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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 230 | Mayo 2001
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Nicaragua

Un guión electoral con abuso de efectos especiales

Faltan aún los programas de los partidos y son muchas las incertidumbres en el rodaje. Los que dominan el escenario, a falta de un guión de calidad, están irresponsablemente dedicados a incluir en el film efectos especiales.

Equipo Nitlápan-Envío

Actualmente, cuando una película carece de un buen guión, de un sólido argumento, de buenos actores, puede disimular todas estas graves fallas usando efectos especiales. Usando y abusando, según cuanto sea lo que se quiera esconder. Los efectos especiales mantienen a los espectadores fijos en la butaca. Aterrorizan, estremecen, conmueven, garantizan siempre un público cautivo. Camuflan todos los vacíos del guión. Abril fue un mes de efectos especiales en la película electoral nicaragüense.

PLC: crisis en la idea original

Después de las dos encuestas inaugurales, que situaban en un primer lugar -aunque aún no ganador- a los sandinistas y dejaban casi empatados a liberales y conservadores, una tercera encuesta nacional, realizada a petición del PLC a fines de marzo y principios de abril por la empresa Borge y Asociados, causó conmoción. La encuesta demostraba que si las elecciones hubieran sido en las fechas del sondeo, el FSLN las hubiera ganado en primera vuelta (FSLN:35% PLC:25% PC:10%). Más significativo: también las hubiera ganado si sólo hubieran participado dos partidos, FSLN y PLC (34% vs 29%). El porcentaje de indecisos detectado por la encuesta fue 30% y el de quienes se declararon "sin partido" 47%.

La encuesta acumuló nuevos temores en el set de rodaje del PLC. Aun eliminando de la competencia al Partido Conservador (PC) -propósito confesado del alemanismo- la situación no favorecía al PLC, cuyo principal eje propagandístico ante el electorado y para atraer al PC a una alianza se resume en el clamor ¡No dividamos el voto democrático!, pretendiendo hacer sinónimos democrático y antisandinista. La encuesta demostraba que la no participación del PC, más que aglutinar el voto antisandinista bajo la bandera roja del PLC, lo que hacía era aumentar el número de indecisos y de potenciales abstencionistas.

Aunque restaron importancia a los resultados ("nuestra campaña no ha empezado aún", "nuestros candidatos apenas han aparecido", "el FSLN no suma más votos que ésos que ya tiene y ésos que ya tiene los irá restando a medida que avance la campaña"), políticos, voceros y activistas del PLC -con el Presidente Alemán a la cabeza- optaron por emplear escandalosos efectos especiales en su guión electoral.

Un guión irresponsable

Al pactar, Arnoldo Alemán y Daniel Ortega buscaron forzar el bipartidismo y encuadrar en sólo dos carriles jefeados por dos caudillos toda la política nacional y los votos de la ciudadanía. No lo han logrado aún. Los medios, en la medida en que recogen las voces de una opinión pública en desarrollo, lo impiden a diario. Forzar el bipartidismo en una sociedad como la nicaragüense que poco a poco ha ido madurando, haciéndose más educada y más informada -y por eso más plural- requiere de todo tipo de mecanismos polarizantes. El objetivo del pacto es alinear a toda la sociedad bajo dos banderas. Izquierda-derecha, pobres-ricos, democracia-antidemocracia, bien-mal, tinieblas-luz... Todas estas simplificaciones y falsificaciones de la realidad sirven a un mismo fin: llevar a toda la población a sólo dos polos de pensamiento y actuación, y a sólo dos urnas electorales. El doble carril conviene por igual a los intereses del danielismo y a los del alemanismo, pero hasta el momento quien está usando y abusando de forma más burda de mecanismos polarizantes es el alemanismo, empeñado a fondo en generar miedo entre el electorado.


Este mes abundó en señales lamentables y preocupantes. Una masacre atroz cometida en Siuna contra una familia liberal por una banda de delincuentes -pertenecientes al ya desmovilizado grupo rearmado FUAC- dio pie a un escándalo nacional iniciado con declaraciones del Presidente Alemán, que no sólo acusó al FSLN de estar detrás de estos asesinatos, sino que desde ese día llena sus discursos de sangre, atemorizando a los electores con los Atilas del pasado, que sumirán al país en la cultura de la atrocidad, el salvajismo y la barbarie si el FSLN ganara las elecciones.

Los medios de comunicación que respaldan al gobierno y otros políticos liberales agarraron la seña del productor del film e incrementaron el bombardeo con la metralla del miedo: si gana el FSLN, más exactamente si gana Daniel Ortega, no sólo habrá un tiempo de incertidumbres económicas -sobre esto no hay dudas y existe consenso nacional-, sino que asistiríamos a asesinatos y a torturas, y volvería la guerra y el luto. La irresponsabilidad es compartida por los primeros actores de la película. En uno de sus primeros actos de campaña post-encuesta, el candidato del PLC Enrique Bolaños, hablando ante desmovilizados de la Resistencia en Estelí, se presentó como un contra y anunció que al llegar al poder por primera vez va a haber en el gobierno, en la silla presidencial, un contra como yo, y vamos a gobernar especialmente para la contra. ¿No es irresponsable este mensaje en un país con tantas heridas de guerra que no han podido ser cicatrizadas? Un gobierno "para la contra" dejaría fuera a la mayoría de la sociedad, estaría contra al menos una tercera parte de la población que sigue identificándose como sandinista. ¿Cómo puede calificarse de democrática esta propuesta excluyente, que significa un retroceso fundamental en los pasos de reconciliación dados a partir del fin de la guerra en 1990 durante el gobierno de doña Violeta?

¿Guión de terror?

¿Le dejará algún rédito electoral al PLC tan irresponsable campaña de terror sicológico? Está claro que el voto rural -con excepción de Occidente y zonas de Las Segovias- es un voto liberal. Lo demostraron los resultados de las elecciones municipales. No pareciera necesario ni adecuado ahondar el miedo en esa cantera de votos seguros. ¿A quién se dirige entonces esta campaña? El 51% de los electores tiene entre 16 y 30 años. Muchachos y muchachas que, por su edad, no vivieron la experiencia de guerra y escasez que trata de evocar -distorsionadamente- la confrontativa campaña liberal. Su edad los impermeabiliza contra el miedo. Ser joven es mirar hacia adelante y no hacia atrás, es temeridad, rebeldía, es desoir consejos de viejos.


Miedo, aunque expresado en formas más finas y diplomáticas, tratan de inducir también los funcionarios del gobierno estadounidense. Varias declaraciones del embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Oliver Garza, expresando preocupación por un eventual triunfo del FSLN sirven de abono -¿químico u orgánico?- al guión liberal. En la gran potencia del Norte han hablado también altos funcionarios del nuevo gobierno republicano de George Bush jr. sobre esta "preocupación". Es justo preguntarse si esta campaña tendría tanta justificación si el FSLN no llevara como candidato a Daniel Ortega y si no se supiera cuán secuestrado está el FSLN por Ortega. En cualquier caso, es válido preguntarse si estas declaraciones injerencistas suman votos al PLC o más bien actúan como un bumerang y lo que hacen es galvanizar justos sentimientos nacionalistas incrementándole votos no danielistas a Ortega.

Cardenal Obando: inesperado efecto especial de suspense

En los mismos días en que el Presidente Alemán acusaba al FSLN de ser responsable de asesinatos atroces en Siuna y que Alemán se declaraba amenazado de muerte por los sandinistas, cuando el guión giraba hacia el género de terror, la sociedad asistió a un sorpresivo e inesperado efecto especial. Al final de la homilía de la misa que celebró en la Catedral de Managua el domingo 28 de abril el Cardenal Miguel Obando Bravo dijo tener información sobre un plan, de alcance centroamericano, para asesinar a obispos, cardenales y sacerdotes que luchan contra el aborto. Obviamente, para asesinarlo a él. De forma no velada, el Cardenal relacionó este plan con las ONGs y colectivos feministas que trabajan por defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres nicaragüenses. La denuncia, amplificada desmesuradamente por todos los medios de comunicación nacionales -también los internacionales- añadió una nueva conmoción a un ambiente ya muy cargado.

Buscando sumar suspense, el Cardenal se negó reiteradamente a ofrecer ningún otro dato de tan macabro plan a la Policía Nacional -autoridad competente para investigar una denuncia de este tipo-, mencionando únicamente, una y otra vez, que sus fuentes eran fidedignas. Días después, los medios -que, a falta de institucionalidad, actúan como policías, fiscalizadores, investigadores- documentaron que las "fuentes fidedignas" habían sido algunas personas participantes en un seminario sobre derechos sexuales celebrado el 4 de abril en Managua con gente de toda Centroamérica. En esa reunión la prestigiosa periodista guatemalteca Laura Asturias había comentado la necesidad de eliminar a sacerdotes, cardenales y obispos del diseño de las políticas públicas de salud reproductiva. Sus palabras fueron grabadas y comunicadas al Cardenal.

Con gran lucidez y dignidad, el Movimiento de Mujeres Autónomas de Nicaragua y representantes de ONGs que trabajan con las mujeres cuestionaron públicamente el proceder del Cardenal y anunciaron que estudiaban el denunciarlo en los tribunales por injurias y calumnias. Mientras, políticos de todas las tendencias -Daniel Ortega a la cabeza- se comunicaban con el Cardenal y lo visitaban para expresarle su preocupación y su solidaridad.

Iluminación y tramoya con sombras

Varias preguntas tienen pendientes aún para su guión los asistentes de producción y los realizadores liberales. La principal tiene que ver con lo que puede crecer en simpatías su candidato presidencial, Enrique Bolaños. ¿Mostrará Bolaños más independencia de Alemán, el primer mandatario y el primer millonario de Nicaragua, una vez que sea definitivamente inscrito como candidato y todas las luces lo enfoquen a él? En su gira electoral por los Estados Unidos, Bolaños se atrevió, por fin y por primera vez, a señalar dos errores fundamentales de Alemán durante su gestión, que ya termina: no depurar a tiempo de su gobierno a malos elementos y no aclarar ante los nicaragüenses su situación financiera. En Nicaragua, Bolaños ha insistido en que Alemán no es corrupto porque nunca han podido probarle ningún acto de corrupción, obviando la bien demostrada fragilidad y falta de independencia del sistema judicial nicaragüense. Sin embargo, para mostrar distancia de Alemán en otros terrenos sensibles, ha anunciado que cuando alcance la Presidencia anulará eso que hoy se repudia y se conoce como el pacto. ¿De qué forma lo haría? Pareciera, por sus mismas declaraciones, que piensa sustituir el bipartidismo forzado por un unipartidismo a la fuerza.

Futuro: ¿secuencia incierta?

Tanto Daniel Ortega como Enrique Bolaños han planteado que, al ganar, reformarán la Constitución. Ortega, para instalar en Nicaragua un régimen parlamentario -sin aclarar suficientemente en qué consistiría-. Bolaños, para anular el pacto que le dio espacios institucionales al sandinismo.
Hoy por hoy, un eventual gobierno de Enrique Bolaños se percibe como una especie de "gobierno interino" durante el cual Alemán controlaría el Legislativo hasta que en el año 2006 -o antes, según sea la reforma de la Constitución- vuelva a ser candidato a Presidente de la República. Bolaños sólo llega al gobierno a cuidarle la silla a Alemán, vienen alertando varios políticos liberales no alemanistas. Si incierto es el guión electoral, lleno totalmente de incognitas está el guión post-electoral.

El necesario sello verde del film

Entusiasmados y seguros con la gran ventaja con que arranca e incluso crece Daniel Ortega desde las primeras encuestas, los realizadores del film electoral en el set rojinegro están sacando amplia ventaja de las torpezas que cometen los realizadores liberales. Ante la posibilidad de que el Partido Conservador sea eliminado de la contienda por decisión de los magistrados liberales del Consejo Supremo Electoral (CSE) anulando las firmas de respaldo, el FSLN defiende apasionadamente la participación de los verdes. Si inhiben al Partido Conservador sería como un golpe de Estado. El FSLN se va a oponer a esta ruptura de la institucionalidad y aquí no habrá elecciones, advirtió Edwin Castro, vocero de la campaña electoral del FSLN.

La defensa de la participación del PC no sólo se explica porque le resta votos al PLC y esto facilita una victoria del FSLN en primera vuelta. Más importancia tiene ahora ya para el FSLN la legitimación del mismo proceso. Si participan sólo dos partidos, los dos partidos del pacto, podrían cuestionarse más fácilmente los resultados de los comicios, y el FSLN urge desde ya de ir construyendo una legitimidad que avale su victoria en las urnas, que da como segura.

El FSLN está preparando a 100 mil personas para que visiten cada casa del país y para que defiendan cada voto en cada junta electoral. Daniel Ortega ha seguido insistiendo en que perdió en 1996 porque en las elecciones hubo fraude. En búsqueda de efectos especiales intimidantes, Edwin Castro advirtió: ¡Si hay otro fraude como el de 1996 este país se baña en sangre! En un clima de tensión creciente, resulta indispensable darle toda la legitimidad posible a un proceso de orígenes tan excluyentes, y ninguna pieza más adecuada para ese propósito que asegurar la inclusión de los conservadores.

Efectos de legalidad-ficción

Los realizadores del FSLN salpicaron con efectos de suspense en su guión. En respuesta a las reiteradas acusaciones de Alemán responsabilizando al FSLN de la masacre de Siuna, Daniel Ortega anunció que acusaría ante los tribunales al Presidente de la República por injurias y calumnias. Poderoso golpe de efecto. La acusación se hizo efectiva. Pero Alemán goza de inmunidad. Y advirtió -ante los medios, no en los tribunales, como correspondía- que no se despojaría de su inmunidad para responder a sandeces.
Suavizando el efecto al aclarar que no se trataba de desaforar a Alemán despojándolo de su inmunidad, sino de forzarlo a rectificar y a retractarse, Daniel Ortega anunció después, en la tarima del Primero de Mayo, que él sí se despojaría de su inmunidad para ir a los tribunales y responder cualquier acusación que Alemán quisiera hacerle. Machista golpe de efecto que no debe faltar nunca en ninguna película de caza-bandidos.

En esta no prevista pero espectacular secuencia de legalidad-ficción, la sola mención de las palabras desaforación e inmunidad en boca de Daniel Ortega trajo a la memoria de los medios y de la opinión pública la denuncia que por abuso sexual incestuoso le hiciera hace tres años su hijastra Zoilamérica Narváez y ante la que Ortega actuó cobardemente amparándose en su inmunidad para no responder. Contó para ello con la complicidad de dirigentes y bases del FSLN y de los diputados liberales y sandinistas, que pactaron el entierro del caso en los archivos de la Asamblea Nacional.

Efectos de ética-ficción para borrar la denuncia de Zoilamérica

Al hervor de la campaña, y pretendiendo hacer olvidar aquella alianza tácita, políticos del PLC, y el mismo Presidente Alemán, quisieron revivir el caso con declaraciones de ética-ficción, mientras los políticos del FSLN minimizaban la vigencia de la denuncia de Zoilamérica, alentados por esa increíble impunidad social que les ha permitido lanzar como candidato, nada menos que a la Presidencia de la República, a un hombre acusado de tan grave delito. ¿Podría haber sucedido esto en otros países más desarrollados? Sólo en una democracia como la nicaragüense puede tener tanta cancha un personaje como Daniel Ortega, dicen los "análistas de la calle".

¿Cuánto puede empañar la campaña electoral de Daniel Ortega un caso que, a pesar de tanta impunidad social, permanece abierto en la memoria de la sociedad nicaragüense, que convive con la duda y a la que nunca se le respetó su derecho a conocer la verdad? ¿Tratará Daniel Ortega en estos meses de encontrar alguna "salida" para limpiarse de esta mancha?

¿A qué efectos de ética-ficción decidirá recurrir? ¿Una salida jurídica, armando un proceso rápido y amañado que concluya que el caso ya prescribió? ¿Una salida política, rearmando los ejes por los que atribuyó la denuncia a un infame complot contra él, tal como ha venido manteniendo en todas sus declaraciones desde 1998 hasta hoy? ¿Una salida simbólica, haciendo un gesto público y teatral de arrepentimiento, lo suficientemente ambiguo como para "reparar" y así engrandecer su actual imagen de "convertido al buen camino"? ¿O simplemente el candidato se mantendrá en ese silencio irresponsable que confirma la verdad de la denunciante y que induce a tantas otras víctimas y victimarios a seguir callando sobre el cáncer social que es en Nicaragua el incesto?


La corrupción en el guión

El bajo puntaje del PLC en las encuestas se debe, en grandísima medida, a los casos de corrupción protagonizados por altos funcionarios del gobierno y por el propio Presidente Alemán, omnipresente activista del partido del que es presidente honorario. La espesa sombra de la corrupción presidencial acompaña al candidato Bolaños a donde quiera que va.

El FSLN no ha asumido nunca la bandera de la lucha contra la corrupción, institucionalizada por el gobierno liberal. No podía hacerlo teniendo tantos de sus dirigentes -hoy candidatos a diputados- historias tan poco transparentes y tan conocidas en su haber. ¿Cómo tirar piedras a techo ajeno teniendo el propio tan desprotegido? No podía hacerlo, teniendo el pacto Alemán-Ortega tan importante agenda oculta de corrupción compartida.

Sin embargo, el FSLN no puede permitirse el no sacar provecho electoral al profundo desgaste sufrido por un gobierno que ha batido récords de falta de transparencia. Este mes se apreció un cambio. Luis Angel Montenegro -uno de los dos contralores que el FSLN colocó tras el pacto en la Contraloría General de la República cuando ésta fue colegiada, pasando de uno a cinco contralores- hizo una sorpresiva y muy firme denuncia señalando una vez más el enriquecimiento desmesurado del Presidente de la República. Tan firmes fueron sus palabras que hicieron recordar los tiempos en que Agustín Jarquín retaba valientemente al Presidente en este terreno. A los pocos días de las declaraciones de Montenegro, el Subprocurador de Derechos Humanos, Julián Corrales, colocado en esta nueva institución del Estado por el FSLN, hizo similares señalamientos con un similar estilo contundente.

¡Luces, cámara, corrupción!

La pieza central, casi la única promesa viable de un programa electoral no demagógico en un país tan endeudado y limitado por el modelo que le ha sido impuesto como Nicaragua, debería ser el combate a la corrupción en todas sus facetas: lucha contra el tráfico de influencias, austeridad en el gobierno, punto final a las dobles planillas, las indemnizaciones, los megasalarios, las dietas y los privilegios suntuarios de los que gozan los altos funcionarios. Tan central como un programa de combate a la pobreza extrema sería otro programa que tomara muy en serio la erradicación de la riqueza extrema, especialmente aquella de la que hacen ostentación quienes debían ser austeros servidores públicos.

Es una quimera que los candidatos del PLC, controlado por Alemán, decidan alzar esta bandera. Daniel Ortega y los candidatos a diputados del FSLN tampoco pueden hacerlo creíblemente. Ésta es, evidentemente, la misión del candidato a la Vicepresidencia por el FSLN Agustín Jarquín, que más que atraerle votos al FSLN le permite la posibilidad de alzar, con esas manos limpias, esa bandera. La pregunta acuciante es en qué medida la austeridad y la honestidad que Jarquín anuncia hoy creíblemente como candidato podrá implementarlas si llega a la Vicepresidencia, en representación de un partido controlado por dirigentes con un historial tan cuestionable en temas de transparencia.

Las declaraciones de Luis Angel Montenegro y la creciente distancia que del Presidente Alemán ha ido tomando el Presidente de la Contraloría, el liberal Guillermo Argüello Poessy, han vuelto a reverdecer algunas esperanzas en la institución fiscalizadora.

La necesidad del FSLN de sacar partido electoral a la corrupción del gobierno de Alemán, el nivel "inmanejable" de esa corrupción y el talante humano -ánimas rebeldes y profesionales cualificados- de dos de los cinco contralores colegiados, uno liberal y otro sandinista, Montenegro y Argüello Poessy, talante no previsto por el Presidente Alemán cuando pactó el colegiar la Contraloría, colocan de nuevo bajo los potentes focos de filmación los democráticos temas del control de los recursos públicos y la transparencia, temas en los que resulta mucho más difícil que en otros crear secuencias de pura ficción y engañosos efectos especiales.


La construcción de un papel estelar

Resulta evidente que el FSLN está consiguiendo reagrupar a sus bases, organizándolas, motivándolas para el trabajo electoral y preparándolas para un regreso al poder bajo la égida de Daniel Ortega. Aunque no ha habido en el FSLN ni la más mínima señal de apertura hacia el sandinismo no danielista, aunque se ha cultivado la descalificación y la intolerancia hacia todos los pensamientos críticos y disidentes, las cifras de las encuestas están demostrando un alineamiento del voto sandinista, el danielista y el no danielista, en torno a la candidatura de Daniel Ortega. ¿Se hubiera unificado el voto sandinista en torno a otra candidatura alternativa? Las opiniones se dividen. ¿La campaña de miedo estaría tan justificada y tendría tanto eco? ¿La cultura popular, que es caudillista, respaldaría a un sandinista no caudillo con la misma devoción? Nunca sabremos las respuestas.

La unificación en torno a la candidatura de Ortega tiene su explicación en varios factores. El primero de todos, la fuerza: la exclusión previa de toda otra alternativa (eliminación de otros partidos sandinistas, exclusión e inhibición de otros candidatos sandinistas, fraude en la consulta interna del FSLN).

Despejado por la fuerza el camino del estrellato, el respaldo a Ortega tiene que ver con el desgaste de Alemán y con las características del candidato que eligió: Bolaños, por edad y por ideología, no resulta atractivo ni para las mayorías jóvenes ni para las mayorías pobres. Favorece también a Ortega el que la población empieza a percibir los vínculos entre corrupción y pobreza y vincula más al PLC que al FSLN con la corrupción, porque ésta es más visible cuando se es gobierno. Favorece a Ortega el mensaje liberal confrontativo y retante, que resucita nostalgias, alienta revanchas y hace rebrotar convicciones en torno al tótem de la bandera rojinegra. Y lo favorece el que crece la convicción de que el FSLN puede ganar y va a ganar. Es tendencia constante de la condición humana apostar a ganador.

Una secuencia truncada

Dentro de las filas del FSLN la candidatura de Daniel Ortega fue cuestionada durante un buen tiempo por militantes, simpatizantes y corrientes, por "la izquierda" del FSLN y por grupos y personalidades sandinistas disidentes. Pero fue cuestionada fundamentalmente porque "con Daniel no ganamos las elecciones". En los largos meses previos a la oficialización de su candidatura, todos, o casi todos, evitaron cuidadosamente herir al líder debatiendo desventajas aún más fundamentales: su estilo autoritario y antidemocrático, su concepción del poder, su manipulación abusiva de los sectores más empobrecidos, su oscuro expediente ético. Predominó siempre un estricto criterio electoralista.

Las encuestas han venido a descalificar y a callar a tan tímida disidencia interna. Y los resultados electorales, si son favorables al FSLN, pueden recortarles los escasos espacios que aún conservan. Quien más ha perdido con esta timidez cautelosa es el sandinismo. Y Nicaragua necesita al sandinismo. Quien más ha ganado es el FSLN, que ya no representa al sandinismo, aun cuando pueda parecer que lo hace, hoy en las encuestas y mañana en el conteo de los votos.

Partido Conservador: sin efectos especiales

En el set de filmación del Partido Conservador, los asistentes de producción y el equipo técnico manejan tantas incertidumbres sobre su guión que no han tenido tiempo para ningún efecto especial. Puede ser, incluso, que hayan decidido no hacer ninguno, lo que habla a su favor. La primera gran incógnita que manejan los realizadores del guión verde -¿participarán o no en los comicios?- no está aún despejada. La presión de la comunidad internacional y la del FSLN -tal como ocurrió en la contienda municipal-, hacen casi imposible la exclusión del partido verde. Tras ella está otra incógnita fundamental: de participar, ¿cuán respetados serían los resultados que obtengan en las urnas? El Partido Conservador no tiene ninguna influencia en un Consejo Supremo Electoral que ha dado continuas muestras de arbitrariedad y bipartidismo, y que previsiblemente actuará polarizadamente a la hora de dar cuenta de los resultados.

Después de encuestas desalentadoras para el PLC, ninguna presión parece servirá para frenar la inhibición del candidato a Vicepresidente del PC, el liberal disidente José Antonio Alvarado, argumentando el CSE que no cumple con los requisitos por no haber renunciado a tiempo a la nacionalidad estadounidense. Alvarado atrae más votos liberales al PC que Bolaños votos conservadores al PLC. Alvarado no comparte el antisandinismo visceral y antidemocrático de Bolaños, y esto puede decidir a un sector de los indecisos a votar por el PC, lo que reduciría la abstención. La eliminación de Alvarado es objetivo estratégico del PLC y objetivo personal de Arnoldo Alemán, que ha llegado a comparar a Alvarado -por el tema de su nacionalidad- nada menos que con William Walker. ¿Cuánta y cuán eficaz será la presión nacional e internacional a favor de Alvarado?

Con horario y con fecha en el calendario

En un escenario en donde el guión electoral incluye a diario golpes de efecto sorpresivos, Daniel Ortega visitó nada menos que al Cardenal Obando para expresarle su preocupación porque Alvarado fuera inhibido. La posición del FSLN es restar votos al PLC y sumar legitimidad al proceso. Pero al FSLN le beneficia también una alta abstención para poder ganar en primera vuelta si compiten los tres partidos.

En este contexto, es previsible una cadena de inhibiciones de candidatos vicepresidenciales, lo que tendría el efecto de generar confusión entre el electorado, objetivo nada desdeñable como otro efecto especial. ¿Buscará el PLC inhibir a Agustín Jarquín -con la excusa de un proceso judicial montado por Alemán, que podría buscar revivirlo- para lograr que el FSLN respalde con sus votos en el CSE la inhibición de Alvarado? ¿Responderá el PC a la inhibición de Alvarado con la inhibición -por similares razones de no renunciar a tiempo a la nacionalidad, en este caso la chilena- del candidato a la Vicepresidencia por el PLC, José Rizo? Nada está escrito, nada sellado. Por eso, resulta más prudente esperar que las script girls del CSE anuncien que el guión electoral se ha cerrado. Esta escena tiene horario y fecha en el calendario: finales de junio.

Un guión que no da miedo

Ante los tres competidores, hay un consistente rechazo del electorado (60%) al liderazgo de Daniel Ortega. Aun entre sus simpatizantes, su retorno al poder inspira temor e incertidumbres. Existe también un consistente 45% de rechazo y de temor hacia la continuidad del gobierno de Arnoldo Alemán, a través de Bolaños. Sin embargo, no llega ni al 2% el temor que inspira la llegada al poder de los conservadores.
Sobre esta percepción, expresada todavía en negativo -no dan miedo- el PC busca construir su campaña electoral. Los directivos del partido verde insisten en que no serán confrontativos, no polarizarán, no ofenderán a nadie, no contestarán insultos. Queremos hacer de la casilla verde una casilla de reconciliación, reitera el candidato presidencial del PC, Noel Vidaurre, el Presidente del PC, Mario Rapaccioli y los más conocidos dirigentes del partido verde.

¿Opción descartada en el guión?

Pero, con este mensaje de tolerancia y respeto, tan necesario para hacer avanzar a la sociedad nicaragüense y para desarrollar el país, los conservadores no construyen aún una opción amplia que parezca y que realmente sea de tercera vía. Y es una opción de auténtica tercera vía lo que necesita Nicaragua. ¿Existe claridad y decisión para construirla? ¿Hay una estrategia del PC para atraer al sandinismo no danielista? Preguntas fundamentales para un guión que no sólo no dé miedo, sino que resulte atractivo y convincente para tantos que no han perdido la sensibilidad social, están hartos de pactos y de caudillos, y aspiran a otras formas más responsables de hacer política.

Efectos especiales: razones y riesgos

El guión tiene aún muchas escenas, secuencias enteras, totalmente inciertas. Los guionistas principales -que diseñaron un guión polarizado- se esmerarán en protagonizar secuencias de pleito-ficción, escenas tensionantes, duelos verbales, esgrimas falsas, cruce de verbos, anuncios crispantes, victimizaciones legitimantes, todo muy teatral, todo muy sobreactuado, mientras tras las luces del rodaje siguen su curso acuerdos y pactos.

Los guionistas principales tienen claro conocimiento de cuánta afición hay en Nicaragua por el espectáculo de la lucha libre televisada, y cuán pocos nicaragüenses saben que los golpes que se dan los musculosos y enmascarados luchadores que saltan en el ring son totalmente falsos, pero resultan altamente rentables para los organizadores del negocio, porque garantizan un público apasionado, que asiste, toma partido y apuesta.

Con este claro conocimiento se ha construido el film electoral. Lo que podría suceder es que, abusando de los golpes falsos y de los efectos especiales, pierdan el control de la filmación. Los próximos meses irán mostrando los riesgos de tan peligrosa apuesta.

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