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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 221 | Agosto 2000
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Nicaragua

Hacia el fraude electoral: falta oxígeno

Cada semana, cada día, por horas, el ambiente político se contamina más. Ya era suficientemente irrespirable en las vísperas de la crisis en INTERBANK. Este inesperado "ajuste de cuentas" dentro de un pacto que pretende un peligroso reparto del país lo enrarecerá aún más. Falta oxígeno.

Equipo Nitlápan-Envío

En Managua y en el resto de mu-nicipios del Pacífico, los votan-tes que acudan a las urnas el domingo 5 de noviembre tendrán ante sí dos boletas electorales para elegir al alcalde y vicealcalde de su municipio y a los concejales. Lo más novedoso de las boletas del año 2000 es su tamaño: muchísimo más pequeñas que aquellas seis "sábanas" en las que muchos votaron en 1996. La Ley Electoral, reformada por el pacto PLC-FSLN para excluir opciones, al "limpiar" el escenario lo ha contaminado.

Eliminada de un tajo por la Ley Electoral la democrática fórmula de las asociaciones de suscripción popular, quedaron en la boleta cuatro opciones: PLC, FSLN, Camino Cristiano y Partido Conservador. En las dos regiones del Atlántico habrá seis opciones, pues también participarán dos partidos costeños. La exclusión de competidores y candidatos fue definida por decisiones estrictamente políticas de los caudillos de los dos partidos pactistas, y no por criterios técnicos o por interpretaciones de la Ley favorables al pluralismo democrático. Esto ha contribuido a que el electorado esté desmotivado y confundido.


La boleta de tres opciones

Hasta el día 18 de julio se daba por seguro que sólo participarían en las elecciones municipales tres opciones: PLC, FSLN y Camino Cristiano. Así lo venía anunciando el Presidente Arnoldo Alemán en entrevistas y declaraciones. Más excluyente aún, se olvidaba siempre de Camino Cristiano y mencionaba sólo dos posibilidades: la noche oscura y la luz, el FSLN y el PLC.

La reducida boleta de tres opciones le convenía más al PLC, porque la candidatura para Alcalde de Managua por Camino Cristiano del sandinista Carlos Guadamuz puede restar votos al FSLN. Para lograrlo, los diputados liberales le concedieron a última hora a Guadamuz una amnistía que borra la demanda judicial que pesaba sobre él por haber protagonizado una violenta reyerta en la Alcaldía, hecho que lo inhabilitaba para postularse como candidato. Teniendo en cuenta que, respecto a la contienda electoral, el pacto PLC-FSLN incluye como principios la exclusión y el fraude, pero que en tácticas y estrategias "el bateo es libre" y cada partido puede usar sus propias armas y artimañas, la boleta de tres casillas resultaba la ideal para el PLC.


Verificación: filosa cuchilla

Entre las condiciones impuestas a los partidos políticos por una Ley Electoral que desde que nació fue en sí misma un pre-anuncio del fraude, estaba la recogida de firmas para dar pase a partidos y a alianzas, en un número equivalente al 3% del padrón electoral, elevándose este porcentaje en proporción al número de partidos incluidos en las alianzas. El supuesto de quienes legislaron era que tan drástica condición y el escaso tiempo para cumplirla sería un obstáculo insalvable para todos los partidos. Como varios partidos y nuevas alianzas lograron recoger las firmas exigidas por la Ley, el CSE se dio a la tarea de "verificarlas" con un procedimiento informático no establecido en la Ley que fue realizado en condiciones de nula transparencia.

El proceso de verificación le proporcionaba al CSE una afilada cuchilla "legal" para recortar las opciones de la boleta y dejarlas en las tres anunciadas por el Presidente. Era voluntad de la dirigencia del FSLN eliminar a la Tercera Vía, que competía bajo la bandera del Movimiento de Renovación Sandinista. Abusando de su electorado, el FSLN se presenta como "izquierda". Era voluntad de Camino Cristiano, partido aliado del PLC, eliminar al MUC, ya que CC se arroga ser la única opción política del pueblo evangélico. Era voluntad de la dirigencia del PLC eliminar al MSL y al PLN-Resistencia, agrupaciones liberales en abierta oposición al alemanismo que domina al PLC. Era voluntad, especialmente del PLC, eliminar de la contienda al Partido Conservador, porque por ser opción "de derecha" y opción "antisandinista" restaría más votos al PLC que al FSLN.


¿Injerencia internacional?

Cuando el proceso de verificación de firmas comenzó a mostrar sus objetivos, los partidos que iban a ser eliminados por la cuchilla verificadora se reunieron con representantes de la comunidad internacional para denunciar el fraude que se cocinaba. En una declaración especialmente crítica sobre la marcha del proceso electoral se pronunció el Grupo de los Cinco y Japón -países responsables del seguimiento de los acuerdos de Estocolmo post-Mitch-. El Presidente Alemán reaccionó a la declaración de los diplomáticos en una pomposa comparecencia junto a los presidentes de los otros tres Poderes del Estado para leer una declaración, especialmente crítica contra la comunidad internacional.

El enfrentamiento mostró una vez más -quizá esta vez de forma más patente que en otras ocasiones, por el duro lenguaje usado en ambas declaraciones- los límites que han ido reduciendo los espacios que la actual coyuntura nicaragüense deja para giros positivos que oxigenen el ambiente: la presión nacional o no existe o es burlada sistemática e impunemente por el gobierno; y cuando entra a jugar la presión internacional, ésta resulta insuficiente y el argumento de la soberanía y el respeto a una discutible legalidad la neutraliza enseguida. Contribuye también a esto que los diplomáticos se asfixian en el turbio sainete diario del escenario político nacional. No hay quien entienda claramente lo que está pasando, qué es exactamente "lo malo" del pacto, no hay quien no se canse de tanto relajo, ya aburrimos los nicas y los extranjeros no pueden ser más nicas que los nicas. Con costo nos aguantan, comenta un político.


Luz verde a los verdes

En ocasión de los cortes y recortes de la cuchilla verificadora, un sector de la comunidad internacional no se conformó con declaraciones. Fueron las presiones de la embajada de los Estados Unidos de América, que influyen decisivamente en los organismos financieros internacionales, las que forzaron al Presidente Alemán y a sus cuatro magistrados en el CSE a darle entrada en la boleta electoral al Partido Conservador. Evidentemente, los tres magistrados de Daniel Ortega en el CSE colaboraron en la tarea desde los cargos directivos que ocupan en el proceso informático, encargado de la verificación de firmas.

La comunidad internacional pareció respirar satisfecha viendo a los verdes pasar como la opción antialemanista y antidanielista que el gobierno de Estados Unidos y un sector de países donantes desea que llegue a ser gobierno en el 2002. Y naturalmente, el Partido Conservador -que se arroga el ser la única opción democrática, antipactista y anticorrupción- quedó satisfecho con el pase que le dieron.

La boleta de cuatro opciones quebró todos los cálculos de Alemán. Perjudicaba demasiado la estrategia del PLC, que después de una década de controlar la Alcaldía de Managua no está dispuesto a perder esa plaza. Para equilibrar las cosas, Alemán ordenó inhibir "legalmente" al candidato a Alcalde de Managua por los conservadores, el popular Pedro Solórzano. No valieron alegatos legales, protestas callejeras, opiniones de expertos en materia electoral, manifestaciones de los "carretoneros benhur" que respaldan a Pedrito. No valieron siquiera las declaraciones del Cardenal Obando. Solórzano fue inhibido oficialmente por el CSE en la noche del 8 de agosto, con toda la pompa y circunstancia que la voluntad presidencial requería.


Conservadores ante un reto

La inhibición de Solórzano, decidida por unanimidad, con los votos de los cuatro magistrados liberales y los tres magistrados sandinistas, selló el fraude electoral. Y no precisamente porque, como se decía, si Pedrito corre, Pedrito gana, ya que el fraude en el conteo -o en otra fase del proceso- nunca le iba a permitir ganar, sino por tan arbitraria inhibición en sí misma. ¿Cómo esperar resultados transparentes al final de un camino con hitos tan contaminados?

Después de la decisión que sacó de la competencia a Solórzano, la actitud del Partido Conservador debería haber sido otra. Cambiar simplemente de candidato y seguir proclamándose la única casilla democrática, antipactista y anticorrupción que tiene el electorado es una irresponsable expresión de su miopía política y de la arrogancia de la clase social a la que este partido ha representado históricamente. ¿O esto no es más que táctica para conservar la casilla en la boleta, y apuestan a que se deslegitime tanto el proceso electoral municipal que las elecciones presidenciales les permitan encabezar una verdadera alianza patriótica donde sumar a todos los vigores dispersos y excluidos? ¿Será posible este milagro?


"Lo que empezó con fraude..."

Los partidos excluidos de la contienda por la verificación de firmas no sólo perdieron la posibilidad de participar en las elecciones, sino que, por no participar, perdieron su personería jurídica y por tanto, fueron eliminados del escenario político. Todos reaccionaron ante esta arbitrariedad "legalizada" de diversas maneras, pero no lograron demostrar en las calles el respaldo que expresaban las firmas que recogieron, tal como venían anunciando. También es verdad que moderadas protestas callejeras -lo máximo que hubieran logrado- no habría cambiado el curso de los acontecimientos. La posición más realista la presentó la Tercera Vía, bajo la bandera del MRS. Dora María Téllez, candidata a la Alcaldía de Managua, declaró con lucidez y libertad: Con la verificación se ha realizado el primer fraude electrónico que se comete en Nicaragua. Y lo que empezó con fraude terminará con fraude. Ante esta realidad, lo único que podemos hacer es revertir desde ahora todo el proceso electoral.

Entre los hechos que indican que hubo un fraude electrónico en el proceso de verificación de firmas -que estuvo dirigido por personas que siguen órdenes de los magistrados del FSLN en el CSE-, Téllez señaló que la base de datos del padrón electoral con la que las computadoras del CSE realizaron esta tarea no coincidía con los datos del padrón electoral escrito. Esto permite esperar un fraude electrónico en el conteo de los votos, lo que augura resultados previsibles, fabricados por dos grupos que se batirán cada uno con sus propias armas y artimañas.


¿Pre-abstención?

Después de consumado el pacto Alemán-Ortega, que transformó las estructuras del CSE, cada paso, declaración o decisión que ha tomado el Poder Electoral le obliga a enseñar sus cartas marcadas, "pactadas". Cada paso que da el CSE contribuye a deslegitimarlo más ante la opinión pública, que no perece asfixiada gracias al oxígeno diario que le ofrecen los medios de comunicación escritos, hablados y televisados.

A lo largo del mes de julio, el CSE convocó al electorado, con una campaña tan festiva como confusa, a verificar durante tres días si los datos de sus cédulas estaban correctamente registrados en las juntas receptoras de votos en donde les corresponderá votar en noviembre. La verificación no tuvo el éxito esperado. El CSE declaró (¿realidad o imagen?) que se había verificado el 45% del total de empadronados a nivel nacional. Aunque muchas razones pueden aducirse para explicar la desmotivación de la población, no puede descartarse la falta de legitimidad con que un sector de votantes visualiza ya el proceso electoral observando las actuaciones y declaraciones del CSE. No puede descartarse que la percepción del pre-fraude está ya decidiendo una pre-abstención.


Buscando oxígeno

El horizonte de las elecciones presidenciales gravita sobre todas las reacciones y decisiones aparecidas en el escenario a medida que se iba definiendo la reducida boleta electoral. En el último mes destacaron tres nuevas iniciativas políticas que expresan el escasísimo margen de maniobra que permite la irrespirable realidad nacional.

La primera iniciativa -prácticamente irrealizable- surgió entre algunos liberales. Consiste en forzar un "cambio" antes de las elecciones destituyendo de su cargo al Presidente Alemán por incapacidad mental o desaforándolo para enjuiciarlo en los tribunales.

Las declaraciones del Presidente a lo largo del mes, particularmente erráticas, dieron pie a este expediente. Alemán afirmó que la entrada de Nicaragua en la iniciativa HIPC para la condonación de la deuda externa ya no era prioridad de su gobierno, declaración ante la que los altos funcionarios del FMI que visitaban esos días el país quedaron perplejos. Días después rectificó. En esos mismos días afirmó ante periodistas extranjeros que para ahorrar dinero, lo mejor era que Nicaragua abandonara el juicio iniciado contra Honduras en el Tribunal de La Haya por límites territoriales, y que ambos países se repartieran la pesca y el petróleo que encontraran en los mares fronterizos en disputa. Horas después, la Cancillería tuvo que echarle arena a las palabras presidenciales.

La segunda iniciativa surgió también entre los liberales y en ella se expresa la profundidad de la crisis por la que atraviesa el liberalismo. El fundador del PLC, José Antonio Alvarado, abandonó el partido de gobierno para crear otro partido, el PLD, que en el 2002 dé la victoria a un liberalismo totalmente diferente al que el país padece hoy.

La tercera iniciativa, la más desconcertante de todas, es la alianza de Agustín Jarquín con el FSLN controlado por Daniel Ortega. La iniciativa de esta alianza nace de dos convicciones que han ido ganando espacio en el país y en las estructuras electorales del FSLN: es posible que el FSLN vuelva a ser gobierno en el 2002, pero la candidatura de Daniel Ortega puede hacerlo imposible.


FSLN juega con ventaja

El pacto PLC-FSLN, en sus aspectos públicos y conocidos -los aspectos centrales del pacto son secretos y desconocidos-, incluyó, como principal demanda de Daniel Ortega, bajar el porcentaje de votos para ganar en primera vuelta a un 35% de los votos válidos. Esto facilita el regreso al gobierno del FSLN. La Ley Electoral, que fuerza el bipartidismo excluyendo opciones, también lo facilita.

La boleta de cuatro opciones, incluyendo a los conservadores -si continúan siendo miopes y sectarios-, también lo facilita. También lo facilita que el PLC carga con el desgaste de ser gobierno, está lastrado por el sobrepeso de la impopularidad creciente de Arnoldo Alemán, y carece de un candidato presidencial que se esté perfilando ya como personalidad atrayente para las bases liberales.

El contexto le es aún más favorable al FSLN porque en el marco de un pacto que nunca fue de "de caballeros", el FSLN tiene más experiencia en el uso de armas y artimañas políticas, y el hecho de tener "militarizadas" sus estructuras de campaña, le garantiza una disciplina y un orden a la hora de usarlas que los liberales no tienen.


Jabón para lavar a Ortega

El problema es que el voto cautivo del FSLN -seguramente el más sólido dentro del electorado- no va más allá de un 20% en el mejor de los casos. Después de "la piñata", después de escándalos económicos protagonizados por tantos de los más conocidos dirigentes del FSLN, después de un permanente doble discurso y doble actuación ante el injusto modelo económico neoliberal, después del pacto, y después también de una acusación por incesto contra Daniel Ortega, a quien su partido ha encubierto buscando sepultar en el olvido esta grave denuncia, la tarea de ganar votos fuera del sandinismo danielista no es una tarea fácil. El margen de maniobra para crecer hasta el 35% y ganar en primera vuelta no es holgado.

La operación de ganar votos no cautivos necesita, en primer lugar, de un buen "jabón". En el limitado mercado electoral nicaragüense, ese "jabón" se llama Jarquín. Con bastante que ofrecer -porque el FSLN perdió el gobierno en 1990, pero nunca perdió el poder- el equipo de Ortega buscó a la democracia cristiana nicaragüense con la carnada de una casilla segura en la boleta y cargos en las listas de diputados. Más en concreto, buscó al socialcristiano Agustín Jarquín. El prestigio nacional de Jarquín -que a pesar de la campaña desatada contra él por Alemán sigue punteando bien en las encuestas sobre presidenciables-, y sus magníficos contactos con la Democracia Cristiana internacional y con todos los países de la comunidad donante hacen de él un "blanqueador" ideal para lanzar a Daniel Ortega como candidato presidencial creíble.

La democracia cristiana nicaragüense facilita las cosas. A pesar de una historia de 40 años, no es hoy más que siglas y sellos diversos, bases escasas y dispersas y unos cuantos dirigentes nacionales, ex-diputados durante los 90, que buscan en la alianza el pase para recuperar los privilegios que da el cargo de diputado. La ideología de este grupo político ha llegado a ser lo suficientemente indefinida como para camuflarse bajo cualquier bandera que les garantice sobrevivencia política, siguiendo el antiguo principio de que "el fin justifica los medios".


Estupor y decepción

Las conversaciones entre Jarquín y Daniel Ortega han causado, no sin razón, inquietudes, escepticismos, estupor, decepción. Aunque Jarquín y Ortega insisten en que no están hablando de candidaturas presidenciales para el 2001, la posibilidad de que Jarquín acompañe a Ortega en la fórmula del FSLN como vicepresidente está presente en la negociación.

La inquietud surge porque el capital ético acumulado por Jarquín -necesario en la urgente alianza patriótica antipactista- podría dilapidarse aun antes de concretarse esta alianza. El escepticismo nace porque la cúpula dirigencial que controla el FSLN y el propio Ortega continúa dando todos los pasos antidemocráticos decididos en el pacto con Alemán, sin haber dado ni una sola muestra de rectificación en cuanto a la lucha contra la corrupción, la bandera que Jarquín supo enarbolar desde la Contraloría. El estupor crece al recordar cuán recientemente el pacto del FSLN con el PLC destruyó a la Contraloría y arrinconó a Jarquín. ¿Ya estaba previsto el escenario de esta alianza desde entonces? Tantas dudas abonan la decepción.


"Márgenes superlimitados"

¿Qué dice Agustín Jarquín? Durante casi dos horas habló con envío, analizando la situación nacional y las razones que ve en la alianza con el FSLN. Queremos darle la palabra.

Sobre la situación nacional, opina así: "Nicaragua necesita con urgencia un acuerdo de gobernabilidad, aunque naturalmente no a cualquier costo. El Movimiento Democrático Nicaragüense, que agrupaba a un conglomerado representativo del espectro político, y que tenía la posibilidad de presentarle al país una oferta atractiva y diferente a la del FSLN y el PLC, fue destruido irresponsablemente por un sector del Partido Conservador y por gente al servicio de la Presidencia. Ahora tenemos un proceso electoral con una ley muy rígida y restrictiva, que posiblemente generará una gran abstención y dará la victoria a uno de los dos partidos, PLC y FSLN. Después vienen las elecciones presidenciales.Yo tengo el temor de que con un triunfo de los liberales eche raíces el aparato de poder dictatorial que está montando el doctor Alemán y su grupo más cercano. El Partido Conservador, a mi juicio, está todavía cerrado a hacer causa común con sectores de la izquierda, lo que limita la posibilidad de que presente una verdadera alternativa nacional. No dudo que un gobierno del Partido Conservador sería definitivamente diferente al actual, pero ¿tendrán posibilidades de llegar al poder tal como están las cosas? Además, el hecho de estar cerrados a la izquierda significa también que no tienen un compromiso real con lo social. Así que los márgenes que hay son superlimitados, suponiendo que haya algún margen."


"Escéptico y con rechazo"

Sobre su situación personal, dijo Jarquín: "Al salir de la Contraloría, mi proyecto era concentrarme durante seis meses casi exclusivamente en recopilar documentación para elaborar una propuesta de la nación que necesitamos construir. En esta situación surgió la oferta del FSLN. Surge del peso mismo de su realidad, que ellos también ven muy limitada para su propia sobrevivencia. Lo primero que a mí me provocó fue una actitud de escepticismo y hasta de rechazo. Pero ya después uno medita y ve que tiene que abrirse a platicar a ver en qué consiste realmente la oferta y qué posibilidades existen de construir efectivamente un acuerdo que contribuya a la gobernabilidad del país."


"Un padrinazgo fuerte"

Sobre las razones del FSLN para buscar a la democracia cristiana, dijo Jarquín: "En términos organizativos, los socialcristianos de Nicaragua están bastante descoyuntados, muy descuidados en organización política y con una estructura francamente pobre. Pero tienen vínculos internacionales importantes con la ODCA, la Organización Demócrata Cristiana de América, a la que pertenece la DC chilena de Eduardo Frei -que gobierna en Chile en coalición con el Partido Socialista-; el PAN de México, que acaba de ganar y es miembro pleno de la Internacional Demócrata Cristiana; el partido que gobierna en Costa Rica. Todo esto tiene mucho peso. Nicaragua es un país muy dependiente y la relación con la comunidad internacional resulta estratégica. Se requiere de un padrinazgo fuerte para incrementar recursos y garantizar proyectos. La DC internacional está decidida a acompañarnos en este esfuerzo."

Jarquín espera que el FSLN respalde un proyecto de nación con medidas bien concretas: disciplina financiera, una inversión nacional y extranjera "sana y no de lavado de dólares", un presupuesto disciplinado y sin discrecionalidades, austeridad en los salarios de los funcionarios públicos, fortalecimiento de la descentralización apoyando a los gobiernos locales, etc.

Enfatizó un punto que considera central para decidir las futuras candidaturas presidenciales de esta alianza: "Este proyecto debe ser encabezado y abanderado por hombres y mujeres que gocen de una razonable confianza y credibilidad en el sector que no les es afín. Y francamente, yo no me veo en una candidatura con Daniel Ortega y no porque tenga algo personal contra él, sino simplemente porque esa candidatura no tiene ninguna posibilidad de triunfo."


¡Viene el lobo!

La boleta de cuatro casillas y una creciente conciencia en las filas liberales de que el escenario electoral municipal favorece al FSLN en Managua -¿en cuántas alcaldías más?- y por tanto, que el escenario de las elecciones presidenciales también podría favorecerlo, que están jugando con ventajas, que la Constituyente se puede quedar en nada, que el FSLN se está abriendo un nuevo nicho con la DC internacional, que el discurso antisandinista no es suficiente... En fin, una situación que indica que "viene el lobo", llevó al Presidente Alemán y a su equipo a decidir un cambio de estrategia. La decisión fue jugar una inesperada y peligrosísima "bola recia" al intervenir, con poca prudencia institucional y escaso respeto a la estabilidad nacional, el INTERBANK, uno de los dos bancos de capital sandinista existentes en el país, expresión visible de la acumulación de capital del grupo económico que encabezan los más altos dirigentes del FSLN.


Crisis financiera ?

En INTERBANK se venía cocinando una crisis real por causa de los créditos millonarios que el banco estaba otorgando privilegiadamente, y fuera de toda prudencia financiera, a la comercializadora de café AGRESAMI, empresa que forma parte de CONAGRA, una corporación agroindustrial propiedad de los hermanos Centeno. La notable caída de los precios internacionales del café llevó a INTERBANK al borde del abismo. Ya en ese despeñadero, el banco no tenía salvación, dijo a envío un economista. La crisis, que era real y era grave, y la responsabilidad del Estado de intervenir en el banco, sirvieron en bandeja al Presidente Alemán el cambio de estrategia.


El imperio de los Centeno

Con el "quiebre técnico" de INTERBANK salieron a plena luz pública, y "a gritos", las dimensiones del imperio económico de los hermanos Centeno, que en menos de diez años han ido acaparando, en ascenso indetenible, la comercialización de rubros claves en el sector agroexportador: el ajonjolí en Chinandega y el café en el norte, extendiendo sus tentáculos con una geofagia jamás vista en la historia de Nicaragua. Han comprado tierras en Chinandega, Matagalpa, Jinotega, mostrando especial predilección por las de las cooperativas de los años 80 y por las del Área Propiedad de los Trabajadores de los años 90. Enormes extensiones, como la de Apacunca en Somotillo, las han comprado al contado, con capitales de inexplicable origen.

Los Centeno son dueños de ingenios, fincas ganaderas, haciendas y beneficios cafetaleros, camaroneras, negocios de transporte... Patrocinan el equipo de beisbol del Norte. Han creado un espectacular centro de mejoramiento genético ganadero, el "Cañas Gordas", en Rivas. Están en el rubro del jenjibre y en el del azúcar. Están por todas partes. Sobre la irresistible ascensión de estos tres hermanos -de una familia de origen muy humilde, que se dedicaba a hacer tejas y a vender leña en Quilalí- existen todo tipo de especulaciones. ¿De quiénes son "prestanombres"?


La crisis del café

AGRESAMI abarca mucho y trata de apretar bastante. Para miles de pequeños y medianos productores de café del Norte, AGRESAMI ha sido desde hace años una fuente vital de crédito. A los productores se les otorgaba crédito contra el compromiso de comercializar su producción a través de AGRESAMI, estableciendo el precio de antemano. Se trata de un mecanismo habitual de cualquier "coyote" para maximizar sus ganancias. Los precios pagados por este género de comercializadoras siempre están por debajo de los precios "de plaza". Los productores aceptan el mecanismo como un costo adicional y por la seria escasez de otras fuentes de crédito. En situaciones ordinarias, y más aún cuando hay buenos precios internacionales, AGRESAMI puede meter "jonrón con bases llenas". En situaciones de crisis, pueden "poncharlos". Y eso es lo que ha pasado.

La caída del precio internacional del café colocó a AGRESAMI en una inesperada situación de insolvencia. Los productores no pudieron pagar el crédito y los Centeno enfrentaron un problema de iliquidez. No pudiendo responder a sus obligaciones financieras, se aliaron con INTERBANK -donde tienen influencias- para realizar una operación que exponía a un gravísimo riesgo al banco, y que de hecho lo quebró técnicamente. Desde abril, la Superintendencia de Bancos descubrió lo que estaba pasando y empezó a tomar medidas cautelares. Pero hasta ahora habló. Lo que era una seria crisis financiera fue transformado por el Presidente y su "equipo de campaña" en un escándalo político.


No hay plata pa’ tanto banco

La crisis en el INTERBANK puso también en evidencia la fragilidad del sistema financiero nacional. Hace algún tiempo, un estudio del BID indicó que únicamente cuatro de los once bancos privados que existen en Nicaragua podrían sobrevivir. El resto eran demasiado pequeños y notablemente ineficientes. En el estudio aparecía un dato significativo. En 1991 se inició, simultáneamente, en Nicaragua y en El Salvador, la reprivatización de la banca. En 1995, cuando ya el proceso estaba concluido, cuando ya se habían constituido los once bancos privados del actual sistema bancario nicaragüense, solamente el BAC (Banco de América Central), perteneciente al poderoso grupo Pellas, tenía un patrimonio propio superior a los 5 millones de dólares; mientras varios de los bancos salvadoreños tenían ya patrimonios superiores a los 40 millones de dólares. Un claro índice de la debilidad del capital nicaragüense en comparación con los capitales del área.

El elevado número de bancos nacionales, desproporcionado respecto al "tamaño" de la economía nacional, se explica en Nicaragua por el hecho de que los bancos forman parte de grupos económicos y son usados para concentrar privilegiadamente los créditos en las empresas de esos grupos. De ahí las dificultades que han tenido para entrar a un proceso de fusión, como lo indicaría la lógica del mercado. En esto radica el "pecado capital" del sistema financiero nacional. Las sucesivas quiebras del BECA (Banco de Centroamérica), del Banco del Campo, del Banco Sur y ahora la de INTERBANK han corroborado los pronósticos del estudio del BID.


Crisis en otros bancos

No sólo hay crisis en el INTERBANK, hecho resaltado por razones políticas dentro de un pacto, que nunca fue "de caballeros" ni tampoco "de banqueros". A la hora de la crisis del INTERBANK, el Banco del Café estaba semintervenido por la Superintendencia de Bancos desde hacía meses por razones similares: haber concedido préstamos de dudosa recuperación a empresas pertenecientes a algunos de sus principales accionistas. Pero todo se manejaba con discreción. El Banco Mercantil está también en crisis a raíz del conflicto político entre Haroldo Montealegre y el Presidente del INSS Martín Aguado. Como revancha política, Aguado sacó todos los depósitos del INSS del BAMER y los llevó a otros bancos, dejando al BAMER en la raya. Los rumores de una posible fusión BAMER-BANCAFE tienen lógica: ayudaría a ambos bancos a salir de graves dificultades. Otros bancos pequeños, el Caley Dagnall y el más reciente, el PRIBANCO, también atraviesan por serias dificultades.


Una pedrada al corazón

Está sobradamente probado que el estilo del Presidente Alemán es tirar la piedra... y enseñar la mano. Éste es también el estilo con que el pacto se presenta a la sociedad: no ocultan sus barajas, las enseñan impunemente. Lo que no había sucedido hasta ahora era una pedrada tan grande y tan inesperada, tan pública y tan al corazón del territorio económico de la "pandilla" adversaria. El futuro inmediato que se abre con esta pedrada está lleno de incertidumbres.

Es evidente que en el INTERBANK había una crisis y que se trataba, por varios indicios, de una crisis gravísima, tal vez terminal para la institución financiera. Pero el aprovechamiento que de ella hizo el Presidente y su equipo resultó totalmente inapropiado. Fue Alemán, en un alarde de irresponsabilidad, el que dijo, antes que la misma Superintendencia de Bancos, que el INTERBANK estaba intervenido. Después, y en varias declaraciones, el Presidente se congratuló por la quiebra, ostensiblemente gozoso de "la corrupción" y "los errores" del banco, en una actitud ni siquiera explicable en el jefe de un partido político rival de los banqueros afectados, mucho menos en un estadista. Fue la Radio Corporación, vocera de Alemán, quien anunció que el INTERBANK había quebrado. El pánico se desató y los ahorrantes sacaron en masa sus depósitos. Y cuando la Superintendencia de Bancos trató de usar la prudencia que requieren este tipo de problemas financieros, no logró mucho. El Procurador General de Justicia fue también usado -como en ocasiones anteriores- para mostrar una de las "cartas marcadas" en el giro de estrategia del PLC: con una beligerancia y celeridad nunca vistas, el representante del Estado acusó en los tribunales a los directivos de INTERBANK y a los hermanos Centeno.


¿BAC vs. BANIC?

Aunque el BID y el Banco Mundial respaldaron pública y totalmente la intervención del INTERBANK, la "bola recia" del Presidente le costará muy cara al Banco Central, al sistema financiero en su conjunto, al país entero, a la imagen del país, a la inversión extranjera... Pero París bien vale una misa, y por eso la sonrisa satisfecha de Arnoldo Alemán. Todo es poco con tal de exhibir ante la nación y el mundo -también ante la Democracia Cristiana internacional- la corrupción del empresariado sandinista, de darle una puñalada financiera al recién infartado Humberto Ortega y de liquidar uno de los dos bancos de capital sandinista ahora que empezaban a captar fondos para la campaña electoral del FSLN. Todo es poco para tomar venganza: los cheques sin fondo de los Centeno contra los "checazos" con tantos fondos de Byron Jerez.

En el ya demasiado contaminado y asfixiante escenario electoral se va perfilando una disputa económico-financiera entre el capital tradicional asociado al Partido Conservador agrupado alrededor de la familia Pellas (BAC) y el capital liberal aglutinado en torno al BANIC, fraudulentamente privatizado en una operación nunca esclarecida. El capital sandinista se encuentra en una situación extremadamente difícil y sólo la vuelta al poder del FSLN podrá salvarlo.


Grandes preguntas en un aire viciado

Si los capítulos que seguirán a la crisis, real y sobredimensionada, del INTERBANK no terminan por asfixiarnos, quedan aún muchas preguntas en el aire. Los resultados, ya fraudulentos, de las elecciones municipales -especialmente los resultados en la Alcaldía de Managua- decidirán no sólo la conformación de los gobiernos municipales, sino el futuro y rumbo que tendrán las elecciones generales del año 2001. ¿Se celebrarán en la fecha establecida o serán sustituidas o seguidas por elecciones a una Constituyente? Tanto Alemán como Ortega siguen abogando por esta fórmula. Alemán, desesperado por lograr un paréntesis legal que le permita reelegirse; y Ortega, como dijo tras su primer encuentro público con Jarquín, para hacer otra revolución, que consistiría esta vez en cambiar el sistema político: del presidencialismo al parlamentarismo.

¿Habrá en la boleta de las elecciones generales más opciones que las cuatro opciones que tendrán los electores en las municipales? Es vital para el futuro del país la formación de una verdadera alianza patriótica de todos los grupos antipactistas que, además de esa bandera coyuntural, estén dispuestos a embarcarse en una nueva manera de hacer política. ¿Qué harán "las cuchillas" del CSE con Unidad Nacional, liderada por Joaquín Cuadra, que ya tiene todo listo para inscribirse y competir en las elecciones presidenciales? ¿Qué harán con el PLD fundado por José Antonio Alvarado, que también aspira a competir en las elecciones generales? Y si la cuchilla no degüella estas dos nuevas opciones, ¿tendrán ambas -por separado o unidas- capacidad de representar, de aglutinar, a una pluralista coalición nacional?

Y si funciona "la cuchilla" y son sólo cuatro las opciones en el 2001, ¿qué papel estará dispuesto a jugar en las elecciones generales el Partido Conservador, apoyado ya pública y abiertamente por el capital Pellas? ¿Responderá con altura al desafío de prestar su bandera verde para cobijar a esa alianza patriótica? ¿Entenderá el capital tradicional del país que no basta enfrentar el "pacto de los mafiosos" o el "pacto de los mengalos" -como se le quiera llamar- sino que es necesaria una verdadera unidad nacional pluralista y que en esa unidad deben estar los vigores, dispersos hoy, del sandinismo y del liberalismo que, por visión de nación y por ética, ya no están ni en el FSLN ni en el PLC?

¿Respiraremos?

Las respuestas a todas estas preguntas están hoy totalmente imbricadas con las preguntas y respuestas que genera el cada vez más desacreditado proceso electoral municipal. Ambas elecciones, las municipales y las generales, decidirán el futuro de Nicaragua durante un buen número de años. Aunque decir esto resulta tonto de tan obvio, una pregunta de fondo, que no resulta tonto hacerla y cuya respuesta no es todavía tan obvia, es la que definirá ese futuro: ¿Legitimarán las elecciones el reparto bipartidista del país, cerrándose por muchos años más otros espacios de pensamiento y de actuación que no se sometan a este corsé político? ¿O la sociedad y las fuerzas no pactistas lograrán frenar esta destructiva y arcaica tendencia ofreciéndole un poco de oxígeno a Nicaragua?

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