadas en octubre, ARENA está en 16 y el FMLN en menos de 8". Estos resultados no tenían nada que ver con la dinámica del FSLN en el proceso electoral en Nicaragua, sino con las pugnas internas del FMLN en El Salvador. En esta situación, algunos en el FMLN que el triunfo de Ortega provocaría un efecto-demostración de la viabilidad de los triunfos electorales de la izquierda en Centroamérica.

El triunfo de Bolaños no fue ni el esperado ni el deseado por el FMLN. Humberto Centeno -del sector ortodoxo- declaró: "Los resultados de las elecciones nicaragüenses no afectarán en nada al FMLN", rechazando "que Estados Unidos haya estado ejerciendo presión para que la gente no vote por el Frente Sandinista". En la otra acera, Celina Monterrosa -del sector renovador- declaró: "La derrota de Daniel nos afecta en términos demostrativos". "Hoy más que nunca la izquierda en América Latina tiene que renovarse", señaló Francisco Jovel, considerando que la derrota de los sandinistas deja lecciones que debe aprender la izquierda, que "tiene que presentar nuevas propuestas y nuevas caras".

Hay que decir que a los sectores más conservadores del FMLN siempre les han parecido raras y chocantes actitudes y comportamientos de los sandinistas, que se expresan en sus cambios de colores, consignas y discursos. Para el responsable de las relaciones internacionales del FMLN, Eugenio Chicas, no era comprensible que el FSLN hiciera su campaña renunciando a su propia imagen. Tampoco cabe en su mente cómo el FSLN hizo alianzas que no le generaron valor agregado con la Contra, con la Democracia Cristiana, con Antonio Lacayo, muchos menos la alianza -el pacto- que hizo el FSLN con el mismo Arnoldo Alemán.

FSLN y FMLN: parecidos, pero no iguales

Aunque el FMLN y el FSLN son organizaciones parecidas, no son iguales. Desde sus orígenes hubo diferencias. Farabundo Martí se unió al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Augusto C. Sandino en las montañas nicaragüenses, pero Martí era marxista y Sandino nacionalista y se separaron. Farabundo Martí regresó a El Salvador para contribuir a la fundación del Partido Comunista a finales de los años 20.

Durante cuarenta años el Partido Comunista de El Salvador (PCS), fue la única organización de izquierda en el país. Este monopolio lo perdió cuando de su seno salió Salvador Cayetano Carpio para fundar una de las primeras organizaciones guerrilleras, las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), que junto a otra organización guerrillera, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) -integrada por miembros de la juventud comunista y democristiana- iniciaron la lucha armada en El Salvador. Luego se formaron otras tres organizaciones guerrilleras, que con diferentes orígenes ideológicos y organizativos, dieron lugar en octubre de 1980 a la creación del FMLN.

El factor que unía a las cinco organizaciones que integraron el FMLN fue la agudización del conflicto social que existía en el país, que apuntaba al desencadenamiento de un conflicto armado. Desde inicios de la década de los 70 la vía electoral para el acceso al poder político estaba ya agotada en El Salvador. La unidad del FMLN surge y se consolida para librar una lucha político-militar, que se generalizó en todo el país con la ofensiva del 10 de enero de 1981.

Unidad de cúpulas en un escenario de guerra

Desde 1981, la guerra dominó todo el escenario político. Y la unidad del FMLN era meramente cupular. En los distintos frentes de guerra accionaban cinco organizaciones distintas, con cinco direcciones y cinco esquemas organizativos militares y políticos diferentes. Cada una aportaba desde su punto de vista particular y las síntesis se lograban no sin agotadoras discusiones cuando se reunían los cinco máximos dirigentes.

Dentro del FMLN las organizaciones que llevaban la voz cantante eran las que tenían más desarrollo militar. La discusión dominante era acerca de la estrategia militar: si se operaba en unidades pequeñas -concepción más guerrillera- o en grandes agrupamientos como batallones y brigadas.

El FMLN tiene una tara de nacimiento: su tendencia a discutir y rediscutir los temas de interés en interminables reuniones. Solamente en la negociación de los acuerdos de paz, y obligado por las circunstancias de tener que llevar una posición única día tras día a la mesa de negociaciones, el FMLN se convertía en brillante tomador de decisiones, proponiendo acuerdos realistas que hacían avanzar las negociaciones.

Un conflicto armado de más de diez años permitió que el FMLN se convirtiese en un partido legal y pudiera participar en elecciones. El surgimiento de la izquierda en la arena legal ha sido el fenómeno más novedoso en el sistema político de la historia salvadoreña. Después de la firma de los acuerdos de paz en 1992, el FMLN tuvo que enfrentar una transición muy difícil. Cambiar estructuras y fuerzas hechas para la guerra en estructuras y fuerzas aptas para la lucha electoral generó muchas tensiones.

Una difícil transición entre disputas internas

Los acomodamientos post-paz de los dirigentes y los miembros del FMLN no fueron ni rápidos ni sencillos. Muchos combatientes entraron a la época de paz convencidos de que tantos esfuerzos y sacrificios habían sido recompensados con resultados muy escasos. La idea de un triunfo militar que permitiría pasar a la construcción del socialismo sustituyendo el mercado por una economía planificada y la propiedad privada por la propiedad social estaba muy extendida, y al no lograrse dejó muchas frustraciones y sinsabores. Hoy, son muchos los viejos militantes que no sienten ningún intéres en participar en la lucha electoral.

El FMLN miraría el futuro inmediato con más claridad si asumiera el mercado como una realidad inevitable, al menos en el corto y mediano plazo, y desarrollara estrategias políticas acordes con esta realidad. Estrategias que puedan controlar las imperfecciones del mercado, combatan los monopolios y controlen los oligopolios, y que impulsen una política fiscal progresiva en la que los que tengan y ganen más paguen progresivamente más impuestos, representarían grandes avances para el país.

A pesar de todo, buen desempeño electoral

A pesar de todo, si analizamos el desempeño electoral del FMLN desde 1994 -fecha en que participó por primera vez en un evento electoral- los resultados no han sido nada malos. Las cifras muestran un partido en ascenso electoral: el FMLN captó 287,881 votos en 1994 y 369,709 en la elección de diputados tres años después, obteniendo la mayoría parlamentaria en el año 2000. En menos de 10 años, el FMLN incrementó en más del 63% su peso electoral. En las últimas elecciones obtuvo el 35.22% de los votos. Especialmente, votan por el FMLN los núcleos poblacionales urbanos.

El ascenso electoral del FMLN se explica por el deseo de cambio del pueblo salvadoreño tras años de gobiernos areneros que han sumido al país en mayor pobreza y desigualdad, obligando a emigrar a dos millones de salvadoreños, que hoy viven en Estados Unidos por la incapacidad del sistema de darles oportunidades de empleo, ingresos y una vida digna.

Las elecciones en el horizonte de ARENA

A pesar de tan notable ascenso electoral y de ser la primera fuerza de oposición en el país, el panorama electoral para las elecciones de diputados y alcaldes del 2003 y para las presidenciales del 2004 se presenta muy incierto. Las disputas intestinas en el FMLN están teniendo un enorme costo político y si no se enfrentan a tiempo podrían llevar a la izquierda a una debacle electoral en las próximas elecciones.

La elección de finales de noviembre 2000 del nuevo Coordinador del FMLN en la Convención Nacional es un paso decisivo en el camino a estas elecciones. ARENA les sacó ventaja: unificaron al partido, eligieron un nuevo coordinador y un consejo nacional antes que el FMLN. Y como dice René Figueroa, jefe de los diputados areneros, ARENA ya está en campaña para el 2003. "El nuevo COENA -afirma- no quiere desperdiciar el tiempo: ya incluyó a sus 29 diputados en comisiones de trabajo para las elecciones del 2003 y el 2004". Bien preparado, ARENA amenaza con recuperar la mayoría legislativa y los municipios de las cabeceras departamentales y apunta con especial atención a un objetivo: recuperar la alcaldía de San Salvador.

El nuevo Coordinador de ARENA es Roberto Murray Meza, presidente del grupo económico Agrisal, dueño de toda la cerveza y del agua envasada que se consume en el país, representante de Mercedez Benz etc., etc. Como fiel representante del uso patrimonialista de los bienes del Estado, se propone mantener en el poder a ARENA para asegurar estabilidad y crecimiento a sus negocios.

ARENA está bien preparada para estas elecciones: tienen el gobierno, en alianza con los mas fuertes grupos económico-financieros del país; invertirán todo el dinero que sea necesario para ganar; y cuentan con el apoyo seguro de los dueños de los medios de comunicación social que modelan la opinión pública.

FMLN: pugnas, divisiones, descalificaciones

El debate interno en el FMLN, entre ortodoxos y renovadores, parece eterno por lo largo y sin salida. Recuerda Rubén Zamora: "Al momento de su fundación y durante el desarrollo de la lucha armada la definición ideológica de los componentes del FMLN era explícita y claramente marxista". Sin embargo, cuando se plantea la legalización del FMLN como partido legal y electoral en 1992 la definición ideológica se modifica: los estatutos definen al FMLN sin referencia alguna al marxismo-leninismo. Ni siquiera plantean en forma explícita el socialismo como objetivo.

En septiembre de 1993 se agudizaron las diferencias entre las cinco organizaciones que integraban el FMLN: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) proclamó su adhesión a la socialdemocracia, y junto con la Resistencia Nacional (RN) buscó una redefinición de los estatutos y de los postulados ideológicos del Frente. Ante la imposibilidad de que el partido aceptara sus tesis, el ERP y la RN abandonaron el FMLN en diciembre de 1994, aduciendo que el FMLN había perdido viabilidad como fuerza electoral en el marco de la democracia representativa.

En 1995 la referencia al socialismo volvió a aparecer en los textos oficiales del partido, encontrándola en una resolución del Consejo Nacional, donde se definen cuatro características ideológicas del tipo de partido que debe ser el FMLN: "pluralista, democrático, revolucionario y socialista".

Después comenzó hablarse de que el FMLN debía transformarse en un partido de tendencias. Hoy, los llamados que se hacen son a la concertación y a la unidad del partido en medio de un pleito que la población no entiende, mientras el partido no se orienta a dar respuesta a las necesidades más apremiantes de la gente. En el debate actual del FMLN nadie se está planteando alternativas viables para superar la enorme desigualdad socioeconómica existente en el país, donde según el último informe del Programa Mundial de Alimentos, el 20% más rico acapara más del 50% del ingreso total, y el 20% más pobre no tiene siquiera el 4%. Los salvadoreños más ricos tiene ingresos casi 15 veces más altos que los mas pobres. El debate interno del FMLN se separa de forma abismal de ésta y de otras crudas realidades del país.

Ortodoxos, renovadores, institucionalistas

La simplificación del debate entre renovadores y ortodoxos al interior del FMLN es potenciada por la prensa, que pretende con esto atacar al FMLN en su conjunto y hacer que tome carta de ciudadanía entre la población esta opinión: si los miembros de ese partido no pueden ponerse de acuerdo entre ellos, ¿cómo podrán concertar con el resto de la sociedad? Esto demuestra que no están listos para gobernar el país.

Ortodoxos son los de la Corriente Revolucionaria Socialista, que en su mayoría son miembros del Partido Comunista y que están acompañados por ex-miembros de las FPL. El tipo de partido que propugnan es un Partido único de clase, sin tendencias, regido por el centralismo democrático, y conducido por una "vanguardia revolucionaria", que debe garantizar la estabilidad, la cohesión interna y la pureza del proyecto.

En el otro lado, el Movimiento Renovador entiende al FMLN como un partido pluriclasista y plurideológico en la diversidad de las vertientes socialistas y democráticas, integrado por corrientes o por otras formas de integración.

En medio de estas dos tendencias han surgido los "institucionalistas" que pugnan por la unidad del partido, llaman a la desarticulación de los grupos creados al interior del FMLN, y convocan a la firma de un acta de compromiso con este fin.

Ortodoxos y renovadores tienen diferencias ante la realidad electoral. Los ortodoxos no ven atractivo participar en serio en las elecciones presidenciales buscando ganarlas porque sienten que si ganan sólo administrarían la crisis provocada por el modelo neoliberal impuesto, y en este caso consideran que es mejor actuar como oposición. Los renovadores aspiran a ganar las elecciones, porque "por estrechos que sean los márgenes, siempre existe la posibilidad de elegir y siempre existe la responsabilidad de decidir".

El candidato: Héctor Silva

Aunque aún falta mucho para marzo 2004, fecha de las elecciones presidenciales, en un país donde los candidatos pesan más que sus ofertas electorales, se habla desde hace tiempo de que la mejor carta que tiene el FMLN para una candidatura presidencial es la del alcalde de San Salvador, Héctor Silva. Silva es médico, salió de la Democracia Cristiana para formar el Movimiento Popular Socialcristiano y desde entonces ha sido aliado del FMLN. Últimamente, por necesidades estatutarias, se hizo militante del partido, puesto que para ser candidato necesita tener esa condición. En el debate interno, Silva ya tomó posición y trabaja en el agrupamiento institucionalista.

El presidenciable Silva no crea tantos anticuerpos en la sociedad salvadoreña como los desataría un candidato comunista como Schafik Handal. Silva es de familia adinerada del Oriente del país, tiene modales suaves, viste bien, habla inglés, y estudió en los mismos colegios que sus adversarios de la derecha. Para llegar a ser un candidato con posibilidades, en un contexto donde el voto del FMLN no es suficiente, debe ser capaz de conformar una amplia alianza político-social que enfrente con éxito la maquinaria de ARENA.

Silva es partidario de una política de "realismo concertado" Actualmente, busca negociar con ARENA la aprobación del Presupuesto General de la Nación a cambio de la aprobación de los préstamos para la Alcaldía de San Salvador, para los que son necesarios los votos de la derecha en la Asamblea. "Yo creo que lo lógico y lo sensato sería tratar de construir una alianza, incluso con ARENA. Se trata de ser realistas y de gobernar bien el país buscando cuáles son los puntos de coincidencia -dice Silva-. Y hay un sector con el que sí se impone una alianza rápida: la empresa privada, sobre todo en temas como la inversión y la política tributaria. La concertación nacional es una de las condiciones para la gobernabilidad de El Salvador". Éste es el pensamiento del más posible y más potable candidato de la izquierda.

¿Es posible la propuesta de Silva? No es tan sencillo negociar con una derecha fuerte que compara lo que pide con justicia el Alcalde de San Salvador con una Carta al Niño Dios: "Esto es lo que yo quiero y esto es lo que tú quieres, yo te doy lo que tú quieres, dame lo que yo quiero. Y se arregló todo, y los salvadoreños muy contentos y muy felices". Comentan así burlescamente en la derecha los planteamientos del alcalde capitalino.

Gobiernos locales: clave de victoria

Sólo cada cierto tiempo se juntan en el país las elecciones de gobiernos locales y de diputados con las elecciones presidenciales. El año 2003 serán las elecciones municipales y un año después serán las presidenciales. Los resultados de las elecciones de alcaldes y diputados serán determinantes para el resultado de las presidenciales, puesto que en sólo un año es muy difícil revertir una derrota electoral previa.

En el ámbito local, el FMLN gobierna hoy en una importante cantidad de concejos municipales. Su gestión se desarrolla con distintos niveles de éxito, pues administrar un gobierno local con poco presupuesto no permite hacer mucho. En lo que el FMLN sí ha tenido cierto éxito es en la promoción de la participación ciudadana, en la modernización de la administración municipal y en la transparencia en el manejo de los fondos públicos, lo que no es poco.

Como en otros países, en El Salvador el penúltimo peldaño de la escalera a la Presidencia de la República ha sido la Alcaldía de San Salvador. Así lo fue para Napoleón Duarte, alcalde de la capital varias veces y después Presidente. Así sucedió con Armando Calderón Sol, de ARENA. Héctor Silva lo sabe y está terminando su segundo período en la Alcaldía de la ciudad más compleja del país. La aprobación de los préstamos del BID pendientes en la Asamblea le son indispensables para financiar varios proyectos de impacto con los que pretende terminar con éxito su gestión como alcalde.

¿Qué hacer?

En una situación económica tan crítica, en el contexto de una coyuntura internacional tan complicada, ganar las elecciones presidenciales no le resultará fácil al FMLN. Tendrá que recuperar la credibilidad perdida por su incapacidad de administrar pugnas internas que consumen sus energías en debates interminables. Deberá desarrollar la capacidad de construir alianzas y de sumar, retos en los que ha perdido mucho terreno. Y deberá entender que debe mantener la visión socialista en un horizonte utópico, admitiendo que llegar al socialismo no es para esta generación y que lo prioritario aquí y ahora en El Salvador es trabajar activamente por la construcción de la democracia y por buscar y encontrar soluciones efectivas a los problemas de la pobreza y de la aguda desigualdad económico-social.

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