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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 219 | Junio 2000
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Internacional

Lavado y secado de dinero: algunas pistas

Descubrir el lavado y el secado del dinero procedente del narcotráfico es una tarea compleja, arriesgada y cada día más difícil. ¿Cómo facilita la globalización financiera estas operaciones ilegales?

François Chesnais

Desde finales de los años 60 se han formado ciertasplataformas de lavado de dinero sucio en paraísos fiscales y plazas financieras offshore, es decir, en los mismos países que sirven de base a la expansión geográfica de los eurodólares, fuera del alcance de los bancos centrales. Aparentemente, existen ciertos paralelismos, tanto en el tiempo como en el espacio, entre la puesta en funcionamiento de los mecanismos y de las instituciones de la mundialización financiera y la utilización de métodos cada vez más refinados para el lavado de capitales nacidos de la producción y de la comercialización de la droga. El crecimiento acelerado de la masa de narcodólares entre 1985-95 es paralelo y contemporáneo a la desregulación y a la liberalización financiera, que han multiplicado las posibilidades ofrecidas a los capitales de crecer de forma puramente financiera, sin vinculación alguna con actividades de producción de bienes y servicios.


Mundialización financiera: tres procesos en uno

Llamamos mundialización financiera a la intensificación de las interconexiones entre los sistemas bancarios y los mercados financieros nacionales, que han conducido a la aparición de un espacio financiero mundial. Este espacio se unifica más y más cada día y domina de forma aplastante la mayoría de los sistemas nacionales, aunque se mantiene completamente jerarquizado y estructurado: los Estados Unidos constituyen todavía el núcleo y son los principales beneficiarios. Este proceso es la consecuencia de una radical ruptura del régimen de regulación de las operaciones financieras y de control del movimiento de capitales, en vigor en algunos países desde la crisis de 1929, y en otros a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Clásicamente, los autores distinguen tres elementos constitutivos de la puesta en marcha de la mundialización financiera: la desregulación o liberalización monetaria y financiera, la puesta en contacto de los diferentes mercados financieros nacionales, y la desintermediación. De hecho, hay una interacción y una relación profunda entre estos tres procesos. La mundialización financiera afecta tanto a la descompartimentación interna entre distintas funciones financieras y diferentes tipos de mercados (mercados de divisas, de crédito, de acciones y de obligaciones), como a la interpenetración externa de los mercados monetarios y financieros nacionales y a su integración en mercados mundializados a los que quedan subordinados, como es el caso en una mayoría de países.


Buscando dinero sucio en el mar de la especulación

El volumen de las transacciones relacionadas con la producción y comercialización de drogas ha sido objeto de muchas discusiones. Las estimaciones varían entre 100 mil millones y 500 mil millones de dólares anuales durante la primera mitad de la década de los 90. Es mucho, pero es poco comparado con el volumen total de las transacciones financieras en esos mismos años. En 1992, las financiaciones internacionales netas (créditos bancarios, euroefectos, obligaciones internacionales) registradas por el Banco de Pagos Internacionales alcanzaron los 4 billones, 940 mil millones de dólares. Diez años antes, en 1982, habían sido de sólo 1 billón 230 mil millones de dólares. Los mercados bursátiles han entrado con más retraso en el proceso de mundialización, pero desde hace unos años, en la mayoría de las Bolsas, el crecimiento de acciones emitidas por empresas extranjeras ha sido mayor que el de acciones emitidas por residentes. El resto de los compartimentos del mercado ha experimentado progresiones análogas.

Los mercados de divisas son el compartimento del mercado financiero global que ha registrado un mayor crecimiento. Durante los años 80, el volumen de transacciones se ha multiplicado por 10. En la actualidad, el volumen diario de las operaciones sobre estos mercados alcanza 1 billón 200 mil millones de dólares. Es comprensible la dificultad de identificar en este volumen cuáles son los flujos financieros provenientes del "dinero sucio" una vez que éste ha penetrado el sistema financiero mundial en cualquier punto. La función principal de los mercados de divisas es, en teoría, la de facilitar el pago de intercambios comerciales. Pero se estima que el importe total de las transacciones relacionadas con el intercambio de mercancías apenas representa el 3% del total de las transacciones diarias en el mercado de divisas, según datos de la última encuesta del Banco de Pagos Internacionales, realizada en 1992. Las transacciones de divisas forman lo que H. Bourguinat llama la economía internacional de la especulación, puesta en funcionamiento en etapas sucesivas desde los años 60. Sobre otros segmentos del mercado, el volumen de transacciones refleja, en buena parte, el tamaño que han alcanzado las cadenas de largas e imbricadas operaciones y la compleja y frágil pirámide de los créditos y deudas, principalmente las operaciones de cobertura sobre el mercado de futuros, que ligan a los principales operadores: bancos, fondos de pensiones y de inversión, casas de inversión especializadas.

En lo que se refiere a la localización geográfica de las plazas que estructuran los mercados mundializados, una de las características principales de la mundialización financiera es que ha puesto en contacto a las plazas más prestigiosas, antiguas o recientes -la City de Londres, Zurich y Ginebra, Nueva York, Chicago y Los Angeles, Frankfurt, Tokio y Singapur- con los lugares más "modernos" y turbios: los paraísos fiscales y las plazas financieras utilizadas offshore por los grandes bancos y empresas para sus operaciones en la "zona gris". En estas plazas financieras -Bahreïn y, sobre todo, varios Estados de las antiguas Antillas británicas y holandesas, las Bahamas, las Bermudas, las Islas Caimán y Hong Kong en el Lejano Oriente-, las actividades ilegales que produce el "dinero sucio" explotan todas las posibilidades para el lavado y el "secado" de capitales.


Lógica de la producción y el consumo de drogas

La época de la mundialización no es simplemente la de la interpenetración más y más estrecha de las economías nacionales. Es también, entre otras cosas, la de la financiación acentuada que busca sacar rendimiento a los capitales disponibles -entre los cuales, los capitales de renta pesan cada día más-, la de la rentabilidad inferior de las actividades de producción, la de la elevación de los niveles de desempleo y la de la aparición de una sociedad dual en los países capitalistas avanzados. A escala internacional es, además, la época de la marginación de infinidad de países, e incluso de continentes casi enteros, del comercio mundial.

El final del largo crecimiento de los "gloriosos años 30" y la entrada de la economía mundial a partir de 1974-75 en una coyuntura de recesiones económicas relativamente próximas, intercaladas con débiles recuperaciones, han hecho que la producción y la venta de productos industriales y agrícolas -incluso la de servicios no financieros- sean menos remuneradores y más aleatorios. Una oferta cada vez más optimizada gracias a los cambios tecnológicos nacidos de la microelectrónica ha topado con una demanda efectiva cuyo crecimiento es tanto más débil cuanto las nuevas tecnologías producen una fuerte reducción de la demanda de empleo en las industrias que tienen un importante componente de mano de obra. Frente a esta situación, ciertos agentes económicos y grupos sociales han reaccionado con una "huida hacia delante" -la financiación de la colocación de sus capitales-, mientras que otros han aumentado su relación con actividades económicas ilegales. Se podría decir que la racionalidad económica subyacente de los unos y de los otros no está tan alejada como podríamos pensar. Según señalaba un análisis del Observatorio Geopolítico de las Drogas en 1995: "Como muestra el amplio apoyo social del que disfrutan la producción y venta de cocaína en Colombia o en Bolivia, éstas son actividades perfectamente racionales -incluso, un reflejo de supervivencia-, desde el punto de vista de ciertos grupos sociales y de algunos países pobres, cuyos mercados de exportación tradicionales se han hundido a partir de los años 70".

Por otra parte, el hecho de que esta oferta potencial de productos con efectos narcóticos -los campesinos y los mineros de las alturas andinas han sabido regular históricamente su utilización social en sus territorios- encuentre una demanda cada día mayor en los países ricos parece estrechamente ligado a las modalidades de mundialización del capital y al lugar que en ella están ocupando las finanzas, con su cortejo de devastadoras consecuencias sociales y humanas. Los sectores sociales a los que la endémica crisis mundial nacida de la mundialización destina al desempleo permanente y encierra en guettos en las ciudades, son los que proporcionan al tráfico de drogas su mercado a gran escala y más masivo -su mercado fordista-. No es casualidad que sea en las mayores ciudadelas de la mundialización financiera -Nueva York, Los Angeles, Londres- donde este comercio criminal de consecuencias mortales se muestra más dinámico.


GAFI: estudiando los circuitos del lavado

El Grupo de Acción Financiera (GAFI), creado en la reunión del G-7 -grupo de los siete países más poderosos- en 1989, publicó un informe de gran difusión un año después de su formación. Desde 1991, cuando se transformó en un grupo de trabajo permanente, publica cortos informes anuales, de difusión más restringida. El examen de estos informes permite constatar la toma de conciencia sobre las modificaciones que la mundialización financiera ha aportado a las técnicas del lavado de dinero sucio.

El informe de 1991 todavía consideraba que los bancos y otras instituciones financieras de depósitos eran los principales agentes en la transmisión de fondos, tanto en los países del Grupo como en el plano internacional. A medida que pasan los años, esta visión se amplifica y se vuelve más compleja. Se empieza a estudiar, entre otros, el crecimiento de las instituciones financieras no bancarias, y el papel de empresas que antes se situaban fuera del sector financiero, pero que tienen desde entonces un acceso más fácil. Debido a la descompartimentación y la internacionalización, el sistema financiero ha permitido que el dinero sucio se esconda, se mueva y se lave a veces muy lejos de su lugar geográfico y social de origen.


Tres fases: penetrar, exportar, repatriar

En el informe de 1991, donde se precisan los términos de referencia de la misión que le ha sido asignada, el GAFI recuerda que, clásicamente, se ha considerado que el circuito de lavado de dinero sucio comprende tres etapas: aquella donde el dinero en efectivo penetra en el sistema financiero nacional, formal o informal; aquella donde se envía el dinero al extranjero para ser integrado en el sistema financiero de "países refugio", poco o nada regulados; y aquella en la que este dinero se repatría en forma de transferencias con motivos aparentemente válidos.

El examen de los trabajos del GAFI muestra que estas definiciones resultan ya demasiado académicas. En particular, antes incluso de que empezara la fase de mundialización financiera propiamente dicha, la importancia que ha tomado la implantación de filiales extranjeras de empresas, así como la creciente importancia de las plazas financieras offshore, ya habían hecho que los compartimentos entre las dos primeras etapas fueran menos cerrados.


Buscando "lavanderías" en el sistema financiero formal

La operación más difícil ha sido siempre -y sigue siéndolo relativamente- la de penetrar en el sistema financiero grandes sumas de dinero para lavar. Según el GAFI, el sistema financiero incluye un sector formal -constituido esencialmente por los bancos- y un sector informal. Tradicionalmente, el lavado busca sistemas financieros situados en el extranjero. Estos se eligen en función de su tamaño -en Estados Unidos, por ejemplo, el gran número de instituciones financieras resulta en sí mismo un factor que multiplica las posibilidades de penetración y disimulación de las operaciones-, de una legislación laxa -la que existe en los paraísos fiscales- o de costumbres particulares en torno al secreto bancario -como en Suiza y Luxemburgo-. Estas tres ventajas que se buscan para el lavado se pueden encontrar tanto en los bancos como en el sector financiero informal.

Por lo que se refiere a los bancos, el método tradicional y dominante de lavado ha sido el depósito en especies. Esta operación requiere de la complicidad consciente de una parte del personal del banco o de la capacidad de convencer al establecimiento financiero de que un fuerte ingreso en efectivo o la compra de un cheque de caja son legítimos. El caso del Bank of Credit and Commerce International, el célebre BCCI, cuya fortuna se había construido sobre el fraude y el lavado de narcodólares -y el caso de otros muchos bancos de Estados Unidos- nos ha mostrado que no se trata de un problema teórico. Entre los bancos cuya sede o filiales han sufrido denuncias se encuentra el First Bank of Boston (servicio central de transacciones en divisas), el Chase Manhattan Bank, el Irving Trust, el Bank of America, así como la firma Hutton, una importante sociedad de corretaje de Wall Street. Los empleados directamente implicados han sido condenados penalmente, pero los bancos sólo han recibido multas, mínimas en comparación con las sumas que han ayudado a lavar. En el caso del BCCI, fue necesaria una bancarrota fraudulenta para que a este banco -del cual varios altos dirigentes habían sido detenidos y juzgados por lavado en 1988- se le abriera una investigación que terminó con su liquidación judicial en 1991. Las protecciones de alto rango de las que disfrutaba el BCCI en Estados Unidos y en el Reino Unido han sido tema de varias investigaciones apasionantes.

Entre los sistemas financieros de los países centrales, la acusación se cierne sobre dos países en particular: Suiza y Estados Unidos. En los paraísos fiscales y en las plazas financieras offshore, un abanico de bancos respetables pueden estar implicados por medio de sus filiales. Los Estados que han creado un marco jurídico protector del secreto financiero para atraer capitales no sólo forman parte del "sistema mundial de pagos" sin ninguna restricción, sino que además han sido jalones importantes de la mundialización financiera, aun cuando la importancia que ésta ha tomado haya hecho disminuir su papel.


"Smurfing", paraísos fiscales y abogados especializados

El GAFI estima que desde hace una decena de años numerosos países que pertenecen al Grupo de los Siete, principalmente los Estados Unidos, han tomado medidas para hacer más difícil el depósito en especies en los bancos. Los servicios de vigilancia prestan atención de forma más sistemática a los depósitos en efectivo cuando son importantes, gracias a un sistema de declaración automática de los depósitos en especies o por un sistema que hace obligatoria la declaración de las operaciones sospechosas. En países con estos controles, los lavadores tienen que fraccionar sus ingresos en cantidades inferiores al límite fijado para poder evitar la declaración: es el llamado smurfing.

Antes de que la liberalización y la desregulación financiera facilitaran el lavado en los sistemas financieros centrales, los paraísos fiscales eran el lugar privilegiado para los ingresos bancarios de los productos financieros del tráfico de drogas fuera del país de origen. Según la definición del GAFI, un paraíso fiscal es un país donde el sistema bancario no está lo suficientemente regulado, y donde la instalación de sociedades "buzón" está autorizada. Este tipo de sistemas jurídicos se encuentran, por ejemplo, en pequeños países que desean crear una "industria de servicios financieros" que constituirá una fuente complementaria de empleos para la población y de ingresos nacionales: la venta de licencias bancarias puede representar una fuente de ingresos esencial.

En el caso de los paraísos fiscales, la etapa inicial del lavado siempre ha exigido filiales de transporte de los fondos en efectivo, pero también la intervención de intermediarios en los países. El ejemplo clásico ha sido el del abogado especializado, que actúa en nombre de clientes que se ocultan tras el secreto profesional que encubre a aquellos a quienes representan. Los ingresos se realizan con frecuencia en nombre de una sociedad, con lo que la identidad de los verdaderos propietarios queda disimulada. Los que disponen de la firma para la sociedad o los que reciben los pagos no conocen necesariamente el nombre de los propietarios ni el origen de los fondos. Hoy en día, en el caso del lavado de dinero, como en el de los fraudes fiscales, el instrumento central es la sociedad "pantalla" offshore.


Métodos cada vez más sofisticados de colocación del dinero sucio

La lectura de los informes anuales del GAFI, de carácter lacónico, sugiere que, si bien se han realizado progresos considerables en el control de la penetración de fondos en un cierto número de países que han tomado medidas más estrictas, estos avances se han visto contrarrestrados casi al mismo tiempo por la mundialización financiera. El informe aprobado por el Grupo en 1994 señala que, desde la mundialización, "los traficantes de drogas se asocian con profesionales de las finanzas, por lo que encuentran métodos de lavado cada vez más sofisticados". Estos métodos se utilizan no sólo para la circulación y el lavado en el interior de la esfera financiera, sino también en la etapa de penetración. La liberalización del movimiento de capitales, la multiplicación de sucursales y de filiales bancarias en el extranjero y la desregulación han proporcionado al ingreso de fondos en el extranjero un campo de acción ampliado que sobrepasa con mucho el círculo de los Estados con paraísos fiscales. En 1995, el GAFI constata el recurso cada día más frecuente a bancos de segundo plano y a cuentas abiertas a nombre de sociedades extranjeras. La utilización de las oficinas de representación de bancos extranjeros para el lavado de dinero se ha puesto también de manifiesto.

La liberalización y la desregulación financieras han permitido un notable crecimiento de los circuitos de penetración durante la primera etapa del lavado en el nivel que llamamos "informal". Desde 1993, el GAFI habla de "la tendencia a utilizar cada vez con más frecuencia las instituciones financieras no bancarias para inyectar los productos de actividades criminales en el sistema financiero... Las oficinas de cambio de moneda, los casinos, los corretajes financieros, los seguros de vida y los giros postales son medios utilizados", afirma el Grupo. El informe de 1995 subraya de nuevo la tendencia general de los lavadores a abandonar el sector bancario y a buscar instituciones financieras no bancarias y actividades no financieras.


Oficinas de cambio de divisas: primeras "lavanderías"

Las instituciones no bancarias más antiguas y más banales que intervienen en el lavado de dinero son las oficinas de cambio de moneda, que aceptan dinero en una divisa y lo convierten a otra divisa. Aunque esta operación no resuelve el problema del dinero en efectivo, ya se ha conseguido en estas oficinas hacer una primera transformación, que hace que la detección del origen de los fondos se vuelva más complicada. La liberalización de los cambios de moneda, junto con el crecimiento del turismo de masas y de las transacciones internacionales, ha ocasionado un aumento considerable del número de oficinas de cambio de moneda, y del monto de las sumas que manejan, facilitando el trabajo de lavado.

Los compradores de cheques contra especies, que garantizan principalmente este servicio fuera de las horas de apertura de los bancos, también pueden trabajar en sentido inverso: vender cheques a un precio ventajoso contra especies. El personal de estas oficinas -que trabaja generalmente con contratos precarios- se encuentra generalmente más abierto a la corrupción que el personal de los bancos, que forma un sector organizado y fuertemente sindicalizado en muchos países. Hoy en día, los cambios manuales juegan un importante papel en la etapa de la penetración. Algunos establecimientos modestos han sido utilizados para transferir grandes sumas de dinero.


Competir y suprimir controles: más puertas abiertas

La desregulación y la liberalización financieras también han permitido que otras instituciones financieras no bancarias puedan aumentar el número y la variedad de sus operaciones, que puedan recibir dinero y recolocarlo con menos controles. Ciertamente, estas instituciones se caracterizan por tener una ética profesional mucho más laxa que las instituciones tradicionales. Los corredores financieros han entrado en este mercado, como en otros.

Las pruebas tangibles de lavado a través de sociedades bursátiles son pocas, más por la dificultad de descubrir las actividades de lavado en este sector, que porque se usen de forma marginal, según constata el informe de 1995. En el sector de los seguros, los bonos a prima única de todos los tipos constituyen un método de lavado cada vez más utilizado.

El lavado siempre ha buscado utilizar firmas no financieras que manejen grandes fondos en efectivo. Las sociedades que trabajan en el comercio del oro y de piedras preciosas y los casinos son lugares tradicionalmente vigilados por los servicios especializados. El círculo de este tipo de empresas se ha hecho más grande. Uno de los efectos de la desregulación y la liberalización -sobre todo en los países donde la "revolución neoliberal" ha llegado más lejos- es el de someter al sector financiero, anteriormente regulado, y por lo tanto controlable, a la "apertura a la competencia". De esta forma, las empresas que no pertenecen a este sector pueden realizar operaciones financieras con un gran margen de maniobra. Cuando esto ocurre, según el GAFI, "cualquier empresa puede, en el marco de sus actividades principales, efectuar ciertas operaciones financieras. Un ejemplo es la oferta de servicios de cambio de moneda en las agencias de viajes. La ausencia de controles en este sector constituiría un vacío en el dispositivo de lucha contra el lavado de capitales, que los delincuentes podrían explotar". Las mismas consideraciones son válidas para la "desintermediación" financiera, que permite que ciertas empresas no financieras puedan acceder directamente a los mercados financieros, y por lo tanto, a las redes internacionales de circulación de dinero.


Transferencias electrónicas y "sociedades pantalla"

Una vez que el dinero sucio ha logrado penetrar, sea por donde sea, en el interior del sistema financiero mundializado, sea en el sector formal o informal, le es extraordinariamente fácil moverse a escala internacional.

La mundialización financiera facilita, en primer lugar, el "apilamiento", definido como el proceso que busca "separar los productos ilícitos de su origen, por medio de la creación de un complejo sistema de apilamiento de transacciones". Este aspecto tiene una dimensión técnica y otra jurídica. La mundialización financiera permite una explotación máxima de las posibilidades que ofrecen los avances tecnológicos en el dominio de las telecomunicaciones. Las transferencias telegráficas primero, y las transferencias electrónicas después, han hecho que la circulación internacional de fondos sea más fácil que en ninguna otra época, y la desregulación y la liberalización financiera han multiplicado los efectos. Pero la cuestión no depende sólo de la tecnología. La mundialización también ha permitido una expansión sin precedentes de las combinaciones más refinadas autorizadas por la legislación de sociedades anónimas, como la creación ex nihilo de sociedades pantalla, o la utilización de sociedades ya existentes con los mismos fines.

Podemos sopesar la gravedad de este aspecto al leer lo que el GAFI escribe en su último informe: "Teniendo en cuenta la propensión a utilizar "sociedades pantalla" en las operaciones de lavado de capitales, el objetivo es velar porque los propietarios reales de estas sociedades sean identificados y porque los servicios operacionales que investigan los delitos de lavado tengan acceso a este tipo de información. A medida que avanzan los trabajos del Grupo, hemos confirmado la importancia de la aplicación del principio de transparencia de la propiedad de todas las sociedades, en la medida en que no solamente las sociedades "pantalla", sino prácticamente cualquier entidad jurídica es susceptible de ser empleada en los dispositivos de lavado de capitales". Evidentemente, es completamente ilusorio pensar que la lucha contra el lavado de dinero pueda conducir a tratar seriamente la cuestión del secreto en los negocios, un tema que tantas empresas y tantos políticos consideran inherente a la libertad de empresa.


Operación secado

"Secar" el dinero lavado se ha vuelto un juego de niños para los especialistas financieros. La mundialización financiera ha multiplicado las posibilidades de colocación o de inversión de estos capitales que ya están "limpios", tanto en el país de origen como en cualquier otro lugar. Se sabe que los capitales ilegales tienen predilección por ciertas grandes actividades de servicio, en particular por el comercio al por mayor y al por menor -hoy en día ubicado en las grandes superficies, malls o centros comerciales-, así como por el turismo, la industria del ocio y el sector inmobiliario.

La "asociación con los profesionales de las finanzas", en particular con los corredores y las sociedades bursátiles, hace suponer que es en el interior de la esfera financiera -en el marco, por ejemplo, de los grandes fondos de inversión (los Mutual Funds)- donde se invierte (se seca) la mayor fracción de los productos del tráfico de droga. Lo mismo sucede con cualquier otra masa de capital que quiera conservarse en forma de dinero y ser invertido, quedando en el interior de la esfera financiera en los mercados mundializados. Es precisamente ésa la "respetabilidad" que el dinero sucio ha adquirido, una vez que está lavado y secado.

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