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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 222 | Septiembre 2000
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El Salvador

Alcaldía de San Salvador: la audacia de apoyarse en la gente

Con premios internacionales por su acertada gestión, que promueve los derechos de las mujeres, la Alcaldía de San Salvador enorgullece a la izquierda salvadoreña y la desafía a superar sus actuales intrigas y divisiones. El alcalde Héctor Silva puede ser el próximo Presidente de la República.

Ismael Moreno, SJ

La alcaldía de San Salvador está entre las 25 municipalidades del mundo que presentan una mayor eficiencia en sus propuestas urbanas. Se ha hecho acreedora a un premio del PNUD y de UNIFEM (Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer) por una gestión que favorece la participación de la mujeres en el gobierno local y por poner en marcha políticas en favor de los derechos de las mujeres.

En junio de 1997 envío conversó con el alcalde de San Salvador, Héctor Silva, a pocas semanas de haber inaugurado su primera administración municipal. Ahora, Silva inicia su segundo período al frente de la alcaldía capitalina, y así como al comienzo de su gestión todo el mundo estaba a la expectativa de ver cómo se iba a desarrollar la primera administración edilicia de izquierda en la capital salvadoreña, hoy estas expectativas se han acrecentado porque Héctor Silva no sólo recibió un respaldo contundente de votos para su reelección, sino que sus logros municipales lo proyectan como un aspirante a la Presidencia de la República con altas posibilidades de triunfo. Si hoy se celebraran las elecciones presidenciales Silva ganaría.


Las siete prioridades del nuevo alcalde

En la entrevista de 1997, recién estrenado como alcalde, Héctor Silva expresó su decisión de encarar con su Concejo Municipal siete prioridades, que entonces el novel político contó con los dedos de sus manos: la recolección, selección y disposición de los desechos sólidos, "el problema de la basura"; la violencia, especialmente el problema de las maras o pandillas juveniles; el desordenado y contaminante tráfico vehicular; la recuperación del centro histórico de la capital con la reubicación y organización de las ventas callejeras; la falta de servicios en las comunidades y barrios marginales; la ausencia de participación de los ciudadanos en la gestión municipal; y la corrupción y falta de transparencia municipal.

Las siete prioridades se convirtieron pronto en programas de trabajo. Más de tres años después, envío se acercó de nuevo a la alcaldía para rastrear cómo iba la gestión municipal en relación con las siete prioridades que Silva eligió. Encontrar al alcalde fue difícil. Unas veces estaba en reuniones con alguno de sus equipos, otras veces estaba fuera del país. El alcalde comenzó su segundo período en el 2000 con múltiples ocupaciones. Encontramos a algunos de sus colaboradores intermedios, que nos dieron información sobre aquellas siete prioridades, que hoy son cinco grandes programas, ejes por los que se mueve, discute, trabaja y celebra toda la gente involucrada en el proyecto municipal de la capital.

La basura y el centro de la capital

Ernesto Ortiz, uno de los colaboradores del alcalde Silva, enumeró los cinco grandes programas de la alcaldía. El Manejo Integral de los Desechos Sólidos es el primero. El gobierno municipal ya construyó el relleno sanitario, el componente más importante de este proyecto. El botadero de basura de Mariona está en camino de cerrarse. Se ha creado la Gerencia de Saneamiento Ambiental, que rectorea directamente todos los componentes del programa: recolección de la basura, campañas de limpieza y relleno sanitario.

El Rescate del Centro Histórico y la Recuperación de Espacios Públicos es el segundo gran programa. Silva comenta su complejidad: "No basta con combatir la insalubridad, la criminalidad y el comercio desleal. Buscamos fundamentalmente darle a San Salvador un rostro humano, y para hacerlo debemos contribuir a resolver el problema de los niños de la calle". A estas alturas, el equipo de Silva ha logrado rescatar la Plaza Morazán, la Plaza Barrios y el Parque Libertad, y ha abierto muchas calles y avenidas del centro que constituían un hervidero de desorden y delincuencia. Ninguno de estos cambios se ha realizado sin ofrecer alternativas a los vendedores afectados, creando bazares populares en terrenos municipales y privados, mercados sobre ruedas y otros espacios para ventas organizadas. En estrecha relación con la empresa privada, la alcaldía ha creado la Corporación para el Desarrollo del Centro, una instancia de concertación que busca generar alternativas para el comercio, la cultura y la recreación dentro del proyecto urbano del centro de la capital.


Descentralización, participación, seguridad

La Descentralización de los Servicios Municipales es el tercer programa. Este proyecto busca fomentar la participación ciudadana, democratizar la función municipal y acercar el gobierno municipal a la población. En diferentes puntos de la municipalidad de San Salvador se han creado delegaciones de la comuna capitalina y se han dado pasos para corregir los vacíos detectados en la puesta en marcha de las dos fases de este proceso de descentralización. Uno de ellos era la división geográfica del área metropolitana. Se han creado cinco unidades territoriales administrativas, los distritos, y próximamente y dentro de la corrección de vacíos, se constituirá un sexto distrito. El establecimiento de oficinas en los distritos, con equipamiento y promoción de servicios, buscar llenar otro vacío.

La Participación Ciudadana es otro programa mayor. Constituye uno de los objetivos principales de la alcaldía. Es el rasgo esencial de la nueva forma de gobernar que impulsa Héctor Silva y su Concejo Municipal. La celebración de cabildos abiertos y de mesas distritales o zonales son ya parte del "paisaje político" de los capitalinos. El plan de participación ciudadana se vincula con la descentralización de los servicios municipales. La división del municipio, primero en zonas y luego en distritos, ha sido una concreción del concepto de un gobierno municipal al servicio de la gente. Cada distrito se encarga de ejecutar el plan de consulta y concertación con los sectores de su jurisdicción.

La Seguridad Ciudadana es otro programa. Se trata de profesionalizar a la policía, que en San Salvador se llama Cuerpo de Agentes Municipales (CAM). Después de varios experimentos, está en marcha la formación de una policía municipal profesional, moderna, eficiente y con vocación de servicio a la comunidad que convierta a San Salvador en una ciudad segura y tranquila.


Los "brazos" del alcalde

Ernesto Ortiz se sitúa en la prioridad número dos, el rescate del centro histórico y la recuperación de espacios públicos en esa zona. Ortiz realiza su labor en la Unidad de Reordenamiento y Reubicación que, junto a la Unidad de Servicios, constituyen la subgerencia de desarrollo local. Unida a la subgerencia del Rescate del Centro Histórico, conforman la Gerencia del Distrito del Centro Histórico. Esta Gerencia, con las otras gerencias, son como los brazos del alcalde. Se coordinan dentro de una instancia que depende directamente de Silva. "Mi trabajo es aplicar las ordenanzas de las ventas en la vía pública en el mero centro de San Salvador", nos recuerda Ortiz para que entendamos enseguida con quién estamos conversando. "Para decírtelo más a lo bruto: si un día ves en la tele que se está reubicando a un grupo de gente que vende en la acera de la calle del mercado central o de la iglesia El Calvario, y te das cuenta de todo el deschongue que allí sucede, estás viendo el alcance de mi trabajo. Me toca a mí la conducción de esa decisión".


Concertación en el mero centro

Dos años y tres meses después de trabajar en la alcaldía capitalina, Ernesto Ortiz expresa su confianza en que el alcalde Héctor Silva tendrá nuevamente éxito en su segunda gestión. Y lo dice con seguridad: "Es muy difícil pensar en otra persona más idónea para la Presidencia de la República". Igualmente convencido está Ortiz de la trascendencia de su trabajo y asegura que recuperando el centro histórico se contribuye grandemente a recuperar un tránsito libre y se aporta una importante dosis de seguridad a la ciudadanía "de a pie", la que transita por el centro de la capital: "Este programa expresa cabalmente lo que Héctor Silva define como concertación, que se basa en poner en marcha políticas que respondan a los intereses de los diversos sectores de la sociedad. Para la recuperación del centro histórico se cuenta con el respaldo de la gran empresa privada, que sale ganando con el ordenamiento de la venta informal. Ganan también los vendedores ambulantes porque se ‘formalizan’ sus ventas y se les organiza con deberes y derechos ciudadanos. Se beneficia también la ciudadanía, que transita por el centro de la ciudad por aceras libres y puede ver mejor por dónde le acechan los peligros de una delincuencia que supera todas las políticas preventivas imaginables. Hasta los medios de comunicación salen ganando porque se pueden mover mejor por las calles buscando información .


La cultura de "los vendelotodo"

Ernesto Ortiz nos explica el proceso de su trabajo. Primero se identifican las zonas críticas a recuperar de acuerdo al congestionamiento, a las dificultades para el tránsito peatonal y vehicular, al peligro delincuencial. En esta fase se censa a la población a beneficiar. Después, se realizan las pláticas y negociaciones con los sectores de población afectados y las diversas asociaciones de vendedores, para definir las mejores alternativas.

El talón de Aquiles está en definir alternativas claras para los vendedores ambulantes. El interés de muchos por seguir vendiendo en las calles entronca con la "cultura de la calle" o cultura de la movida", tan arraigada en San Salvador. Una característica de la identidad del pueblo salvadoreño es la rebusca, el estar siempre ideando la venta de lo que sea para sacarle provecho al día. El salvadoreño, la salvadoreña, se definen por su creatividad en el comercio informal. Somos "los vendelotodo, los hacelotodo", como dijo Roque Dalton. Siendo tantos en tan pequeño territorio, hay que asegurarse el espacio vital compitiendo en creatividad y originalidad. Los ambulantes sienten que esa competencia vital no la van a poder desarrollar desde un lugar fijo, sino en movimiento, en la rebusca, en las calles. Al pueblo salvadoreño "municipal y espeso" hay que buscarlo en esa "movida", casi siempre honesta, pero movida al final de cuentas. En la alcaldía todos están claros de que se lucha contra una cultura.

La calle, factor de identidad

Las alternativas para los vendedores ambulantes son puestos de venta fuera de las calles y de las aceras, puestos fijos en los mercados, fuera de la vista del salvadoreño de a pie, que también prefiere comprar en las calles. El vendedor y el pequeño comerciante se sienten asfixiados en los edificios. Ortiz dice que el alcalde y el equipo de la alcaldía están conscientes de que en esta cultura está el problema central de la propuesta, porque se tocan fibras profundas de la identidad salvadoreña. Señala que la alcaldía tiene que luchar por transformar la mente y los corazones de cinco mil vendedores ambulantes y de muchos más miles de compradores que consideran la calle y las aceras su espacio vital, el territorio"donde de verdad nos vemos las caras y nos identificamos como lo que somos, gente que le sacamos todo el jugo a nuestro suelo creando productos comerciales hasta con los rostros de injustos y poderosos, gente que sigue apostando por una vida digna".

Si a esta raíz cultural se añade que la alcaldía no siempre cuenta con la capacidad material ni con las personas capaces para conducir un proceso así, las alternativas se vuelven más complejas. Esa debilidad puede arriesgar toda la política municipal de recuperación del centro histórico. No hay duda de que en este programa es donde encuentra mayores límites la gestión de Héctor Silva.

Tras el centro están los problemas mayores

Cada día surgen nuevos vendedores ambulantes. Dice Héctor Silva: "No debemos invertir el dinero de tantos contribuyentes en un reducido grupo de ciudadanos. Debemos buscar cómo hacer de los vendedores sujetos de crédito, para que cuenten con espacios propios para sus negocios". Toda reubicación se trata de hacer de común acuerdo entre la alcaldía y los vendedores ambulantes. Y toda acción que se emprende cuenta con el acuerdo previo del Concejo Municipal.

La ventaja es que existe un respaldo unánime de la población al programa de recuperación del centro histórico. En la Corporación para el Desarrollo del Centro participa la empresa privada, la alcaldía y representantes de los pequeños empresarios. Es la respuesta municipal a una demanda que siempre postergó la gran empresa privada. En la búsqueda de cómo enfrentar el crecimiento desordenado de la capital se expresa la decisión de enfrentar problemas mayores: la falta de planificación nacional, el vacío de políticas hacia el campo, la falta de empleo y el creciente empobrecimiento de las mayorías.

Desde septiembre de 1998 hasta hoy la alcaldía ha recuperado varios parques, plazas y algunas calles que eran infernales. No hay duda que hoy existe en San Salvador más orden que hace dos años. Y los índices de delincuencia han bajado. El pasaje Cañas, en las inmediaciones de la iglesia El Calvario, ha tenido la fama de ser el más peligroso de los centros delincuenciales. "Allí llegabas a comprar un reloj. Lo encontrabas de la marca que quisieras, pero lo comprabas en una esquina y en la otra te esperaban para robártelo. Salías sin reloj y sin dinero". Ya no es así.

La inevitable violencia

Lo más duro del proceso en este programa -dice Ortiz- ha sido el tener que usar la violencia para desalojar a un reducto de vendedores opuesto a la reubicación. Y es prácticamente imposible no recurrir a la violencia. "A mí me convocaron para trabajar en la alcaldía y en este proyecto el 4 de mayo de 1998. Yo les dije que aceptaba con una condición: no ejercer violencia contra los vendedores ambulantes. Tres meses después, en septiembre, estábamos enviando a la Unidad de Mantenimiento del Orden para desalojar a un grupo de vendedores de la Plaza Morazán que se resistió a la medida". ¿Cambió Ortiz de pensamiento? "En la base de las confrontaciones en este país -explica- siempre ha habido un componente político. También aquí. Una vez que se lograban acuerdos con los representantes de los vendedores, algunos grupos, azuzados por activistas de ARENA o del PDC, generaban bloques de presión. En los acuerdos fundamentales ha participado hasta la dirigencia de ARENA, pero como existe la decisión del partido de restarle credibilidad a Héctor Silva, después buscan crearle problemas. No podemos olvidar que en cualquier programa y acción cada quien busca su provecho particular".


"El hombre más sensato que he conocido"

Ernesto Ortiz conoció de cerca a Héctor Silva en la reciente campaña electoral. Como miembro del comando central de su campaña, estuvo de segundo responsable del trabajo territorial, planificando las visitas del candidato Silva a los diversos sectores de la capital, y en vinculación directa con los organismos de campaña de la base. Muchas veces debió caminar con el candidato protegiéndolo de los entusiasmos de la gente o de algún que otro periodista. Se siente un colaborador cercano del alcalde. "Si me pidieras cómo definir a Héctor no dudaría en decirte que es el hombre más sensato que he conocido. Y unida su sensatez a su alto grado de sensibilidad social, lo hacen un hombre tremendamente competente para el servicio público. Héctor tiene una gran capacidad para interpretar los intereses de los diversos sectores de la ciudadanía y para vincular esos intereses con la gestión administrativa. Por eso, es un cabal mediador entre los intereses de la gente y la gestión pública".

Ernesto Ortiz está convencido de que el éxito de la administración municipal tiene en la persona de Héctor Silva una pieza fundamental: "Héctor sabe darle a cada colaborador el espacio que le corresponde". A diferencia del Presidente Francisco Flores, que no escucha a la gente y toma las decisiones más importantes en esferas ajenas a la de los representantes del pueblo, Héctor Silva consulta y escucha mucho. Nadie puede decir que tiene una influencia predominante sobre él. Sus decisiones tienen su propio talante, y en ellas recoge los aportes de muchos.

Un candidato seguro

Aunque Héctor Silva es visto como un candidato seguro para las elecciones presidenciales del 2004, mucho camino tiene aún por delante para sostener su perfil como gestor eficiente de la alcaldía capitalina. El papel que jueguen las diversas gerencias en la conducción de los distintos programas será determinante. Y no es fácil este desafío si se tiene en cuenta que en ellas se cruzan los intereses de las corrientes políticas partidarias, especialmente las del FMLN.

Nadie discute el liderazgo de Héctor Silva y su capacidad de concertar y de tomar decisiones con suficiente independencia de los partidos políticos, incluido su partido, el FMLN. Pero como la conducción de algunas de sus gerencias están en manos de dirigentes políticos identificados con corrientes internas, esto puede condicionar la eficacia de los programas y la relación con los empleados intermedios, quienes juegan un papel decisivo en su aplicación.

Silva: carta de triunfo en riesgo

Ernesto Ortiz acabó confesando a Envío su pertenencia a la corriente renovadora del FMLN. Le preocupa una eventual pérdida del positivo perfil de Héctor Silva por el estancamiento de varios proyectos con los que está comprometido. "Héctor es nuestra carta para las elecciones presidenciales -dice-. Pero nuestras actitudes sectarias tienen enormes repercusiones en el trabajo y nosotros mismos podemos despedazar esta carta". Ernesto se calla. Busca identificar los errores de su partido: "No hay duda, el éxito de la municipalidad descansa en gran parte en la persona de Héctor. Y su fracaso dependerá de la conducción que le demos nosotros a los proyectos. El problema es que para algunos de nosotros puede más la consigna del partido que la necesidad de responderle a la gente. En algunos de los responsables de conducir el proceso de los proyectos pesa más la revancha y el desmarcaje de los adversarios de otra corriente que los logros de la alcaldía.El problema hoy no es tanto la lucha de un partido de izquierda contra un partido de derecha.

"El éxito de Silva también puede ser el éxito de la izquierda si los dirigentes del FMLN que trabajamos en la alcaldía nos vamos entendiendo y comunicando sin miramientos de corrientes. En este momento, lamentablemente la tendencia es a contribuir al fracaso de Silva porque poco nos queremos entender. Más bien nos excluimos y nos ponemos zancadillas los renovadores con los ortodoxos. Apenas entra alguien nuevo a trabajar, no preguntamos qué capacidad y qué mística lo mueve. Preguntamos a qué corriente pertenece. Y según sea la respuesta, así procedemos con esa persona, sea capaz en su campo o sea inútil. Lo que cuenta es la filiación dentro del partido. Esta tendencia va minando el éxito de Silva y lo alejará sin remedio de su misión como arquitecto del futuro gobierno salvadoreño.

"Si transformáramos nuestras actitudes y situáramos en su lugar cabal las prioridades, participaríamos juntos del éxito de Silva. Y con Silva, de la apertura de esperanzas para toda la población salvadoreña. Pero si no deponemos nuestras actitudes, Silva fracasará y nosotros fracasaremos con Silva. Y lo que es peor: nuestro fracaso aplastará las esperanzas de los pobres salvadoreños".


Habla una experta en desarrollo comunal

Envío conversó también con Reina Vigil, experta en desarrollo comunal no por preparación académica, sino por 28 años de experiencia en las calles, callejones, veredas y vecindarios de San Salvador. Los años de la guerra los vivió burlando a la guardia y a los cuerpos represivos siempre en un trabajo organizativo, vinculado a su experiencia de fe, con las comunidades de base y con las organizaciones políticas. Muchos de sus trabajos como organizadora comunal los realizó desde la pastoral social del arzobispado, pero con los aires conservadores de los últimos años, su presencia y experiencia sobraban y estorbaban. De inmediato logró integrarse en el proyecto de Silva como Coordinadora de Desarrollo Humano del Distrito Uno de la Alcaldía de San Salvador.

Su tarea es promover a la población desde la organización comunitaria para que sea la misma población la gestora de sus propias necesidades. "Ésa es la misión que recibí de Héctor Silva, Ése es un distintivo de esta alcaldía. Mi pila es penetrar en lo más hondo de las comunidades, llegarle al corazón. Y al corazón de la gente no le llegás nunca con proyectos de desarrollo. Ésos son medios externos. A la gente le llegás si convivís con ella todos los días, si te relacionás desde sus realidades cotidianas, desde sus lazos familiares. Y ésa es nuestra pila, llegar a las familias, a sus problemas diarios, a sus preocupaciones, a sus pleitos y luchas cotidianas. Desde esa realidad es desde donde podrás vos descubrir el servicio institucional que podés aportar a las comunidades. Si no penetrás al corazón de la gente, todo lo que hagás con proyectos, aunque tengan todos los componentes sociales que querrás, casi siempre serán parches, y siempre te verán con ojos extraños. Los proyectos por sí mismos no resuelven los problemas de las comunidades. Si no penetrás en el corazón de la gente, todos tus proyectos serán desarrollismo. Estarás atacando una rama de la pobreza, pero nunca las raíces de la injusticia y del dolor del pueblo".

Desarrollo humano: el corazón de la gente

Tres son los ejes en el trabajo de desarrollo humano que realiza Reina Vigil, y que se tienen en cuenta en cada uno de los seis distritos en que se divide la alcaldía: la participación ciudadana, el desarrollo local y el desarrollo de los valores. Con estos ejes se busca transformar la mentalidad de la población de las comunidades marginales, para que no se quede esperando que las cosas le lleguen de arriba, ni espere que le solucionen los problemas desde afuera. Una mentalidad así es propia de una sociedad abatida por la desesperanza.

"Como administración municipal buscamos generar otra concepción en la gente, que no vea a la alcaldía como el papá o la mamá, sino que se sienta responsable de su propio desarrollo. No podrán existir comunidades nuevas sin este cambio de mentalidad. No se puede transformar la ciudad sin que las comunidades sean las gestoras de sus propios programas. Y para esto, insisto, hay que llegarle al corazón a la gente".

Como tantas otras mujeres comprometidas con la comunidad, Reina Vigil se entrega por entero a su trabajo, y por eso vive en tensión su vida familiar. Aunque resulta difícil compaginar las dos cosas, Reina es consciente de que la responsabilidad con la familia y el trabajo con las comunidades son dos componentes de un mismo proyecto de vida. "Sé que es difícil ser fiel a los dos espacios. Pero también sé que si descuidás cualquiera de los dos, acabás destruida". Reina sale de su casa a las siete de la mañana y no pocas veces regresa a las diez de la noche. Atiende los asuntos de la oficina, se bate en muchas reuniones que reclaman decisiones constantes, y en la tardecita realiza con frecuencia visitas a las comunidades para reunirse con directivas comunales o para atender problemas específicos o para apoyar a alguno de los doce promotores o a alguno de los tres supervisores que tiene bajo su responsabilidad.

Silva: ganar "a pesar del FMLN"

Reina deja escapar un largo suspiro cuando envío le pregunta sobre Héctor Silva. "El doctor Silva es una de las personas de mayor aceptación entre toda la gente de la capital y del país. Por sus valores, por su coherencia, porque sabe responderle a la gente de acuerdo a su papel y condición. Sabe sintonizar con la juventud, se hace uno más de la comunidad cuando se reúne con su gente, deja aflorar su sensibilidad humana cuando aborda las demandas y planteamientos de las mujeres, y sabe hacerse niño cuando toca de frente los problemas de la niñez capitalina. El nos está abriendo el camino de la transparencia, que tanto nos cuesta a todos, y nos lo muestra con su capacidad de humanidad. El pone todo lo humano por encima de sus simpatías y de sus preferencias políticas".

¿Y del FMLN qué piensa Reina Vigil?. "Tengo que ser franca -dice-. Nosotros los del Frente somos un obstáculo para el proyecto Silva. Lo somos porque los de las corrientes nos vamos poniendo zancadillas siempre que podemos. Si el doctor Silva sale adelante con su proyecto será a pesar de nosotros los del Frente. Yo sé que estamos a tiempo de convertir el obstáculo en oportunidad, porque si las corrientes pusieran toda la energía que tienen en el proyecto común de la alcaldía, nadie puede parar al doctor Silva rumbo a la Presidencia de la República en el 2004. Pero para que esas energías sean productivas, tenemos que ponernos de acuerdo, y tener el valor de ver para adelante, en lugar de seguirnos viendo unos a otros para echarnos lodo. Si las corrientes nos dejáramos de ver como adversarios, si las corrientes nos valoráramos en lo que cada una es, el proyecto de la alcaldía sería un modelo cabal para el país, y la izquierda tendría mucho futuro para adelante, no sólo para ofrecerle al país, sino para abrir un modelo de gobierno municipal y nacional para Centroamérica y América Latina. Pero para que esto sea realidad, tenemos que desatar el nudo gordiano de los pleitos internos entre las corrientes. Y eso, por ahora, se ve más lejos que los cráteres de la luna".

Que toda la gente arrime el hombro

Gran parte de los programas del gobierno municipal se fundan en el eje de la participación ciudadana. Héctor Silva la define así: "El involucramiento, en distintos niveles y formas, de los ciudadanos y ciudadanas, así como de las organizaciones que los agrupan, en el proceso de toma de decisiones y ejecución de acciones de desarrollo por parte de la municipalidad, para convertir a San Salvador en una ciudad segura, próspera y saludable". Reina Vigil retoma este pensamiento del alcalde capitalino para afirmar que no basta con opinar y decidir, sino que es necesario que toda la gente "arrime el hombro y haga su parte" para buscar soluciones a los problemas.

Reina Vigil nos informa sobre el proceso que ha seguido la alcaldía y las instancias creadas para asegurar un gobierno participativo y democrático y para conseguir que la gente arrime el hombro y ponga de su parte. Héctor Silva y su equipo de gobierno municipal decidieron desde los inicios de la gestión poner en marcha diversos cauces para asegurar la participación ciudadana: la información transparente y fluida; la consulta ciudadana; la toma de decisiones por parte de los sectores involucrados en los problemas y en las propuestas de soluciones; el involucramiento de la ciudadanía en la ejecución de las decisiones; la participación de la gente en la gestión de bienes o servicios de carácter público; la participación directa de personas y grupos de las comunidades en la dirección de diversos proyectos de servicios: la participación en la contraloría o vigilancia ciudadana para asegurar que los impuestos son bien utilizados.


La alcaldía educa en valores

La alcaldía forma a sus gerentes, empleados, coordinadores, supervisores, promotores y a toda la gente que tiene que ver con el proyecto municipal en varios principios y valores.

La inclusión: que nadie quede excluido para participar en el gobierno y la gestión municipal; que todas las personas y los organismos tengan un lugar. La diferenciación: respeto a la identidad, características y necesidades que cada grupo tiene; se pone especial interés en promover la participación de las mujeres y los jóvenes.

La integración: que todas las personas y grupos se sientan parte de la gestión municipal, para evitar desacuerdos innecesarios entre personas y grupos.

La equidad: asegurar que todos y todas aporten desde su capacidad y capacitación, garantizando los mismos derechos y obligaciones, independientemente de la edad, sexo, religión, política o condición económica. Se quiere asegurar el principio de que nadie sea visto de menos, ni nadie aproveche su puesto para ventaja personal.

La legalidad: se han hecho esfuerzos para sentar las bases jurídicas que aseguren, estimulen y protejan la participación de todos y de todas.

La legitimidad: más que tener un marco jurídico, es sentar las bases para que las iniciativas que se impulsan cuenten con el respaldo de mucha gente, evitando gobernar con propuestas que vienen de una sola persona y que benefician a muy poca gente.

La coherencia: se busca que todos y todas halen en la misma dirección, y que las políticas de participación ciudadana caminen en la misma dirección que el resto de políticas de la alcaldía.


Hechos inéditos en la historia de la capital

Para que la participación ciudadana sea algo más que un conjunto de principios y de buenas intenciones, la alcaldía ha estimulado a los distintos sectores sociales de la capital para que se involucren. Se ha promovido y estimulado la relación, coordinación y articulación con organizaciones de vecinos, organizaciones gremiales de pequeños, medianos y grandes empresarios, organizaciones de profesionales, de mujeres, de jóvenes, universidades y centros de investigación, ONGs de desarrollo y cultura y organizaciones religiosas.

El involucramiento de estos diversos sectores de la sociedad capitalina se está logrando, en primer lugar, a través de las Mesas Distritales, un equipo de trabajo que existe en cada uno de los cinco distritos, integrado por representantes de los vecindarios, colonias y comunidades y representantes de agrupaciones sociales. Estas mesas recogen los grandes problemas y necesidades de su distrito y deciden cuáles priorizar en la atención, y las inversiones que se desarrollarán con presupuesto municipal. Articulan las iniciativas de desarrollo local y promueven fuentes de financiamiento.

También se involucra a los sectores sociales a través de las Comisiones Consultivas, instancias integradas por ciudadanos y ciudadanas que representan a diversos sectores de la población convocados por la alcaldía para que sugieran políticas y acciones adecuadas para responder a temas de interés general: recuperación del centro histórico, género, medio ambiente, cultura, mercados, etc.

También se realizan foros consultivos sectoriales, cabildos abiertos, programas radiales y de televisión con teléfono abierto, consultas vecinales y casa por casa, plebiscitos, sesiones públicas del Concejo Municipal y buzones de sugerencias.

Organizar espacios para informar a la población sobre cómo gasta la alcaldía los dineros que ingresan a las arcas municipales o celebrar cabildos abiertos son hechos inéditos en la historia de San Salvador. Los cabildos abiertos y los otros cauces de participación ciudadana han permitido el contacto directo de la alcaldía con la ciudadanía y han contribuido a identificar sus necesidades. A partir de ahí, como dice Héctor Silva "el reto ha sido convertir el diálogo en propuesta y las propuestas en realidades". Un paso decisivo de Silva ha sido poner a disposición de las diversas zonas y comunidades organizadas la totalidad del presupuesto destinado a la inversión en obras comunales.


Listo para el reto

No todos son éxitos. Ni todos los problemas vienen del lado de la izquierda. La alcaldía no ha dejado de toparse con los grandes sectores empresariales y comerciales, con banqueros e industriales, que no participan en casi nada, a no ser que tengan aseguradas todas las ganancias económicas y políticas posibles. El desafío de buscar la participación de todos los sectores -también de éstos- en la conducción de la capital es el desafío de todo el país. Hasta ahora, Héctor Silva es quien más ha avanzado en dilucidar las implicaciones de este reto. Por eso, emerge como una figura alternativa que podría trasladar los logros alcanzados en la capital al país entero.

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